Reencuentro con los Campeones de América

El Más Grande volvió a jugar en Estados Unidos.

La espera se terminó, tras días y días deseando volver a ver al Más Grande, con el consuelo de ver actuales y ex jugadores en la Copa América no bastaba para saciar las ganas de aplaudir una jugada y ver buen fútbol, porque eso es lo que vivimos esta madrugada.

Es atípico que un partido arranque 00:15 pero no nos aguantamos las ganas, era la necesidad imperiosa de gritar los goles sin importarnos el horario, sorprendernos por un nivel alto de juego pese a que los partidos de preparación siempre suelen tener más dudas y errores, que certezas en este caso, veíamos un equipo alternativo que propuso una iniciativa con compromiso y ganas de ganar.

Se estrenó la camiseta nueva con una goleada, frente a un Chivas de Guadalajara que también puso lo suyo por momentos para que el partido fuera lindo de ver, incluso por momentos llegó a dejar la impresión de que se trataba de un duelo de mayor importancia que de una instancia de preparación.

Borré pudo abrir el arco, De La Cruz explotó con un nivel superlativo que lo dejó mostrar muchas más cualidades de las que ya conocíamos, los juveniles aprovecharon la goleada para ganar minutos a prueba y error para ganarse un lugar en la consideración de Gallardo. Y pudimos ver a Bologna en acción a puro reflejo.

Si bien la Colossus Cup es solo una etapa de preparación donde los resultados suelen ser abultados y los rivales no suelen ser los de siempre, sirve para calmar nuestra ansiedad de reencuentro con los campeones de América.

Garra, corazón, campeón

 La noche esperada que cerró con el broche de oro.

River salió al Monumental a imponer su estilo, le jugó a pura garra a un Athletico Paranaense que venía por todo, un resultado a favor y el sueño de levantar la copa estaba latente, la obsesión seguía presente.

Salieron a aguantar una serie de 180 minutos, creyeron que era fácil, ni en la peor de las pesadillas pensaron que el equipo de Marcelo Gallardo iba a resurgir una vez más. Muchas veces dijeron que:  «para bajar a este River hay que pegarle varias veces», intentaron hacerlo pero no pudieron.

Creímos en ellos, creemos en él, un Director Técnico que es un líder adentro y afuera del campo de juego, es el prócer que da un discurso de plegaria laica en cada conferencia de prensa y con tan solo unas palabras lleva calma a los millones que de este lado le brindamos apoyo incondicional, confianza a ciegas.

En los primeros 45 minutos, los jugadores demostraron en el campo de qué estaban hechos y que escuchaban el pedido de millones, respondieron como pudieron, los controlaron, Armani voló y la más complicada despejó, Nacho Fernández les sacudió el arco y los intentos al arco no los dejaron en paz. Para el complemento, sellaron la historia, el merecido premio a un equipo que dejó todo e hizo todo para ser campeón.

Momento dejavú, mano en el área de Lucho Gonzáles, Tobar va a revisar el VAR y penal. Todo muy mano de Bressan y posterior definición de los 12 pasos. ¿El final? Tapó el arquero el disparo de Nacho y entró de rebote, el único cambio al disparo letal del Pity de aquella noche en Porto Alegre, porque el resto de la historia coincide, es el gol que determinó el camino al título. Pratto puso el segundo y el tercer gol de Suárez, cual Pity Martínez en el  Santiago Bernabeu. Nada podía salir mal.

Este equipo Supercampeón tiene los condimentos necesarios para serlo, generó lo que muchos planteles no realizan va más allá del buen juego, se supera, reinventa y se homenajea así mismo, incluso actúa en bloque la hermandad del grupo, es comandada por el líder y los hinchas nos unimos a ese proyecto, literalmente vamos todos unidos, lo ganamos en las tribunas, en el verde césped, con los valores, rebeldía, coraje y por sobre toda las cosas sencillez cargada de ganas de ir por más.

¿A qué nos vamos a acostumbrar?

Otra noche más junto al Campeón de América. 

Una derrota que nos llena de bronca, es la síntesis de lo sucedido anoche. Nuevamente se juega mal y son las atajadas desde el primer minuto de juego de Armani las que nos «salvan», no podemos seguir sufriendo, no nos vamos a conformar con esta situación, nunca una derrota conforma ni siquiera una victoria es para considerarla de ese modo.

Desde lo sucedido en Madrid, parece que todo entro en un letargo eterno, que los golpes son ignorados, nadie sale de él lugar común de: «ganamos la final más importante de la historia», «gracias a que ganamos en el Bernabeú jugamos este partido», y de esa manera no se avanza, es un lindo recuerdo, pero lamentablemente es pasado, que el árbol no tape el bosque.

El rendimiento irregular del equipo en condición de visitante, parece que ya es naturalizado bajo el: «Lo damos vuelta en casa» «Creamos porque tenemos con qué», es cierto que somos fuertes en el Monumental, pero tampoco se puede jugar con fuego constante, sabemos de los malos arbitrajes de los «errores» que nos cuestan títulos, no nos podemos confiar jamás, sabemos que los 11 que entran a la cancha van a dejar todo, pero tampoco se puede jugar con la suerte, los milagros no ocurren siempre.

No esperemos que Bressan la baje con la mano otra vez, o que una pelota detenida se meta milagrosamente en el arco y sea gol, son cuestiones circunstanciales, el destino ayudó podríamos decir, pero tampoco se puede apostar al azar constantemente hay que ser certeros, jugar bien ,volver a proponer, ser firmes, marcar la iniciativa, recuperarse, ser resilentes, hacer del dolor nuestra fuerza para renacer.

Minimizar: «solo fue 1-0», es un error fatal, se trata de una derrota que condiciona, sabemos como manejan una ventaja aunque sea mínima, los que van a tener que salir a jugar son los nuestros, ellos harán su sucio trabajo de siempre al cual conocemos, no caigamos en la trampa.

A la suerte hay que ayudarla, quedan 90 minutos para revertir la historia, hagamos las cosas bien defensores atentos, mediocampo firme, delanteros con precisión y llegaremos al objetivo, a eso nos tenemos que acostumbrar.

Simplemente Gracias

Otra noche acompañando al Campeón de América, sensaciones distintas pero el amor de siempre. 

Ganar, Gustar, Golear, esas tres palabras definieron lo que vivimos anoche millones de hinchas de River, los jugadores se lucieron, impusieron jerarquía, dejaron todo, incluso hacerse la remota pregunta de ¿quien fué la figura del partido? es muy difícil de responder porque el equipo en general se puso el duelo al hombro.

Creer, es un mandamiento para este equipo, porque 11 entran a la cancha y saben que afuera tienen corazones latiendo por ellos, todos nos fascinamos con el gol de Nacho (el taco sí), entramos en «Modo Oso» con los goles de Pratto y poco a poco le vamos haciendo un espacio a Suárez. Cumplieron, lo hicieron, nada para reprocharles, 9 intentos certeros en un primer tiempo, un penal no cobrado, un offside que no fue ¿Que pueden hacer contra esto? Absolutamente nada, pesará en la conciencia de quien lo hizo ¿Casualidad o causalidad?

Proponer, salir a jugar, encarar y no parar, es lo que importó una actitud prácticamente que puede tomarse como una lección de vida, animarse, salir adelante y no aflojar nunca. Porque eso es el éxito, esfuerzo, ganas todo lo que reflejó este equipo, hacer tiempo y esperar que las cosas pasen porque sí, esconderse, eso es cobardía, miedo. Palabras que este grupo de hombres no conoce.

La grandeza se forja con los años, conseguir las batallas importantes, ser reconocido por la fuerza, el coraje, que en cualquier parte del mundo te reconozcan y sepan de que estás hecho, quien sos, tener una identidad que va más allá de 90 minutos, esas actitudes se vuelven parte de una filosofía de vida, de eso se trata.

Nada terminó en absoluto para ellos mucho menos para nosotros, restan desafíos por afrontar y siempre estaremos listos para guerrearla de sol a sol, porque jamás nos verán caer.

Volver a ser

Otra noche más acompañando al Millonario.

Una noche para reflexionar, dedicarnos estas líneas entre nosotros y también hablarles a ellos, porque estamos todos juntos en esto, River somos todos los que alientan incansablemente y los que defienden los colores en la cancha.

Primero voy por el “nosotros”, todos sabemos las que no entraron, se equivocaron, parecían estar  en otro lugar, eran un gigante dormido los once adentro de la cancha. Se esperó que apareciera el genio, frotara la lámpara y arreglara las cosas, pero no hay que acostumbrarse, es malo, en cualquiera de los extremos tanto para lo bueno como malo.

Creer que lo hecho en Madrid hace 5 meses le da licencia a los jugadores de hacer lo que quieran es un error gigante, porque gustó, se disfrutó, fue un momento único e inolvidable, pero es historia, hay que dar vuelta la página y volver a ser, en esto me detengo.

Volver a ser exigentes como lo fuimos siempre de este lado, no justificar errores, mucho menos que las derrotas sean pasajeras por lo hecho, ningún partido que se pierde es algo que queda ahí en la papelera de reciclaje, o para el olvido, tiene que ser el punto para reaccionar y arrancar nuevamente, no nos podemos permitir caer.

Ahora les toca el lugar a “ellos”, la defensa vivió en un carnaval interminable, los delanteros dispararon al arco sin dirección y Armani otra vez falló, está atravesando una etapa desfavorable. Franco, aceptamos que podés tener un mal trance pero es hora de recuperarse, como fuiste en su momento “iron man” hoy te pedimos que te levantes. A los delanteros que decidan mejor, muchachos un poco más de garra y responsabilidad. Defensores, quédense en el partido no en cualquier lado, vuelvan a focalizar y regresen del abismo.

Jugadores no hay imposibles, sólo propónganselo una vez más, está en ustedes los que entren a la cancha revertir esta situación, quédense tranquilos que vamos a estar como estuvimos siempre acompañándolos desde el lugar que nos toque, el Monumental estará lleno para recibirlos y también habrá otros que estarán en sus casas frente al televisor o escuchando en alguna radio para bancarlos. Creemos en ustedes, dejen todo en el verde césped que desde afuera empujamos millones.

Hasta el final

Nueva noche de Copa, ilusión, emoción y recuerdos en una sola noche.

Mix de titulares y suplentes para arrancar el duelo vs Inter, D’Alessandro se asoma mira de reojo y el corazón de más de uno de nosotros late de una manera distinta, sabemos que es nuestro, salió de nuestra cantera, ganó títulos vistiendo nuestra camiseta, él nos tiene presente, las emociones se cruzan.

Viene el golazo de Álvarez y los manotazos de hombre araña, por arriba deja estático a Marcelo Lomba. Lo gritámos con todo, pero el partido iba y venía nos comimos el gol de Sobis, caímos en la trampa del reclamo y de jugadores adormecidos, porque así fue el empate, estábamos anestesiados, momentos de lucidez y de extrañamiento, errores y una turbulencia emocional.

El penal que fue, no fue, que lo tocó y no lo tocó, pasó y entró por un momento quedamos 2-1 abajo en el marcador, daba bronca junto a los dichos del comentarista «River pierde el invicto»,  pierde, esa palabra de 6 letras que significa mucho más que la unión de esos fonemas, es algo que lastima, significa que se están haciendo las cosas mal, que la defensa no era firme y Armani no estaba en su mejor noche.

Todo parecía hundirse en un abismo hasta el último minuto donde Pratto, hizo el gol del empate, «el de la justicia, por el penal mal cobrado» dirán algunos, «el que nos dejó invictos» opinarán otros y así aparecerán las múltiples voces, pero la historia no terminó en el pitazo del árbitro. Le faltaba el broche de oro a esta noche.

Cambió de camiseta, se puso la que lleva en el corazón esa que lució desde su primer día como profesional, miró a la hinchada, brazos en alto, saludo, ojos brillantes inundados de lágrimas, la mirada del hijo que volvía a su casa, la reacción del guerrero que se encuentra con su pueblo. Esa es la imagen del final, con eso me quedo con un empate y la vuelta a casa del Cabezón.

Ganar, Gustar, Golear

Otra oportunidad de ver a River, 1-1 inicial, con el gol nuestro de Enzo Pérez que valía doble y jugarnos de local el pase a los cuartos de la copa de la Superliga.

Todos esperábamos ganar el partido y pasar, pero creo los 6 goles nadie los imaginó, quizá algún suertudo dueño de algún oráculo sabía de antemano que sucedería esto, pero el resto no. El nivel de Nicolás De La Cruz con su Hat Trick, fue una sorpresa, mientras que Pratto y Borré volvieron al gol, algo importante que imperiosamente queríamos. Párrafo aparte para Cristian Ferreira, el juvenil tuvo su revancha rápida, aquel error del partido anterior es parte del pasado. El presente es hoy, con su merecido gol y el festejo del círculo característico.

Muchos criticarán que había poca gente en el Estadio, mirarán de reojo a Aldosivi, pero lo importante es volver a ver al River que nos representa, ese que enamora con el juego, preciso, prolijo, efectivo en el arco que hacía varios duelos no veíamos. No sentir las puñaladas de disparos al arco erráticos es una caricia al alma, demostrar “jerarquía” que nada tiene que ver con supremacía, porque la idea del Muñeco es clara, al rival se lo respeta.

Todos tuvieron su momento y decir que el mejor jugador del partido hayan sido todos juntos es un mérito. Pensar que todas las que no entraron en Mar Del Plata lo hicieron ahora, puede ser acertado quizá algunos hablen de “cábala”, creyentes dirán “justicia divina”, otros revindicaran el esfuerzo de los once que salieron a la cancha.

Los relatores mencionaban: “River no dejó jugar a Aldosivi, lo asfixia” “Puso la iniciativa, recuperó en campo rival, ataca corto” “No hay diferencia entre titulares y suplentes, en cualquier partido cualquiera puede ser titular”, con esta última frase me quedo, la motivación, las ganas, aprovechar el momento y mostrarse está grabado a fuego en la cabeza de estos jugadores, eso es lo importante la competencia sana que lleva al éxito.

Con ganas, esfuerzo, el conjunto de Marcelo Gallardo nos regaló una noche para disfrutar de nuestro estilo, de la galera y el bastón que siempre nos representó, de nuestro 3G, ganar, gustar y golear, esas tres palabras que nos llenan de orgullo a los riverplatenses, las que definen nuestro paladar, nuestra esencia.

Puntos suspensivos

Otra vez acompañando al Más Grande en una nueva competencia. 

Esta vez, vamos a contarlo distinto, ir minuto a minuto contando lo que vivimos todos en el duelo frente a Aldosivi, es recordar, cuantas veces nos agarramos la cabeza con las que erró Borré, la falta de puntería de Pratto que ahora se destaca más por ayudar a la gestación que para definir, pensar cómo Palacios quedó en soledad intentando hacer todo lo que tenía a su alcance.

Párrafo aparte para Enzo Pérez, acá me detengo creo que más de uno gritamos por dos o tres un gol de Enzo, porque es uno de nosotros que está adentro de la cancha, es emocionante verlo besarse la camiseta al igual que el hincha en la popular, se abraza con sus compañeros con cariño y se vuelve un acto de entrega pura. La coronación del pibe que cumple el sueño.

Ahora bien Ferreira nos salvó vs Alianza Lima se la jugó pero esta vez no le saló, como a De La Cruz tampoco le salo una y volvió a ser resistido una vez más como lo fue tantas, cayó en su nivel Pero a fin de cuentas lo que duele es la forma en la que nos trajimos el empate, merecíamos más, un reproche de ¿Si fue penal o no? llevó a una falta de atención y a que el marcador quede igualado injustamente.

Pagamos caro el precio de los errores propios, se dejaron pasar los goles, ahora sólo resta masticar bronca y esperar la revancha, la vuelta que plantea en casa este nuevo certamen y salir a ganarlo, aprendiendo de los errores, de este sabor agridulce que nos dejó este punto en Mar Del Plata.

Objetivo Cumplido

Tarde a todo o nada en Chile, la esperanza latente de ganar para pasar a octavos de final sin complicaciones dependía de nosotros mismos.

Clima extraño, tribuna virtual y una parcialidad nuestra para un duelo que prometía, teníamos la obligación de ganar y la ventaja de no depender de resultado ajeno, sonó el silbato de Andrés Rojas y empezó la acción.

Marcelo Gallardo, zapatos de charol y abrigo, elegancia y brillo, parecía su apariencia  una metáfora de lo que pretende en cada partido del equipo. Pero luego se tuvo que poner un chaleco por encima, todos de negro y rojo, parece que visualmente se confundían

La camiseta de cábala positiva y un Palestino que buscaba imponerse en los primeros minutos, molestaba, estorbaba un poco en nuestras cabezas ansiosas de victoria, hasta que llegaron los intentos, De La Cruz en la pelota detenida la pateó a la barrera, se nos iba así la primera chance de abrir el marcador.

Tras el grito atragantado de gol, se pasó al momento de dolor, el árbitro no cobró pero Matías Suárez sufrió un duro golpe, de este lado veíamos la figura repetida de lo que pasó con Casco, la maldita clavícula nuevamente jugaba una mala pasada, pero con dolor el cordobés se levantó para seguir y de este lado siendo sinceros respiramos.

Enzo remató pensamos que venía el primero pero no fue fuerte y la respuesta no tardó en llegar, se encendieron las alarmas. Mientras que Nacho Fernández no podía entrar en juego, la desesperación crecía y encima Suárez se tiró al piso pidió el cambio, entraba Borré que tras la sequía había convertido en Copa Argentina, por lo que el colombiano tenía crédito de ventaja.

Entra Borré y el partido se empieza a jugar en el mediocampo, Enzo Pérez sigue en su mejor versión y se nota, el efecto Madrid fue una inyección de valentía, coraje y potencia para el mendocino que desde aquel día no para, pero el marcador sigue en cero, las chances no entraron nadie quería pagar el precio de la derrota.

31’ córner para River, va Nacho va dicen los relatores, las expectativas altas, Pinola forcejea en el área, la desesperación de: “Tiene que entrar” junto a “cuidado no se coman una tarjeta” se cruzaban. En medio de la tensión, palomita del defensor y el forcejeo quedó atrás Pinola abrió el marcador. Ya empezábamos a sentirnos un poco más serenos no conformes, porque restaba mucho tiempo de juego.

En cierto momento de ataraxia, centro de Angileri que Pratto y Borré ni se avivaron, así nos perdíamos el segundo, reacción de agarrarse la cabeza, insultar al aire y seguir, porque se vino la contra Paserini tiró el centro, se le escapó a Armani y pequeño infarto, pero nuestro arquero la salvó de un manotazo que derivó en un peligroso tiro de esquina, que se fue arriba del arco (por suerte y por nuestra salud emocional).

Saque de arco, River empezó a avanzar y buscar estirar la diferencia, pelota detenida, ejecuta De La Cruz y la pelota da en la mano del defensor rival ¿Fue penal? Desde la televisión claramente era, para los árbitros no, para los jugadores en el campo también era tiro desde los 12 pasos. Nacho Fernández va al córner, reclama al línea, pero no cambia nada y tras el tiro cabeceó el Chino Quarta, pegó atrás y más de uno gritó porque parecía adentro, así se fue el primer tiempo.

Entretiempo de reflexión, faltas de conexión pero se controlaba al rival, Zuculini con la tarjeta amarilla complicaba porque podía dejarnos con 10 y la dicotomía que entre Leo Ponzio o Exe Palacios pasó por la cabeza de varios hinchas.

Pasaron los 15’ y arrancaron los segundos 45’ en el Monumental de Santiago, escuchar la palabra “Monumental” nos tocaba un poquito el corazón, recordando nuestra casa. El rival entró decidido al empate, Martínez Quarta salvó y después Jiménez remató al palo derecho, que por suerte se fue afuera.

Las contras venían con profundidad y era hora del cambio, ingresó tras la dicotomía del hincha Exequiel Palacios, que pese al poco rodaje tras la lesión tiene un rendimiento excelente, la esperanza de volver a ser fuertes se hacía presente, necesitábamos de su juego para ser más profundos y lastimar.

Y no tardo en mostrarse Pala, metió un exquisito pase, habilitó a De La Cruz y pase a Nacho Fernández que peleó mano a mano con el arquero y definió con tranquilidad solo frente al arco, ya con el 2-0, estábamos bien pero si se podía ir por más mejor, porque se saboreaba ya la clasificación a octavos.

Planchazo de Julián Fernández a Enzo Pérez y tras la ventaja en el marcador el rival quedó con 10, el contexto ideal de un hombre más para estirar la diferencia, De La Cruz la bajó para Pratto que remató débil ¿ te quedaste sin fuerza Oso? No lo sabemos pero más de uno no podemos creer como se erró esa chance.

Salió Enzo tras un gran partido para que entre Ponzio, sí el gran capitán volvió al verde césped con el detalle que no pidió la cinta, mientras Palestino empezaba a desmoronarse y dejar algunos espacios que se podían aprovechar.

Palacios, se la pasa a Nacho y esta vez no pudo ser el tercero, una lástima, lamentamos y a seguir, porque Pratto se la pasó a De La Cruz y la carambola no entró, continúa el bombardeo y la ansiedad aumenta, porque mano a mano con el arquero Borré se lo perdió rematando por arriba, es increíble pero real, perdíamos la chance de golear, estaba todo dado.

87’ el partido finalizaba y pasa lo increíble, Borré expulsado, sí con el partido 2-0, nadie entiende ese acto con el marcador en ventaja salir para perderse un par de fechas a futuro y quedar con 10, inexplicable, masticamos bronca porque emparejábamos el partido sin necesidad le dábamos una mínima ventaja.

90+4 sí 4 minutos más con 10 a 10, River no se rindió y Palestino no pudo hacer nada, Pratto tuvo la última y no pudo, la historia se cerró 2-0 con el objetivo cumplido, 3 puntos y el pase a octavos pero con las ganas de gritar más goles.

Volverte a ver

River arranca otra ilusión, la Copa Argentina, el torneo más federal es otro de los tantos objetivos y hay que dar el primer paso.

Esta historia comienza a escribirse hoy, arrancamos con el televisor prendido en Tyc Sports, las tribunas del Estadio Padre Martearena de Salta están repletas de hinchas, como en todos los lugares por donde pasa El Más Grande en esta gira que hace por todo el país en este torneo.

Terminó el precalentamiento y la primera sorpresa, caminando hacia el vestuario hablan Zuculini y Angileri comienza a toser, al mismo tiempo avisan desde la transmisión que el ex Godoy Cruz no va a jugar y en su reemplazo ingresa Mayada. Cambio repentino que sacude un poco la cabeza del hincha, si bien se confía en el uruguayo, los cambios de último momento suelen romper un poco los planes.

Con Mayada en la formación titular, suena el silbato de Mastrángelo y empieza el partido, los primeros 45’ donde el conjunto de Marcelo Gallardo enfrenta a Argentino de Merlo, equipo de la Primera D, puntero específicamente de esta categoría.

Los minutos corren, el rival intenta imponer condiciones, llega sin generar demasiado peligro y River está apático, parece desganado, los jugadores en la cancha por momentos trotan, Nacho Fernández y De La Cruz no se asocian bien, Enzo Pérez y Zuculini se chocan un poco, mientras que tomar la conducción se vuelve una tarea complicada. De este lado empieza la exigencia, que aparezcan, literalmente pedíamos arrancar el juego.

Remate de Martínez Quarta a media distancia, intentos de Suárez, Nacho Fernández va al arco pero con zapatazos débiles, De La Cruz no encuentra puntería en la pelota detenida, Pratto la pierde fácil arriba, remata sin contundencia. El conjunto de Marcelo Gallardo llega pero no define.

Ante ese escenario, Marcelo Gallardo está en silencio, prácticamente sentado constantemente da una que otra indicación, pero sin la euforia de siempre. Los rostros de los jugadores y los gestos no son los que nos tienen acostumbrados, perder una pelota, dejar pasar rivales y no dar señales de reacción, además cometer faltas “infantiles”, tocar la pelota con la mano, marcar fuerte a los rivales con patadas innecesarias.

Mientras tanto, los que miramos el partido empezamos con los interrogantes: ¿Qué les pasa? ¿Por qué no juegan? La exigencia toma lugar, los insultos, las expresiones de todo tipo para descargar la bronca que nos generaba ese desgano, ese clima tan incómodo, porque sin desmerecer al Rival, River no estaba haciendo nada absolutamente, eran momentos que ni siquiera eran destellos de lo que estamos acostumbrados a ver.

Así entre errores y desgano, el conjunto de Merlo vivía su momento histórico de medirse frente al Campeón de América y la hinchada millonaria presente en el Estadio, lentamente empezó a demostrar el descontento, no estaban haciendo las cosas bien en la cancha. De esta forma terminó la primera parte.

Un entretiempo raro, 15 minutos donde es inexplicable pensar en el bajo rendimiento, había que despertarse, pensar en cambios que activaran al “gigante dormido”, todo era apático y no se presentaba otra opción que no se tratara de reinventarse, encontrando las ganas, el deseo de querer saborear una victoria, más allá de las diferencias que se marcaran con el Rival, no podemos perder nuestra escencia, la exigencia en todos los partidos.

Arrancan los segundos 45’, con el pedido extremo de que jueguen, demuestren todo como lo hacen en cualquier duelo. Pero en los primeros minutos se sufrió un avance y nada cambia, sigue el desgano, el 0-0 en el marcador y los comentaristas, golpeando el orgullo con sus dichos a nuestro equipo. Claramente de este lado nadie soportaba la situación, era un calvario de odio, dolían los ojos, sangraba la mirada.

Bastaron 11 minutos para que llegue el primer cambio, salió Zuculini y entró Exequiel Palacios, junto con él varios deben haber dicho: “Hace tanto que no juega, después de la lesión le va a costar volver”, mientras otros entre los que me incluyo confiamos en que el Tucu iba a ir por todo, era una carta interesante para cambiar esta historia y que empiece el juego.

Exequiel entró, empezó a mover el juego, de a poco empezó la asociación y  a tener más la pelota, varios engranajes empezaron a fusionarse y se controlaba el partido, pero faltaba ajustar en definición, 17’ entra Rafael Santos Borré por Lucas Pratto, el Oso no tuvo el mejor de sus encuentros y el Colombiano iba por cortar la sequía en el arco.

24’ el fin del abismo, jugada colectiva, Palacios- Suárez- Borré y gol en un ángulo increíble, a lo River, con calidad, volvía el juego, terminábamos con 65 minutos de desazón, gesto de sacarse la mufa, abrazó y un grito de gol que salía de las entrañas no con el sabor de: ¡Al fin hicieron lo que tenían que hacer! Puño arriba del Muñeco y pulgar arriba de todos los hinchas.

Con el marcador en ventaja, se impusieron las condiciones como debería haber sido desde el arranque, funcionó el equipo, activaron los cambios. 33’con los once jugando como corresponde, jugada asociada de  Nacho Fernández, pasé a Borré y destino a Suárez que metió el segundo, intensidad, profundidad para el marcador 2-0.

Ir por más siempre es la clave, imponerse, seguir y el tercer cambio fue la salida de Ignacio Fernández por Julián Álvarez, otro aire fresco, donde ya respirábamos con normalidad, alejados de la ira porque veíamos lo que esperábamos del partido.

Argentino De Merlo no se rendía, seguía jugando pese a estar en desventaja en el marcador, se llegó a los 90 y se adicionaron 2 minutos más, donde se terminó la benevolencia, no se perdonó más y se vino en el último minuto, el toque de Borré para que Suárez esquive al arquero y quedara sellado el 3-0 final.

Así terminó el duelo cargado de emociones encontradas, pasó de la ira al amor, del reclamo de exigir ganas al elogio a Rafael Santos Borré que cortó con su sequía personal, a los aplausos para Exequiel Palacios que no se notó en absoluto la falta de minutos, marcó la diferencia, fue dinámico, rápido, ágil y Suárez se desquitó con un doblete todas las que no entraron. Ahora volverte a ver es todo lo que quiero hacer millonario.