Juego de luxe

Un día mas acompañando al Campeón.

El primer tiempo fue la introducción, un poco complicado, esperábamos más, Patronato venía agrandado y se jugaba todas las que tenía para llevarse los puntos, pero ahí estuvo otra vez la mano del estratega, Napoleón comandó una vez más y entre todo se llegó al complemento con el arco en cero.

Después de los 15 minutos de incertidumbre, se vino lo mejor, Santos Borré se encendió llegó el primer gol, apareció el juego, los pases perfectos, la conducción y el juego de luxe nos dejó a todos con la mejor imagen, mejor dicho lo que esperábamos ver desde un principio. El segundo gol fue la frutilla del postre.

Si tuviéramos que hacer un balance de este duelo sería que la resaca del martes no afectó demasiado, se volvió rápido a la concentración y a meter la cabeza en los próximos desafíos, porque más allá de los tres puntos, subir en la tabla de la Superliga es una pequeña caricia.

Segundo capítulo

Acompañando una vez más en otra noche copera.

Les mentiría si contara que no sentí nada, porque los nervios me invadieron desde que me levanté, desayunaba pensando formaciones, imaginaba jugadas, quería ver la victoria una vez más, apareció el dolor de estómago, ese nudito que más de una vez hace que te cueste tragar hasta la comida que más te gusta porque sentís que tenés que estar concentrado para alentar más allá de que no vas a entrar a la cancha.

Es un día completamente distinto a otro, porque las cábalas se hacen presentes, estás tan pendiente que podés estar en el laburo,  escuela,  facultad, donde sea y no te sacás de la cabeza la cuenta regresiva faltan tantas horas para que llegue el partido, te llega info de la previa y se te estremece todo, la desesperación, ansiedad te carcome por dentro querés descargarte que llegue la hora aunque sepas que vas a estar más al borde del infarto.

Y llegó la hora, empieza el humo, las banderas y suena el ¡River mi buen amigo…! se te eriza la piel, enfrente está el rival de siempre, con los personajes chicaneros y su soberbia de siempre, ahí te acordás de Madrid pero querés ganar porque necesitamos defender nuestra casa, la camiseta y porque es contra ellos, eso no lo cambia nada ni nadie, la pasión no se negocia.

Estás en la cancha, en el bar, la tele de tu casa, lo de un amigo y ¡Penal Para River! Era clarísima la falta, el árbitro lo cobra y Borré frente a la pelota, mira hacia abajo, mientras en todo el mundo están los que rezan, imploran, apretan las manos, se ponen de espaldas, los ojos indirectamente pasan a estar sobre el colombiano, lo siente le corre el sudor por la cara y la presión lo explota hasta que patea y le abre el arco a Andrada. Gol, desahogo, grito atragantado desde hace justamente un mes en ese 0-0 que nos dolió de bronca.

Respiramos, les abrimos el arco, volvemos al lugar de siempre te sentás, apoyás sobre algo, volvés a dejar la pantalla del celular, se te va la señal porque justo estas volviendo en un bondi, pero seguís alentando como sea haciendo fuerza porque sabes en el peor de los casos un gol de ellos vale por 2 y se te complica la vuelta, le pedís a Armani que sea pulpo, medusa y blinde el arco que no entre una.

El equipo va y va, llega al travesaño, una contra, nos salvamos y seguimos dominando el partido, te comés las uñas, querés que los minutos pasen y llegar al entretiempo, donde sólo pensas algunas opciones, agarrar el celular ver las redes, tomar y comer algo, hablar con la persona mas cercana con la que no intercambiaste palabra porque entraste en modo máxima concentración, son 15 minutos y se te pasan volando.

Arranca el segundo tiempo, volvemos a la nuestra, todos a sus puestos, alentar otra vez y con más ganas ya falta menos osea ¿Menos? son los 45 minutos más largos de la historia donde pasás de todo, sufrís la única llegada del rival, el relator la agranda como si hubiese sido súper peligrosa, pero en realidad no es ni la décima parte, te calentás, puteás y alentás peor porque hasta el que transmite lo ves como enemigo.

Se vienen las nuestras, pega por todos lados hasta que Suárez se la pasa a Nacho y Andrada termina desparramado en el piso, así llegó el segundo, lo gritamos con todo, necesitábamos ese gol era vital, solo restaba seguir por más, sostener el arco en cero y guardar el mejor resultado para la vuelta. Últimos minutos lo echan a Capaldo, después que viste a varios más mandarse de todo y no cobraron, pedís por favor a los nuestros que no se calienten así no terminamos con 10.

Suena el silbato, terminó el partido, te abrazás, soltás, liberas tensión de golpe y disfrutas del momento aunque la sonrisa sea sabiendo que restan 90′ para cerrar la historia donde serán nuestros once solos contra todos una vez más.

Suplentes aprobados

El partido de la fecha fue nuestro.

Jugar frente a Gimnasia y Esgrima La Plata era un partido más que tocaba cada torneo, pero el de ayer fue diferente, la presencia de su DT Diego Maradona, hace que tome un marco distinto, convoca más a sus hinchas y adeptos poniendo un marco diferente, se lleva bastante protagonismo y flashes que muestran minuto a minuto lo que haga.

Desde nuestro lado, los hinchas de River tenemos miradas diversas respecto a Maradona, más que nada por la relación que tuvo y sus dichos para con nuestro club, pero sabemos la movida que generó, el respetuoso saludo del Muñeco.

Nosotros también teníamos razones especiales para este duelo en el Juan Carmelo Zerillo, queríamos ganar por los tres puntos y porque era nuestro día, el 28 de septiembre donde esperamos lucir la banda en homenaje al gran Ángel Labruna, ese que leemos sus frases y nos llegan al alma, el que sabemos nos acompaña en las paradas más difíciles desde el cielo.

Y el deseo se cumplió, los suplentes aprobaron con lo justo, errores en defensa que le dejaron chances al Lobo, pero también un Beto Bologna que sin minutos de juego logró atajadas increíbles, la sociedad Scocco- Carrascal puso los goles y la motivación para el próximo duelo se hizo presente, necesitábamos volver al triunfo y se logró, ahora a seguir por la senda de la victoria a paso firme.

No nos van a doblegar

Una fecha particular de Superliga para el Millonario.

Bronca, esta palabra lo resume todo cuando pensamos en ¿Cómo el árbitro se puede equivocar tantas veces? ¿Inclinó la cancha? ¿Casualidad o causalidad? todos los hinchas nos hacemos este interrogante, reconocemos los errores propios, que Armani es humano y se le escapó mal un rebote, Paulo Díaz anda bastante desorientado y la paga caro, Martínez Quarta puede tener un desvelo, los delanteros no estar en su racha goleadora, pero molesta más el resto.

Se tuvo la pelota, se jugó bien por momentos, pero el protagonismo se lo llevó el que tiene las tarjetas y el silbato colgado del cuello una vez más, las que eran a favor nuestro no las vió, bajaron la pelota con la mano previo al penal que sentenció en favor del rival pero primó la «vista gorda» en los 90′ cobró lo que quiso se aprovechó cual abuso de poder para arrebatarnos los tres puntos frente a los ojos de todos los hinchas de forma impune, pero lamentablemente no sólo somos avasallados en la cancha.

Merlos no ve las cosas como son en el campo de juego, en los controles de seguridad aparecen los inadaptados a molestar al hincha genuino, nuestro folclore es violencia, los trapos no matan pero molestan parece, los revisaban y controlaban como si fueran peligrosos, esto sucedió en menos de una semana, adentro y afuera de la cancha nos quieren doblegar, queda a libertad de pensamiento de quien lea esto encontrar los culpables, pero no nos callemos más. Prometen hacerlo de nuevo, no lo permitamos.

Sabor Agridulce

Noche de Copa Argentina acompañando firme al Campeón de América.

Un escenario conocido, otra vez el Estadio Ciudad de Lanús, el Néstor Díaz Pérez recibía a nuestro equipo, el color de ambas parcialidades, la gente de Godoy Cruz puso lo suyo mientras los nuestros encendían la fiesta, adentro todo alegría pero en las calles corría sangre y dolor, algo que las cámaras no tomaron el instante preciso.

Otra vez el hincha genuino fue maltratado, ese que junta moneda por moneda para llegar a comprar una entrada y acompañar al equipo, el que trabaja todo el mes para darse el gusto de pasar junto a su familia un lindo momento para recordar, perdió contra los inadaptados de siempre y las medidas represivas impuestas por «operativos de seguridad», llamados liberación de zona y golpe al que por desgracia llega tarde o vive lejos.

Y en el juego se tradujo algo similar este sabor agridulce, se jugó bien, hubo técnica, dominio, pero faltó precisión, nos quedamos atragantados esperando gritar el gol, que dicho sea de paso el único gol fue convertido por el rival en su propio arco y mas de uno en el momento hasta incluso el mismísimo Paulo Díaz se lo adjudicó, pero el replay dejó ver al autor real.

Esta Copa Argentina se va cumpliendo paso a paso, pero el equipo no está siendo lo suficientemente prolijo, falta que imponer el sello, que los resultados no sean 6-0 y después al siguiente duelo no se convierta, se necesitan tiempos de  reflexión, buscar el horizonte allí volverá la prosperidad, el éxito al final del camino.

Nos entregamos al disfrute

Otra noche siguiendo al Campeón de América.

Planes del sábado, una cita con el Más Grande, esta vez el lugar del encuentro era el Estadio Tomás Adolfo Ducó, Parque Patricios, un escenario complicado, había que viajar en el tiempo para recordar el último triunfo en aquellas tierras, pero nada era imposible, se trataba de otro pagaré para saldar.

Bastaron unos primeros minutos de incertidumbre, con algunos que otros errores hasta que llegó el gol de Milton Casco, allí resurgió todo, apareció el juego, se encendió el plantel, aparecieron los toques, conexiones, Exequiel Palacios y el mismísimo Milton jugando en toda la cancha se perfilaron como figuras.

Después llegó el segundo, claro penal que bajan la pelota con la mano que Nacho Fernández aseguró tras una pequeña charla con Rafa Borré que tras el gol sellaron con un abrazo, porque si hablamos de grupo humano además de lo deportivo nos tenemos que sacar el sombrero ante este plantel, hidalguía, caballerosidad y buenos valores.

En el tercero hubo magia, Palacios encontró un rebote que metió a media distancia, la pelota rebotó dentro del arco y depende del ángulo que se enfoque más de uno dudó si había entrado o no, pero efectivamente era un golazo, mágico de esos que te dejan pensando, donde el futbolista deja destellos de calidad y no se notó en absoluto cansancio en el rendimiento por la participación en la Selección.

El cuarto gol, el de Nicolás De La Cruz, nace de una linda colectiva y se concreta con un golpe, que hizo que ni siquiera el propio uruguayo lo festeje porque quedó tendido junto al palo por el dolor de la caída, no hubo festejos pero se sumó en el marcador.

Con el 4-0 puesto, solo terminó en minutos de exhibición donde disfrutamos nuevamente de un lindo fútbol propuesto por Marcelo Gallardo, que sólo dió unas simples indicaciones, se mantuvo en calma y su serenidad fue la nuestra donde todos nos entregamos al disfrute de una nueva goleada.

El primer capítulo de la trilogía

Empezamos con la primer parte de una lista de superclásicos.

Los organismos de seguridad prohibieron varios planes del color de las tribunas, aclaro que solo una parte porque pese a todo la fiesta se encendió y nadie la pudo parar, el recuerdo de Madrid, los globos negros del minuto 25′ y un rival que demostró el temor, se agazaparon quedaron reducidos «a no perder», creyeron que era su mejor plan ser «antifútbol».

Pero aparte del 0-0 en el marcador, bastó con ver las acciones y detenerse en los hechos para dejar en claro que nuestros jugadores defendieron la localía, pusieron la iniciativa, fueron al frente a jugar e intentar ganar el duelo. Enzo Pérez barrió todo lo que se le cruzó, Exequiel Palacios y De La Cruz, dejaron todo en cada corrida, Casco expresó la mejor versión, aunque nos quedamos con ganas de un gol, merecido hubiese estado el triunfo que no se dió.

Pelotazo va y viene, se escondieron en el fondo, no se asomaron y así creyeron que lograron el mejor partido, pero no fue así, le restó emoción su actitud, no dejaron que pudiéramos disfrutar de un buen fútbol y de paso como manda la historia y en algún momento expresó Ramón Díaz «Vimos un equipo con muchos temores, tenían la camiseta de River enfrente».

 

 

 

Ser fuerte es lo único que resta

Una noche complicada y un pase a Semifinales.

La previa no era lo mejor, conflicto con De La Cruz, los disturbios del público molestando en el hotel, rumores de todo tipo inundaban el panorama de lo que se venía se esperaba más de lo que sucedió podría haber sido peor, el error de Bascuñán yendo al VAR y no sacando la tarjeta roja a Haedo tras la plancha a Exequiel Palacios y las que se le escaparon cobrar fueron lo mínimo a lo esperado.

Salieron los once a la cancha con las mismas dudas, puntos suspensivos para el primer pitazo, desorden en todos lados, nos tocaba rendir la última prueba para pasar de fase sabiendo que aprobamos la ida nos quedaba resolver esta, pero con la cabeza puesta en conflictos externos y un próximo partido el domingo donde se juegan muchas cosas más allá de los tres puntos es el eterno rival enfrente y en nuestra casa.

Sin Enzo, desconectados, inciertos buscando un rumbo empezó el 1-0 abajo, fue un cachetazo para despertar en el complemento y una difícil parada más para repensar que no se negocia nada, que debe jugarse siendo finos, reducir los errores, no caer jamás y hacer renacer de todo el caos «la bronca positiva» de la cual Gallardo habló más de una vez, eso significó el gol de Nicolás De La Cruz, una liberación que inyectó a todo el equipo.

Ahora el pase ya está, nos toca nuevamente una parada complicada donde debemos otra vez más ser fuertes porque es lo que resta, abrazarnos a la fortaleza, física y mental para afrontar un duelo que no se juega sólo en los 90′ del campo de juego, empieza afuera y lo jugamos todos.

 

Levantarse es obligatorio

Una tarde de bronca, ausencias y reflexión.

No hicimos ni un gol, el equipo no respondió, el jugador salva partidos esta vez se ausentó, los pibes desaprobaron y el Muñeco entró distinto a dirigir. El capitán de nuestro barco, dejó hasta incluso su uniforme para salir a la cancha, se quedó en silencio y los jugadores no se dirigieron solos, era el partido de descanso, pero evidenció demasiada flojera.

Si soltás el timón en alta mar, naufragar puede ser una chance, si te presentás a rendir confiado de que te sabés todo porque aprobaste con 10 el examen anterior y preparaste este leyendo las dos primeras hojas del resumen probablemente desapruebes,  no se puede librar a la suerte. Esto es lo que le pasó a nuestro equipo esta tarde frente a Talleres, se soltó, confió en que un equipo sin rodaje iba a tener el mismo nivel que los titulares.

No hay nombres particulares, fueron los 11 los que no lograron conectarse, en un contexto complicado, el relax de indicaciones y una hinchada que alentaba a un partido próximo, pensábamos en correr otra vez antes de caminar y nos caímos todos, pecamos por ambiciosos y quizá en un punto se subestimó. No se puede creer que los rivales son fuertes o débiles, porque la realidad define que todos son diferentes con el único objetivo de superarte y la fórmula del éxito es mantener la sencillez, ir paso a paso y no dejarse llevar por las emociones ni la confianza absoluta ni caer en la duda existencial, se trata del equilibrio, su justa medida.

Sabemos que quizá Napoleón no esté pasando por su mejor momento, pero no podemos permitir otro Waterloo, los puntos que se pierden se pagan caros, recuperar la confianza después de un golpe es complicado, caer está permitido pero levantarse es obligatorio, nos quedan por delante importantes desafíos donde el error no debe existir.

Paraguay la próxima parada

La Ida, el VAR, las ganas, lo que se viene y el resultado puesto en el marcador.

Las noches de Copa Libertadores tienen su sabor particular, se volvió a jugar un jueves después de varias veces jugando los martes y las expectativas eran altas, la presión en la cancha ante un rival que tiene herramientas para complicar, nos ponían esa incertidumbre típico de la ida de un play off.

Comenzaba el partido, habían pasado pocos minutos desde que se escucho el «River mi buen amigo» que anunciaba la entrada del equipo al campo de juego, cuando sucedió la primera polémica,  planchazo a De La Cruz en el área, Víctor Carrillo va a al VAR y ¡Penal Para River! Nacho Fernández, dispara al arco de Carrizo con efectividad, inesperado, abrir el marcador tan temprano con un error semejante de parte del rival.

Pero las cosas allí no terminaron, River superó a Cerro Porteño, dominó, jugó, recuperó y controló todos los caminos sobre todo llegó por las bandas, mientras que el conjunto paraguayo tuvo algunas apariciones de avisos. Patadas, discusiones, se detenía el juego y reanudaba, un contexto que enfriaba las cosas pero el show debía continuar pase lo que pase.

En el complemento llegó la clave, pase de Suárez a Nacho Fernández, abrazo, festejo, 2-0 en el marcador, hasta que Carrillo recibe el mensaje por el intercomunicador, revisa la jugada y el gol es anulado porque la pelota chocó contra la mano de Suárez, increíble e imperceptible para todos los que vimos la jugada en el momento de la acción, pero la tecnología sentenció invalidar un gol.

Todo volvía al 1-0, Cerro buscaba igualar la serie y llevarse el gol de visitante pero todo quedaba en intentos hasta que Exequiel Palacios pisó el área y el arquero rival lo frenó en la corrida, razón por la cual nuevamente ¡Penal para River! Parecía una broma pero era realidad 2 penales en un mismo partido, ejecutó Rafael Santos Borré y puso definitivamente el 2 en el marcador.

Terminó el duelo con una victoria matemática, con «polémica por los tiros desde los 12 pasos», más allá de las críticas que hacen circular en redes sociales hinchas de otros clubes, trolls y medios, la realidad es que fueron bien cobrados los penales, el foul existió. Y el equipo hizo mérito para quedarse con la primer parte de la serie, llevando el control del duelo, imponiéndose con una nueva muestra de carácter y actitud.

La actualidad sólo deja en claro que ganar de local marca una tendencia, pero faltan los 90′ donde se define todo, el próximo destino es Paraguay, donde se escribirá el párrafo final de este capítulo porque las historias de Copa Libertadores son largas.