Simplemente Gracias

Otra noche acompañando al Campeón de América, sensaciones distintas pero el amor de siempre. 

Ganar, Gustar, Golear, esas tres palabras definieron lo que vivimos anoche millones de hinchas de River, los jugadores se lucieron, impusieron jerarquía, dejaron todo, incluso hacerse la remota pregunta de ¿quien fué la figura del partido? es muy difícil de responder porque el equipo en general se puso el duelo al hombro.

Creer, es un mandamiento para este equipo, porque 11 entran a la cancha y saben que afuera tienen corazones latiendo por ellos, todos nos fascinamos con el gol de Nacho (el taco sí), entramos en «Modo Oso» con los goles de Pratto y poco a poco le vamos haciendo un espacio a Suárez. Cumplieron, lo hicieron, nada para reprocharles, 9 intentos certeros en un primer tiempo, un penal no cobrado, un offside que no fue ¿Que pueden hacer contra esto? Absolutamente nada, pesará en la conciencia de quien lo hizo ¿Casualidad o causalidad?

Proponer, salir a jugar, encarar y no parar, es lo que importó una actitud prácticamente que puede tomarse como una lección de vida, animarse, salir adelante y no aflojar nunca. Porque eso es el éxito, esfuerzo, ganas todo lo que reflejó este equipo, hacer tiempo y esperar que las cosas pasen porque sí, esconderse, eso es cobardía, miedo. Palabras que este grupo de hombres no conoce.

La grandeza se forja con los años, conseguir las batallas importantes, ser reconocido por la fuerza, el coraje, que en cualquier parte del mundo te reconozcan y sepan de que estás hecho, quien sos, tener una identidad que va más allá de 90 minutos, esas actitudes se vuelven parte de una filosofía de vida, de eso se trata.

Nada terminó en absoluto para ellos mucho menos para nosotros, restan desafíos por afrontar y siempre estaremos listos para guerrearla de sol a sol, porque jamás nos verán caer.

Volver a ser

Otra noche más acompañando al Millonario.

Una noche para reflexionar, dedicarnos estas líneas entre nosotros y también hablarles a ellos, porque estamos todos juntos en esto, River somos todos los que alientan incansablemente y los que defienden los colores en la cancha.

Primero voy por el “nosotros”, todos sabemos las que no entraron, se equivocaron, parecían estar  en otro lugar, eran un gigante dormido los once adentro de la cancha. Se esperó que apareciera el genio, frotara la lámpara y arreglara las cosas, pero no hay que acostumbrarse, es malo, en cualquiera de los extremos tanto para lo bueno como malo.

Creer que lo hecho en Madrid hace 5 meses le da licencia a los jugadores de hacer lo que quieran es un error gigante, porque gustó, se disfrutó, fue un momento único e inolvidable, pero es historia, hay que dar vuelta la página y volver a ser, en esto me detengo.

Volver a ser exigentes como lo fuimos siempre de este lado, no justificar errores, mucho menos que las derrotas sean pasajeras por lo hecho, ningún partido que se pierde es algo que queda ahí en la papelera de reciclaje, o para el olvido, tiene que ser el punto para reaccionar y arrancar nuevamente, no nos podemos permitir caer.

Ahora les toca el lugar a “ellos”, la defensa vivió en un carnaval interminable, los delanteros dispararon al arco sin dirección y Armani otra vez falló, está atravesando una etapa desfavorable. Franco, aceptamos que podés tener un mal trance pero es hora de recuperarse, como fuiste en su momento “iron man” hoy te pedimos que te levantes. A los delanteros que decidan mejor, muchachos un poco más de garra y responsabilidad. Defensores, quédense en el partido no en cualquier lado, vuelvan a focalizar y regresen del abismo.

Jugadores no hay imposibles, sólo propónganselo una vez más, está en ustedes los que entren a la cancha revertir esta situación, quédense tranquilos que vamos a estar como estuvimos siempre acompañándolos desde el lugar que nos toque, el Monumental estará lleno para recibirlos y también habrá otros que estarán en sus casas frente al televisor o escuchando en alguna radio para bancarlos. Creemos en ustedes, dejen todo en el verde césped que desde afuera empujamos millones.

Hasta el final

Nueva noche de Copa, ilusión, emoción y recuerdos en una sola noche.

Mix de titulares y suplentes para arrancar el duelo vs Inter, D’Alessandro se asoma mira de reojo y el corazón de más de uno de nosotros late de una manera distinta, sabemos que es nuestro, salió de nuestra cantera, ganó títulos vistiendo nuestra camiseta, él nos tiene presente, las emociones se cruzan.

Viene el golazo de Álvarez y los manotazos de hombre araña, por arriba deja estático a Marcelo Lomba. Lo gritámos con todo, pero el partido iba y venía nos comimos el gol de Sobis, caímos en la trampa del reclamo y de jugadores adormecidos, porque así fue el empate, estábamos anestesiados, momentos de lucidez y de extrañamiento, errores y una turbulencia emocional.

El penal que fue, no fue, que lo tocó y no lo tocó, pasó y entró por un momento quedamos 2-1 abajo en el marcador, daba bronca junto a los dichos del comentarista «River pierde el invicto»,  pierde, esa palabra de 6 letras que significa mucho más que la unión de esos fonemas, es algo que lastima, significa que se están haciendo las cosas mal, que la defensa no era firme y Armani no estaba en su mejor noche.

Todo parecía hundirse en un abismo hasta el último minuto donde Pratto, hizo el gol del empate, «el de la justicia, por el penal mal cobrado» dirán algunos, «el que nos dejó invictos» opinarán otros y así aparecerán las múltiples voces, pero la historia no terminó en el pitazo del árbitro. Le faltaba el broche de oro a esta noche.

Cambió de camiseta, se puso la que lleva en el corazón esa que lució desde su primer día como profesional, miró a la hinchada, brazos en alto, saludo, ojos brillantes inundados de lágrimas, la mirada del hijo que volvía a su casa, la reacción del guerrero que se encuentra con su pueblo. Esa es la imagen del final, con eso me quedo con un empate y la vuelta a casa del Cabezón.

Ganar, Gustar, Golear

Otra oportunidad de ver a River, 1-1 inicial, con el gol nuestro de Enzo Pérez que valía doble y jugarnos de local el pase a los cuartos de la copa de la Superliga.

Todos esperábamos ganar el partido y pasar, pero creo los 6 goles nadie los imaginó, quizá algún suertudo dueño de algún oráculo sabía de antemano que sucedería esto, pero el resto no. El nivel de Nicolás De La Cruz con su Hat Trick, fue una sorpresa, mientras que Pratto y Borré volvieron al gol, algo importante que imperiosamente queríamos. Párrafo aparte para Cristian Ferreira, el juvenil tuvo su revancha rápida, aquel error del partido anterior es parte del pasado. El presente es hoy, con su merecido gol y el festejo del círculo característico.

Muchos criticarán que había poca gente en el Estadio, mirarán de reojo a Aldosivi, pero lo importante es volver a ver al River que nos representa, ese que enamora con el juego, preciso, prolijo, efectivo en el arco que hacía varios duelos no veíamos. No sentir las puñaladas de disparos al arco erráticos es una caricia al alma, demostrar “jerarquía” que nada tiene que ver con supremacía, porque la idea del Muñeco es clara, al rival se lo respeta.

Todos tuvieron su momento y decir que el mejor jugador del partido hayan sido todos juntos es un mérito. Pensar que todas las que no entraron en Mar Del Plata lo hicieron ahora, puede ser acertado quizá algunos hablen de “cábala”, creyentes dirán “justicia divina”, otros revindicaran el esfuerzo de los once que salieron a la cancha.

Los relatores mencionaban: “River no dejó jugar a Aldosivi, lo asfixia” “Puso la iniciativa, recuperó en campo rival, ataca corto” “No hay diferencia entre titulares y suplentes, en cualquier partido cualquiera puede ser titular”, con esta última frase me quedo, la motivación, las ganas, aprovechar el momento y mostrarse está grabado a fuego en la cabeza de estos jugadores, eso es lo importante la competencia sana que lleva al éxito.

Con ganas, esfuerzo, el conjunto de Marcelo Gallardo nos regaló una noche para disfrutar de nuestro estilo, de la galera y el bastón que siempre nos representó, de nuestro 3G, ganar, gustar y golear, esas tres palabras que nos llenan de orgullo a los riverplatenses, las que definen nuestro paladar, nuestra esencia.

Puntos suspensivos

Otra vez acompañando al Más Grande en una nueva competencia. 

Esta vez, vamos a contarlo distinto, ir minuto a minuto contando lo que vivimos todos en el duelo frente a Aldosivi, es recordar, cuantas veces nos agarramos la cabeza con las que erró Borré, la falta de puntería de Pratto que ahora se destaca más por ayudar a la gestación que para definir, pensar cómo Palacios quedó en soledad intentando hacer todo lo que tenía a su alcance.

Párrafo aparte para Enzo Pérez, acá me detengo creo que más de uno gritamos por dos o tres un gol de Enzo, porque es uno de nosotros que está adentro de la cancha, es emocionante verlo besarse la camiseta al igual que el hincha en la popular, se abraza con sus compañeros con cariño y se vuelve un acto de entrega pura. La coronación del pibe que cumple el sueño.

Ahora bien Ferreira nos salvó vs Alianza Lima se la jugó pero esta vez no le saló, como a De La Cruz tampoco le salo una y volvió a ser resistido una vez más como lo fue tantas, cayó en su nivel Pero a fin de cuentas lo que duele es la forma en la que nos trajimos el empate, merecíamos más, un reproche de ¿Si fue penal o no? llevó a una falta de atención y a que el marcador quede igualado injustamente.

Pagamos caro el precio de los errores propios, se dejaron pasar los goles, ahora sólo resta masticar bronca y esperar la revancha, la vuelta que plantea en casa este nuevo certamen y salir a ganarlo, aprendiendo de los errores, de este sabor agridulce que nos dejó este punto en Mar Del Plata.

Objetivo Cumplido

Tarde a todo o nada en Chile, la esperanza latente de ganar para pasar a octavos de final sin complicaciones dependía de nosotros mismos.

Clima extraño, tribuna virtual y una parcialidad nuestra para un duelo que prometía, teníamos la obligación de ganar y la ventaja de no depender de resultado ajeno, sonó el silbato de Andrés Rojas y empezó la acción.

Marcelo Gallardo, zapatos de charol y abrigo, elegancia y brillo, parecía su apariencia  una metáfora de lo que pretende en cada partido del equipo. Pero luego se tuvo que poner un chaleco por encima, todos de negro y rojo, parece que visualmente se confundían

La camiseta de cábala positiva y un Palestino que buscaba imponerse en los primeros minutos, molestaba, estorbaba un poco en nuestras cabezas ansiosas de victoria, hasta que llegaron los intentos, De La Cruz en la pelota detenida la pateó a la barrera, se nos iba así la primera chance de abrir el marcador.

Tras el grito atragantado de gol, se pasó al momento de dolor, el árbitro no cobró pero Matías Suárez sufrió un duro golpe, de este lado veíamos la figura repetida de lo que pasó con Casco, la maldita clavícula nuevamente jugaba una mala pasada, pero con dolor el cordobés se levantó para seguir y de este lado siendo sinceros respiramos.

Enzo remató pensamos que venía el primero pero no fue fuerte y la respuesta no tardó en llegar, se encendieron las alarmas. Mientras que Nacho Fernández no podía entrar en juego, la desesperación crecía y encima Suárez se tiró al piso pidió el cambio, entraba Borré que tras la sequía había convertido en Copa Argentina, por lo que el colombiano tenía crédito de ventaja.

Entra Borré y el partido se empieza a jugar en el mediocampo, Enzo Pérez sigue en su mejor versión y se nota, el efecto Madrid fue una inyección de valentía, coraje y potencia para el mendocino que desde aquel día no para, pero el marcador sigue en cero, las chances no entraron nadie quería pagar el precio de la derrota.

31’ córner para River, va Nacho va dicen los relatores, las expectativas altas, Pinola forcejea en el área, la desesperación de: “Tiene que entrar” junto a “cuidado no se coman una tarjeta” se cruzaban. En medio de la tensión, palomita del defensor y el forcejeo quedó atrás Pinola abrió el marcador. Ya empezábamos a sentirnos un poco más serenos no conformes, porque restaba mucho tiempo de juego.

En cierto momento de ataraxia, centro de Angileri que Pratto y Borré ni se avivaron, así nos perdíamos el segundo, reacción de agarrarse la cabeza, insultar al aire y seguir, porque se vino la contra Paserini tiró el centro, se le escapó a Armani y pequeño infarto, pero nuestro arquero la salvó de un manotazo que derivó en un peligroso tiro de esquina, que se fue arriba del arco (por suerte y por nuestra salud emocional).

Saque de arco, River empezó a avanzar y buscar estirar la diferencia, pelota detenida, ejecuta De La Cruz y la pelota da en la mano del defensor rival ¿Fue penal? Desde la televisión claramente era, para los árbitros no, para los jugadores en el campo también era tiro desde los 12 pasos. Nacho Fernández va al córner, reclama al línea, pero no cambia nada y tras el tiro cabeceó el Chino Quarta, pegó atrás y más de uno gritó porque parecía adentro, así se fue el primer tiempo.

Entretiempo de reflexión, faltas de conexión pero se controlaba al rival, Zuculini con la tarjeta amarilla complicaba porque podía dejarnos con 10 y la dicotomía que entre Leo Ponzio o Exe Palacios pasó por la cabeza de varios hinchas.

Pasaron los 15’ y arrancaron los segundos 45’ en el Monumental de Santiago, escuchar la palabra “Monumental” nos tocaba un poquito el corazón, recordando nuestra casa. El rival entró decidido al empate, Martínez Quarta salvó y después Jiménez remató al palo derecho, que por suerte se fue afuera.

Las contras venían con profundidad y era hora del cambio, ingresó tras la dicotomía del hincha Exequiel Palacios, que pese al poco rodaje tras la lesión tiene un rendimiento excelente, la esperanza de volver a ser fuertes se hacía presente, necesitábamos de su juego para ser más profundos y lastimar.

Y no tardo en mostrarse Pala, metió un exquisito pase, habilitó a De La Cruz y pase a Nacho Fernández que peleó mano a mano con el arquero y definió con tranquilidad solo frente al arco, ya con el 2-0, estábamos bien pero si se podía ir por más mejor, porque se saboreaba ya la clasificación a octavos.

Planchazo de Julián Fernández a Enzo Pérez y tras la ventaja en el marcador el rival quedó con 10, el contexto ideal de un hombre más para estirar la diferencia, De La Cruz la bajó para Pratto que remató débil ¿ te quedaste sin fuerza Oso? No lo sabemos pero más de uno no podemos creer como se erró esa chance.

Salió Enzo tras un gran partido para que entre Ponzio, sí el gran capitán volvió al verde césped con el detalle que no pidió la cinta, mientras Palestino empezaba a desmoronarse y dejar algunos espacios que se podían aprovechar.

Palacios, se la pasa a Nacho y esta vez no pudo ser el tercero, una lástima, lamentamos y a seguir, porque Pratto se la pasó a De La Cruz y la carambola no entró, continúa el bombardeo y la ansiedad aumenta, porque mano a mano con el arquero Borré se lo perdió rematando por arriba, es increíble pero real, perdíamos la chance de golear, estaba todo dado.

87’ el partido finalizaba y pasa lo increíble, Borré expulsado, sí con el partido 2-0, nadie entiende ese acto con el marcador en ventaja salir para perderse un par de fechas a futuro y quedar con 10, inexplicable, masticamos bronca porque emparejábamos el partido sin necesidad le dábamos una mínima ventaja.

90+4 sí 4 minutos más con 10 a 10, River no se rindió y Palestino no pudo hacer nada, Pratto tuvo la última y no pudo, la historia se cerró 2-0 con el objetivo cumplido, 3 puntos y el pase a octavos pero con las ganas de gritar más goles.

Volverte a ver

River arranca otra ilusión, la Copa Argentina, el torneo más federal es otro de los tantos objetivos y hay que dar el primer paso.

Esta historia comienza a escribirse hoy, arrancamos con el televisor prendido en Tyc Sports, las tribunas del Estadio Padre Martearena de Salta están repletas de hinchas, como en todos los lugares por donde pasa El Más Grande en esta gira que hace por todo el país en este torneo.

Terminó el precalentamiento y la primera sorpresa, caminando hacia el vestuario hablan Zuculini y Angileri comienza a toser, al mismo tiempo avisan desde la transmisión que el ex Godoy Cruz no va a jugar y en su reemplazo ingresa Mayada. Cambio repentino que sacude un poco la cabeza del hincha, si bien se confía en el uruguayo, los cambios de último momento suelen romper un poco los planes.

Con Mayada en la formación titular, suena el silbato de Mastrángelo y empieza el partido, los primeros 45’ donde el conjunto de Marcelo Gallardo enfrenta a Argentino de Merlo, equipo de la Primera D, puntero específicamente de esta categoría.

Los minutos corren, el rival intenta imponer condiciones, llega sin generar demasiado peligro y River está apático, parece desganado, los jugadores en la cancha por momentos trotan, Nacho Fernández y De La Cruz no se asocian bien, Enzo Pérez y Zuculini se chocan un poco, mientras que tomar la conducción se vuelve una tarea complicada. De este lado empieza la exigencia, que aparezcan, literalmente pedíamos arrancar el juego.

Remate de Martínez Quarta a media distancia, intentos de Suárez, Nacho Fernández va al arco pero con zapatazos débiles, De La Cruz no encuentra puntería en la pelota detenida, Pratto la pierde fácil arriba, remata sin contundencia. El conjunto de Marcelo Gallardo llega pero no define.

Ante ese escenario, Marcelo Gallardo está en silencio, prácticamente sentado constantemente da una que otra indicación, pero sin la euforia de siempre. Los rostros de los jugadores y los gestos no son los que nos tienen acostumbrados, perder una pelota, dejar pasar rivales y no dar señales de reacción, además cometer faltas “infantiles”, tocar la pelota con la mano, marcar fuerte a los rivales con patadas innecesarias.

Mientras tanto, los que miramos el partido empezamos con los interrogantes: ¿Qué les pasa? ¿Por qué no juegan? La exigencia toma lugar, los insultos, las expresiones de todo tipo para descargar la bronca que nos generaba ese desgano, ese clima tan incómodo, porque sin desmerecer al Rival, River no estaba haciendo nada absolutamente, eran momentos que ni siquiera eran destellos de lo que estamos acostumbrados a ver.

Así entre errores y desgano, el conjunto de Merlo vivía su momento histórico de medirse frente al Campeón de América y la hinchada millonaria presente en el Estadio, lentamente empezó a demostrar el descontento, no estaban haciendo las cosas bien en la cancha. De esta forma terminó la primera parte.

Un entretiempo raro, 15 minutos donde es inexplicable pensar en el bajo rendimiento, había que despertarse, pensar en cambios que activaran al “gigante dormido”, todo era apático y no se presentaba otra opción que no se tratara de reinventarse, encontrando las ganas, el deseo de querer saborear una victoria, más allá de las diferencias que se marcaran con el Rival, no podemos perder nuestra escencia, la exigencia en todos los partidos.

Arrancan los segundos 45’, con el pedido extremo de que jueguen, demuestren todo como lo hacen en cualquier duelo. Pero en los primeros minutos se sufrió un avance y nada cambia, sigue el desgano, el 0-0 en el marcador y los comentaristas, golpeando el orgullo con sus dichos a nuestro equipo. Claramente de este lado nadie soportaba la situación, era un calvario de odio, dolían los ojos, sangraba la mirada.

Bastaron 11 minutos para que llegue el primer cambio, salió Zuculini y entró Exequiel Palacios, junto con él varios deben haber dicho: “Hace tanto que no juega, después de la lesión le va a costar volver”, mientras otros entre los que me incluyo confiamos en que el Tucu iba a ir por todo, era una carta interesante para cambiar esta historia y que empiece el juego.

Exequiel entró, empezó a mover el juego, de a poco empezó la asociación y  a tener más la pelota, varios engranajes empezaron a fusionarse y se controlaba el partido, pero faltaba ajustar en definición, 17’ entra Rafael Santos Borré por Lucas Pratto, el Oso no tuvo el mejor de sus encuentros y el Colombiano iba por cortar la sequía en el arco.

24’ el fin del abismo, jugada colectiva, Palacios- Suárez- Borré y gol en un ángulo increíble, a lo River, con calidad, volvía el juego, terminábamos con 65 minutos de desazón, gesto de sacarse la mufa, abrazó y un grito de gol que salía de las entrañas no con el sabor de: ¡Al fin hicieron lo que tenían que hacer! Puño arriba del Muñeco y pulgar arriba de todos los hinchas.

Con el marcador en ventaja, se impusieron las condiciones como debería haber sido desde el arranque, funcionó el equipo, activaron los cambios. 33’con los once jugando como corresponde, jugada asociada de  Nacho Fernández, pasé a Borré y destino a Suárez que metió el segundo, intensidad, profundidad para el marcador 2-0.

Ir por más siempre es la clave, imponerse, seguir y el tercer cambio fue la salida de Ignacio Fernández por Julián Álvarez, otro aire fresco, donde ya respirábamos con normalidad, alejados de la ira porque veíamos lo que esperábamos del partido.

Argentino De Merlo no se rendía, seguía jugando pese a estar en desventaja en el marcador, se llegó a los 90 y se adicionaron 2 minutos más, donde se terminó la benevolencia, no se perdonó más y se vino en el último minuto, el toque de Borré para que Suárez esquive al arquero y quedara sellado el 3-0 final.

Así terminó el duelo cargado de emociones encontradas, pasó de la ira al amor, del reclamo de exigir ganas al elogio a Rafael Santos Borré que cortó con su sequía personal, a los aplausos para Exequiel Palacios que no se notó en absoluto la falta de minutos, marcó la diferencia, fue dinámico, rápido, ágil y Suárez se desquitó con un doblete todas las que no entraron. Ahora volverte a ver es todo lo que quiero hacer millonario.

Alegría en soledad

La Copa Libertadores es la obsesión del continente, también es la nuestra, necesitábamos la victoria para encaminarnos al sueño.

Volvieron los jueves de Libertadores, las infaltables cábalas y una vez más arrancó la cita para ver al Campeón de América. Camiseta titular en la cancha y el vacío que duele, la última noche de castigo, del más doloroso de todos no poder acompañarlos ahí.

Sonó el silbato de Mario Díaz de Vivar y arrancó la acción, se escuchaban los gritos, indicaciones y el relator señala “que raro es sin el público”. River intentaba mientras Alianza Lima no dejaba de buscar los espacios, intentó lastimar y si se acercaban a más de uno se nos aceleraba el corazón porque el arco en manos de Lux no es seguro.

Idas, vueltas y el equipo de Marcelo Gallardo iba ganando terreno a prueba y error intentaba, Pratto iba, Nacho Fernández no se rendía, pegaba afuera, la atajaba Gallese. Necesitábamos ganar no había vuelta y los minutos corrían.

15’ pase de De La Cruz, remate cruzado de Suárez, Gallese se adelanta y gol, el grito atragantado sale a la luz, ese que esperábamos hacía varias noches de Copa, el que nos daba la victoria parcial, respirábamos, pero no podíamos confiarnos. Un error defensivo, una falla del arquero iban a ser letales para que cambiara el panorama.

River presiona, domina, es fuerte, se impone en la cancha, seguían los intentos va al caer el segundo, pero era esquivo, no entraba el segundo 25’ De La Cruz cae en el área y ¡Penal para River! Festejamos todos desde donde nos encontrábamos viendo el partido. Pero ¿Quién patea? Lucas Pratto frente a la pelota, Gallese mira fijo, el Oso mira hacia abajo vuelve la mirada al arco pero la pelota se fue a las nubes. Creo que ninguno lo podíamos creer.

Pasó el penal y a seguir, fue un golpe bajo, pero no letal, perdíamos una gran chance de extender la ventaja en el marcador, el dominio continuó, los intentos seguían, no llegaban los rivales, la sociedad Zuculini- Pérez se iba afianzando, Nacho Fernández y De La Cruz aprovechaban los espacios para pasar al ataque, Súarez estaba encendido y Pratto buscaba revindicarse una y otra vez. La esperanza de este lado seguía intacta.

Así con el marcador por la ventaja mínima, se llegó al entretiempo, un River que aprobaba a prueba y error, que en soledad en su casa lograba poner abajo al conjunto de Russo, que tras el primer gol se quedó sentado en el banco de suplentes. Pratto estaba bajo, era el candidato a salir para todos los que mirábamos de este lado de la pantalla.

Vuelven los equipos a la cancha, se escribe el segundo capítulo de esta historia, el conjunto peruano intentó llegar, fue neutralizado y empezó la contra de River que terminó en nada, pero despertó la ilusión, nos demostraron una vez más que debíamos confiar en ellos, lo estaban dejando todo.

8’ del complemento, córner, Nacho Fernández manda el centro cabezazo del Chino Martínez Quarta y golazo, sí nos poníamos 2-0 arriba, se gritaba con todo la chance de quedarnos con los 3 puntos se hacía más real y la revancha del Chino era clave, se revindicaba tras algunos errores en partidos anteriores.

Con el marcador el arriba, nadie se dio por realizado, no había garantías un error podía permitir el descuento e incluso que igualara el rival. Mantener la presión, seguir atacando, era la clave en el campo de juego, Gallardo encendidísimo dirigiendo y nosotros desde afuera empujábamos como podíamos.

Pratto iba y metía, barría, hacía el trabajo sucio pero no era su noche en la definición, Suárez  su compañero de saga se retiró del campo de juego para que ingrese Rafael Santos Borré, nuevamente el silencio fue protagonista, sin aplausos y solo con el choque de manos entre ellos se selló la salida, los abrazos en los goles eran el único afecto que podían sentir.

Seguían los intentos en el campo de juego, las caras lo decían todo, el Muñeco enérgico, mientras que Russo quedaba en el banco dando alguna que otra indicación, bajando la cabeza y apretando la bufanda. Alianza Lima no encontraba el rumbo, no llegaban, el duelo se resumía en bloqueo y ataque, estaban apáticos, sólo alguna que otra pelota detenida les permitía pensar en el descuento, mientras que de este lado nosotros implorábamos que Lux no sufriera llegadas, perdón pero para muestra basta tan sólo con un botón Poroto, nos fallaste varias veces y no podíamos confiar en vos.

87’ las cartas ya estaban echadas, River lograba mantener el resultado, generaba peligro en el área, pero Nacho Fernández ya no daba más, cansado se retiró para dejarle el lugar a Julian Álvarez, el pibe del gol a Independiente, sí el mismo que entró en Madrid, hacía nuevamente su presentación para dejarnos sus pinceladas de talento.

El partido ya terminaba 90+3 y Gallardo sacó el gen riverplatense a flor de piel, les exigió a los jugadores que siguieran por más, 2-0 no era suficiente, Pratto no pegaba una pero no hay que conformarse nunca, de este lado se nos infla el pecho porque nos representa como somos exigentes, paladar negro, buen futbol.

Así somos insaciables hasta en la victoria, teníamos los tres puntos y con eso no nos bastaba queríamos Ganar, Gustar, Golear, y a los 93’ en el último suspiro De La Cruz clavó la pelota en el ángulo derecho de Pedro Gallese disparando a colocar desde afuera del área grande. Sí lo logramos otra vez un golazo de categoría al estilo River, se ganó la ubicación en el grupo y se pudo lograr la alegría en soledad.

Tw:@PerlaAntonela96

Perdón y Gracias

Domingo para ver al Campeón, mejor dicho el día donde veremos debutar a los juveniles de nuestra cantera.

Jugar a las 15:15 es algo fuera de lo esperado, temprano para ser de tarde y no tan incómodo como a las 11:00 de la mañana pero en fin, sabiendo que estamos en el cuarto lugar con la chance asegurada de la próxima Copa Libertadores, nos sentamos a ver este duelo que define los descensos.

Marcelo Gallardo en nuestro banco y enfrente otro viejo conocido Pipo Gorosito, del cual no se tienen los mejores recuerdos, en la cancha los 11, que son más juveniles que nuestros habituales titulares, el Muñe decidió darle rodaje a los pibes, tenían su momento de mostrarse.

Suena el silbato de Andrés Merlos y empieza la acción, Tigre sale con todo para poder lograr su permanencia en Primera y nuestros jugadores con la chance de mostrarse para entrar en la consideración del DT, ante un público no tan numeroso como en otras oportunidades.

Los minutos corrían y costaba adueñarse de la pelota, el mediocampo Ponzio- Sosa no era la mejor sociedad, Borré no estaba iluminado en absoluto, la defensa sufría errores y los pibes buscaban aprovechar sus minutos, intentos de ida y vuelta de ambos equipos. Y de este lado esperar el gol.

17’ Pase de Borré y cabezazo de Rojas, el Paraguayo abría el marcador en la tarde, Gallardo festeja puño arriba y empezaba a acomodarse el asunto, tras el gol se logró empezar a controlar el partido, se tenía más la pelota y River imponía las condiciones.

Todo parecía marchar sobre rieles, pese a errores propios y ajenos, hasta que llegó el minuto 27, Lucas Janson de cabeza contra Lux puso la igualdad en el marcador, lo de siempre lo que enfurece de este lado a todos los hinchas, llegadas del rival son gol, un arquero que no aporta seguridad en absoluto, que siempre está atónito, apático y por más que insulte arrodillado en el verde césped no cambia sus errores. Que se quede tranquilo que de este lado, también insultamos y no precisamente al aire.

Con el marcador en igualdad, un equipo que buscaba y buscaba frente a un rival que necesitaba no sólo el resultado propio sino también ajeno, se volvía un duelo picante y de este lado empezaba a molestar los errores evitables, también evidenciaba porque algunos nombres son suplentes y otros deben tomarse un tiempo en el banco para repensar lo hecho.

En el entretiempo, los cambios que más de uno pensaban viendo un banco plagado de juveniles era cortar por lo más delgado, Borré que no se logra encontrar, Ferreira que le costaba entrar en partido y el arquero lo miramos de reojo, cansa, agota los mismos errores de toda la vida, porque se entiende que puede tener un partido malo, pero todos son en este caso.

Se reanuda el juego, nuestros jugadores intentan meterse en el partido con juego asociado, mientras el rival busca la marca y tener la pelota, las dos iniciativas chocan y un poco la desesperación suma a este clima. Sale Carrascal que todavía no pudo saciar el paladar exquisito, tras las expectativas, lindo juego pero falto de velocidad y su salida abrió camino para conocer a Hernán López Muñoz.

El marcador seguía en igualdad y el rival empezaba a tener protagonismo, se hacía dueño de la pelota, en el banco todos juveniles para Gallardo, los más experimentados podían aparecer esporádicamente, Martínez Quarta, Mayada pasaban al ataque pero no se encontraba el rumbo, pelotazos de los dos lados. Pero el dolor más fuerte era que llegaran a nuestra área, la defensa no era un muro, pero el arco estaba huérfano.

Ferreira intentó lo suyo pero debió salir, nuevamente no fue su partido, entró Santiago Vera, enfrente el rival tenía jugadores más experimentados mientras que nuestros representantes, estaban sumando sus primeros minutos. Unos luchaban la permanencia en Primera y los otros el debut soñado.

Entre ilusiones se disputaba el duelo, sale Borré de mal partido nuevamente, pero que es consciente de este momento, se recrimina, gesticula y demuestra compromiso, constrastando los aplausos del Monumental por su salida, con el gesto de recibimiento y bienvenida al juvenil ingresante.

El partido se empareja por momentos, Vera y López se asocian y encienden una luz de esperanza de que quizá lo definan, pero queda en el intento, los pibes no lo pueden creer y de este lado tampoco que no entre una pelota y pensábamos ¿Cómo puede ser que no entre una?, mientras los jóvenes talentos intentan mostrarse.

Ya empezaba la cuenta regresiva 36’ y Morales descuenta para el rival, otra vez la historia se repite, el arquero de siempre vuelve a estar estático, falto de reflejos, si duro y cuadrado como el jabón que lleva por marca su apellido aparece bajo los tres palos. Es increíble no puede ser que nunca pueda hacer nada, la defensa puede equivocarse pero no puede ser que no salve nada, que se adelante que ni siquiera intente tirarse a tapar, sacar con los puños, nada.

Tras el momento de ira típico, saca del medio y arranca de nuevo, Gallardo dirige, los juveniles pese a los errores pagan la falta de experiencia, pero no se rinden van con más corazón y garra para revertir el resultado, demuestran lo que se dice “hambre de gloria”.

Todo tiene su revancha, llega a su tiempo y a los 41’ Hernán López Muñoz definió al segundo palo y gol, el pibe festeja con todo, debut soñado para él, empata pone el 2-2 parcial, se emociona lo grita con todo y de este lado la alegría de ver triunfar a los pibes del semillero, esos que nos llenan de orgullo.

Pero lo bueno dura poco y nuevamente Lux estático a los 44’ si un minuto antes de terminar el tiempo neto de juego, ve pasar la pelota de Cavallaro, sí la ve pasar y no hace absolutamente nada por atajarla. Acción que genera bronca total, pareciera un acto de mala gana incluso con el resto de sus pares de equipo, mientras ellos dejan todo, él se encarga de arruinarlo con su desgano.

Se acerca el final 90+4 con el marcador 3-2 abajo, los juveniles no se rinden, intentan y quieren el empate, Tigre cree que el resultado le alcanza para la permanencia en Primera, suena el pitazo final de Merlos y lo que sabía a gloria para los de Victoria terminó siendo nada, se iban directo a la B Nacional.

Lo doloroso es que Germán Lux, no para de cometer errores, los mismos de siempre, pareciera no tener remedio, perdón juveniles, ustedes dejaron todo pelearon hasta lo último no merecían irse con las manos vacías, pero a veces los “mayores” tienen la culpa como en este caso, gracias por todo pibes, el fútbol da revancha, ustedes la van a tener en otro contexto que los acompañe y valore su esfuerzo.

Tw:@PerlaAntonela96

Creo en los milagros

Miércoles de noche copera, jugamos en Brasil, se repite Porto Alegre, teníamos un mix de titulares y suplentes, pero: ¿Qué nos saca la ilusión cuando tenemos memoria?

Con el recuerdo presente de la remontada frente a Gremio, llegaron las 19:15, ambos equipos en cancha, el corazón dolía un poco D’Alessandro estaba en contra y todos conocemos su categoría de jugador, es extraordinario.

El muñeco estaba en el banco, Lux en el arco, el ojo punitivo porque la memoria no es selectiva y como recordamos las hazañas de “Mandrake” no nos olvidamos del trabajo del arquero suplente, tiene un historial complicado, pero no quedaba otra que ver que hacía.

Suena el silbato de Esteban Ostojich y arranca el partido, corren los primeros minutos y River estaba disperso, sin fuerza, sin ideas, llegan los 10’ y empieza el primer golpe llegan ellos, no fue gol de milagro. Nuestra defensa sólo contaba con Javier Pinola, lastimosamente el resto parecía estar perdido en un sueño.

Un minuto después, Nacho Fernández remató pero no pasó más que del intento de pararse de la silla y volverse a sentar, sin festejar, mientras que a Borré no le llegaba ni una pelota, Enzo Pérez, Zuculini intentaban hacer lo suyo, Pratto luchaba pero estaba todo diezmado era una catástrofe. Inconexo, congelado y sin ideas.

La agonía se venía venir, ellos tenían todos los espacios disponibles, Montiel y Martínez Quarta estaban lejos de su mejor nivel y a los 18’ volvió “la boba” exquisita jugada pero no para que la tenga el rival, Angileri parece no conocer el juego del Cabezón, falló y Nicolás López de carambola convirtió al arco de Lux, algo que era probable, el arquero no da garantías, no es Armani y encima con una defensa endeble.

Sacar del medio y volver a empezar, con una puñalada si herida que sangraba pero era sólo un gol, se necesitaba una reacción rápida, que el equipo resurgiera, dolía pero era más lastimoso ver los errores y el Muñeco en el banco dando órdenes que parecían los jugadores no entender, empezaron a imponerse en la cancha sólo con faltas y recibiendo tarjetas.

Llegaron los 30’ defensa dormida y Lux estático, falto de reflejos, la vió pasar, todos de este lado creímos que podía haberla atajado, algo podría haber hecho, pero Edenilson puso el 2 a 0 y con el contexto de equipo, todo parecía tratarse de la “crónica de una muerte anunciada”, anunciada por los errores y por lo ya conocido.

Con el marcador abajo, River debía empezar a descontar, el Muñeco se sentó en el banco estaba totalmente encolerizado, mirada lacia al campo de juego y el equipo intentaba llegar pero no pisaba el área del rival, 36’ Zuculini pisa el área rival generaba cierto peligro, lo bajan de atrás literal y cae, todos gritamos desde donde veíamos el partido, ¡Penal!, pero el árbitro uruguayo dijo “saque de arco”, indignación, insultos, bronca otra vez no lo cobran, es clara falta.

Llámese conciencia sucia, o como se quiera decir a los 39’ el referí quiso “remediar el error” y cobró tiro libre, todos sabemos que un tiro libre no es un penal de ninguna forma la posibilidad de meter el gol es menor y el pibe Ferreira que venía sin aparecer en el partido, se hizo cargo de esa pelota que literalmente quemaba más que los 35° de temperatura que habían hecho en Porto Alegre y pesaba  aún más que la humedad del clima.

El pibe pateó y mano en el área, ahora sí ¡Penal!, todo fue alegría la chance de descontar, pero ¿Quién se hacía cargo de la ejeución?, de este lado todos pensamos Pratto, porque Santos Borré no está en su mejor momento y al final el Oso pateó a los 41’ convirtió y se llevó la pelota a seguir no hubo festejo un simple gesto a los hinchas. Mientras en el banco, Gallardo se paró y las  manos en los bolsillos se convirtieron en un puñetazo al aire que expulsaba un poco de bronca acumulada, aliviaba el dolor pero no terminaba, era un efecto de anestecia.

Marcador 2 a 1 y el rival seguía llegando, lastimaba con facilidad, las pelotas paradas eran de momentos de máxima tensión, los cruces bruscos hacían temer que se terminara el tiempo con 10 jugadores y un arbitraje que cometía demasiados errores que dejaban el panorama aún más incierto.

Tras sobrevivir a un primer tiempo agitado, nadie pensó en comer algo ni siquiera tomar porque el cálculo era evaluar los cambios, Martínez Quarta estaba al borde de la expulsión, Angileri no entraba en partido y Montiel no estaba en su nivel, el paso por la selección lo hizo de nuevo lamentablemente parece ser un karma.

Pasan los 15’ de imaginar jugadas, crear en el teléfono tweets o escribir en papel a mano y discutir con amigos, familiares con los que se mira el partido sobre  los cambios y del esquema. Se venían los segundos 45’ donde se conocería la verdad.

Segundo tiempo y cambios en River, sí se ejecutaron mucho más rápido que de costumbre las modificaciones, sale Martínez Quarta y sí era irreversible no estaba en su mejor momento, encima amonestado ingresa Mayada y Ferreira tampoco pudo explotar por lo que fue reemplazado por De La Cruz, cambio que alarmó, la probabilidad de que  con su ingreso mejorara era baja en el prejuicio.

Empezó a aparecer el juego, Inter bajaba la intensidad los cambios daban efecto, Montiel ya estaba de central un poco mejor y  Mayada cumpliendo con su trabajo, empezaba el leve control ya no pasaban tan fácil, pero el tiempo pasaba, iban 13’ y se viene el tercer cambio, se pedía jugar con todo, era apostar y Borré salió para que entre Matías Suárez.

En la lucha el equipo de Gallardo crecía, en medio de pruebas y error, la ilusión de este lado no bajaba, se probaba al arco y todos queríamos gritar el gol, se palpitaba el empate, estaba a tan sólo un gol de distancia. 15’ falta a Matías Suárez, tiro libre para River, Nacho Fernández y Nicolás De La Cruz se disputaban quien pateaba, el deseo era que sea Fernández por el último duelo donde hizo un golazo frente a Talleres, pero fue De La Cruz, ni el más optimista pensó que esa pelota la clavaba en el ángulo del arco de Marcelo Lomba.

2-2 en el marcador, Gallardo festeja una vez más se hace gigante en Brasil, y siguen los intentos tras los abrazos, respiraron, respiramos, necesitábamos los tres puntos, pero revertir un 2-0 en Brasil nunca es tarea sencilla. Pasaban los minutos, exactamente 20’ indicaba el tiempo y llegó el cambio en el rival que también nos tocó a los hinchas de River, sale D’Alessandro, sí uno de los mejores de ellos, surgido de nuestra cantera se iba del Beirá Rio con el aplauso de ambas parcialidades, como corresponde, un gesto a destacar y demostrar que podemos ser rivales priorizando a las personas detrás de las camisetas.

El partido seguía, se peleaba cada pelota, era intenso nadie quería perder, River se envalentonó mientras el rival quería como sea ganar en su casa, los golpes, patadas, reclamos se volvían finísimos, tanto en las llegadas del Inter como en cada falta, se nos entrecortaba la respiración, no estábamos finos y un mínimo error era fatal.

Faltaban 13 minutos para el final y Enzo Pérez sufre un golpe en la cabeza, queda tendido en el suelo, el referí lo toca, no reaccionaba, de este lado se sufrió, no era hacer tiempo, paralizó a todos en ese momento la mirada estaba en el reloj y en la reacción del jugador, que minutos después se levantó. Sólo fue un mal trance en una pesadilla que terminaba en un pasajero sueño.

Llegaba el momento final 90’+4, empezaron los deseos mezclados de controlar el resultado, salir a ganarlo, cuidar de no perderlo en la última. Partido intenso hasta el instante donde el árbitro dio el pitazo final, el que puso punto final a este duelo, una remontada más en Porto Alegre, donde creímos una vez en los milagros, confiamos en Marcelo Gallardo y  lo hicimos una vez más, un punto que vale oro.

Tw:@PerlaAntonela96