Paraguay la próxima parada

La Ida, el VAR, las ganas, lo que se viene y el resultado puesto en el marcador.

Las noches de Copa Libertadores tienen su sabor particular, se volvió a jugar un jueves después de varias veces jugando los martes y las expectativas eran altas, la presión en la cancha ante un rival que tiene herramientas para complicar, nos ponían esa incertidumbre típico de la ida de un play off.

Comenzaba el partido, habían pasado pocos minutos desde que se escucho el «River mi buen amigo» que anunciaba la entrada del equipo al campo de juego, cuando sucedió la primera polémica,  planchazo a De La Cruz en el área, Víctor Carrillo va a al VAR y ¡Penal Para River! Nacho Fernández, dispara al arco de Carrizo con efectividad, inesperado, abrir el marcador tan temprano con un error semejante de parte del rival.

Pero las cosas allí no terminaron, River superó a Cerro Porteño, dominó, jugó, recuperó y controló todos los caminos sobre todo llegó por las bandas, mientras que el conjunto paraguayo tuvo algunas apariciones de avisos. Patadas, discusiones, se detenía el juego y reanudaba, un contexto que enfriaba las cosas pero el show debía continuar pase lo que pase.

En el complemento llegó la clave, pase de Suárez a Nacho Fernández, abrazo, festejo, 2-0 en el marcador, hasta que Carrillo recibe el mensaje por el intercomunicador, revisa la jugada y el gol es anulado porque la pelota chocó contra la mano de Suárez, increíble e imperceptible para todos los que vimos la jugada en el momento de la acción, pero la tecnología sentenció invalidar un gol.

Todo volvía al 1-0, Cerro buscaba igualar la serie y llevarse el gol de visitante pero todo quedaba en intentos hasta que Exequiel Palacios pisó el área y el arquero rival lo frenó en la corrida, razón por la cual nuevamente ¡Penal para River! Parecía una broma pero era realidad 2 penales en un mismo partido, ejecutó Rafael Santos Borré y puso definitivamente el 2 en el marcador.

Terminó el duelo con una victoria matemática, con «polémica por los tiros desde los 12 pasos», más allá de las críticas que hacen circular en redes sociales hinchas de otros clubes, trolls y medios, la realidad es que fueron bien cobrados los penales, el foul existió. Y el equipo hizo mérito para quedarse con la primer parte de la serie, llevando el control del duelo, imponiéndose con una nueva muestra de carácter y actitud.

La actualidad sólo deja en claro que ganar de local marca una tendencia, pero faltan los 90′ donde se define todo, el próximo destino es Paraguay, donde se escribirá el párrafo final de este capítulo porque las historias de Copa Libertadores son largas.

Otro pagaré por saldar

En total fueron cuatro las veces que disputó esta instancia de la copa y el panorama no es alentador

En el 2015 el millonario se cruzo en cuartos de final a Cruzeiro (Brasil) tras eliminar a Boca Junior, en octavos de final. El partido de ida se jugó en el Monumental y fue derrotado 1 a 0.

En 2017, en instancia de cuartos, el club de Núñez se cruzó contra Jorge Wilstermann (Bolivia), nuevamente al plantel comandado por el Muñeco le tocó disputar el encuentro de ida en situación de visitante y el equipo boliviano logro llevarse una victoria de 3 a 0 ya se lo daba por perdido. El final de la llave todos la recordamos.

En 2018, River Plate luego de eliminar a Racing por octavos de final, el rival para los cuartos fue Independiente de Avellaneda, en el partido de ida terminó con un empate 0 a 0.

Llegó el momento de acentuar que en la Libertadores del 2015, el Millo le tocó remontar un 1 a 0 en Brasil, en un estadio difícil con un rival que era imposible, ya que los números jugaban a favor del equipo brasileño. Se dio vuelta el resultado por 3 a 0 y finalmente se consagra campeón, al igual que en el 2018, que dejó afuera a Racing, a Independiente, a Gremio y en el mano a mano más importante e histórico, logra conquistar América ganándole al rival de toda la vida, el Xeneize.

Lo que son los números de River en las series mano a mano coperas que afrontó desde que asumió el cuerpo técnico de Napoleón, desde su comienzo en 2014, contemplando Copa Libertadores y Sudamericana,  lleva 21 series ganadas sobre 24 jugadas a nivel internacional. Eso representa una efectividad del 87,5%. Sólo fue superado por Lanús, Independiente del Valle y Huracán.

Nos patearon el tablero

El fútbol es un ambiente donde las supersticiones están presentes entre jugadores, entrenadores y hasta en el público. Uno de los rituales de River cambió en esta temporada, ahora creer o reventar.

Llegó la hora de mover las cosas de lugar. Cuando el club informaba que el equipo de Gallardo iba a concentrar en Cardales todo el mundo sentía que la cosa iba a ir bien. Era la primera de las cábalas y a partir de ahí se acomodaban el conjunto de amuletos. La elección de la camiseta indicada de la pila de remeras de River que invade el ropero, el par de zapatillas con la roña que arrastraba desde la final de 2015, subir las escaleras del Monumental de a dos escalones, mantener los lugares con la persona con la que te abrazabas en cada gol. Todas esas cosas caían como fichas de dominó. Así fue que recorrimos los últimos diez títulos ganados. 

Pero todo eso ahora se ve afectado, porque el club se mudó de Cardales a Pilar. El bunker donde el plantel tramaba el plan para atacar ya no es el mismo. A pesar de haber superado la prueba ante Cruzeiro sin pisar la vieja morada, la confianza se ve invadida por una cuestión que antes era tomada como un rito. Así como cuando antes de cada partido de visitante en el Puente Labruna se organizaban las despedidas del plantel más emotivas, la estancia en Sofitel daba ese punto extra de calma donde los jugadores se aislaban de todo lo que pasaba en el exterior. 

A partir de esta nueva reforma, con una desconfianza que recorre nuestro interior estaremos frente a otra batalla la semana que viene, pensando nuevamente en que hay que pasar de ronda. Pero esta vez tenemos que patear el tablero. La camiseta que junta polvillo porque cada vez que te pusiste, River perdió y dejaste de usar, volvé a ponértela. Si venís aguantando la barba o el pelo desprolijo y no te animás a pasar por la peluquería, andá con tranquilidad. El gorrito piluso que no te animabas a lavar por si perdía la magia metelo en el lavarropas. Las pulseritas que cuelgan de un hilo arrancala de una vez por todas. Cambiá todas tus cábalas porque quién avala todo esto es Napoleón. Si quieren que se pongan el pantalón blanco, porque aquella persona que dijo alguna vez que la gente tenía que creer y no se equivocó fue uno de los primeros en pisar el Hilton de Pilar. Lo único no grites gol antes por favor.

Tw: @chacoferrero

 

Persevera y triunfarás

Creemos en los milagros, confiamos en el equipo, nos regalaron una goleada inesperada, lo hicieron otra vez.

La cancha húmeda, el homenaje a Brown, así arrancó el duelo en el cilindro de Avellaneda, Armani con una dedicatoria en el buzo y un minuto de silencio previo a la acción. A la vez que de este lado de la pantalla esperábamos que ya arrancara este clásico, uno de los más antiguos, no está de más decir que Racing fue nuestro primer rival, cuando el equipo que vencimos en Madrid aún no integraba la Primera División.

Un partido con historia, que arrancó presentándose con buen juego, un River que salió con todo a ganarlo, pero que un error del defensor nos dejó 1-0 abajo, con un gol de yapa de un jugador formado en nuestra cantera, la ley del ex lo hizo de nuevo. Pasaban los minutos de un inujusto primer tiempo donde el funcionamiento era bueno, se llegaba al área rival pero todo se diluía a la hora de la definición, esperábamos que la pelota entre expectantes pero nada pasaba.

Gallardo, tiró la primera carta Nacho Fernández al lugar de De La Cruz y empezó la rotación, Palacios imparable, Enzo se ocupó del manejo del mediocampo y la ilusión del empate empezó a hacerse cada vez más posible. La ansiedad nos carcomía no queríamos empezar a perder puntos en el arranque del torneo, más allá de que es la tercer fecha no se puede dejar pasar.

Pase de Palacios y Borré, Gol minuto 34 empate, minuto 37, el marcador dice 3-1 arriba que alguien explique como en tan sólo 3 minutos se da vuelta un resultado, sólo ellos pueden hacerlo, aprovecharon el momento, los espacios y casi liquidaron el partido en ese momento: «Rafael Santos Borré y Matías Suárez los autores de los goles de esta noche, es impresionante» dijo el relator, creo que más de uno que se levantó de la silla o pestaneó sólo escuchó el grito.

El rostro de los hinchas en el Estadio y el gesto de Coudet, lo expresaron todo, ahí ya no quedó mas nada que agregar. El complemento sólo fueron emociones, llegaban pero no nos lastimaban. Los jugadores se blindaron, podíamos verlos  jugar como una máquina que funcionaba bombardeando el arco, no era por un título, se trataba de las ganas de no rendirse jamás, convertir todo, así fueron los festejos de Nacho Fernández por el penal, De La Cruz y el broche de oro con el regreso de Nacho Scocco.

Si tuviera que resumir en pocas palabras el partido de anoche diría: Persevera y triunfarás porque esa es la clave del River de Gallardo, reinventarse, no darse jamás por vencido, dejarlo todo aunque parezca imposible y escribir la historia con hazañas 6-1, resultado igual al de 1941.

«Tomala vos dámela a mi el que no salta…»

River volvió a ganar, mejoró y los tres puntos se quedaron en casa.

Tras los empates sin sabor y la agónica victoria por penales en Brasil, regresaron los buenos tiempos a los que sí debemos acostumbrarnos. Ayer a la tarde todos creíamos que no había otra opción posible que no fuera la victoria frente a Lanús, era el debut en la Superliga en nuestra casa, la segunda fecha de un torneo que nos cuesta sumar y si no arrancamos de a 3 remontar después es una tarea demasiado complicada.

El arquero Rossi volvía a estar en el arco contrario, se palpitaba la previa del Superclásico y penal para River, Borré hizo el primero y respiramos, necesitábamos volver a confiar, que el Colombiano volviera al gol. Los avances de Carrascal, Montiel pasando al ataque con solvencia, el esfuerzo y sacrificio de Enzo Pérez y un equipo que no paraba de presionar, dejó en claro quien ponía las condiciones del duelo.

Suárez puso el segundo, el gusto dulce ya empezaba a saborearse a la vez que la fiesta en las tribunas no paraba, «el ya nos vamos a ver de nuevo», sí saber que en un par de fechas nos volvemos a encontrar con «ellos» y encima los podemos enfrentar en la Libertadores, enciende un comportamiento inevitable que se mueve por la pasión, el folclore.

Así con el marcador 2-0 arriba se llegó al entretiempo, con el análisis de que a prueba y error se lograba controlar a un rival, algo que en los últimos partidos se planteaba como una tarea difícil de resolver. Que se volvía al gol, ese grito atragantado salía de una vez por todas de nuestras gargantas ansiosas.

El complemento fue complejo, el arquero rival reaccionó y sacó varias que veíamos adentro, el penal previsible «canchereado» por el pique ejecutado por De La Cruz,  pero  pese a todo no pudo evitar el tercero de Suárez y ahí todo se desbordó, el pasado de Agustín Rossi lo condena, más allá de su presente en el equipo del sur y empezó a sonar el:»Dale Campeón, Dale Campeón» y el último hit que el tiempo dirá si se volverá épico: «Tomala vos, dámela a mi, el que no salta…» le puso el broche de oro a una goleada.

Brasil y las clasificaciones agónicas

Después de infartantes 90′ los penales escribieron el final de esta historia.

Jugar en el Estadio Mineirao, nos transportó en la máquina del tiempo a más de uno al 2015, a recordar al equipo de aquella hazaña, el cantito que se volvió emblema de aquella copa: «Copamos Belo Horizonte y Asunción…». Muchos recuerdos que traían buenos augurios que con el rodar de la pelota tras el pitazo de Tobar empezaron a estancarse aún más en el pasado.

Con 15 minutos de ilusión, dominio, la sorpresa de Carrascal como titular dejaba una imagen positiva, empezamos a creer que todas las que no entraban iban a ser gol en cualquier momento, el Oso, Nacho, Borré, alguno iba a embocar ese milagroso gol que valía por dos y nos clasificaba directo. Pero nada de esto pasó sufrimos mas de lo imaginado, el equipo intentaba, las cosas no salían y del banco no apareció tampoco el milagro, Armani atajó cuanta complicación se interpuso en su camino, estaba todo sentenciado para definir desde el punto penal.

Acá me quiero detener, la definición desde los 12 pasos donde la mezcla de sensaciones era extraña, la esperanza del éxito en las ejecuciones recientes por Copa Argentina en contraposición al recuerdo que hacían los comentaristas de la última tanda de penales en Copa Libertadores donde las cosas no habían terminado nada bien. A esto la imagen de la hinchada en Belo Horizonte, alentando sin parar creyendo en que nada podía salir mal.

«Creemos por que tenemos con qué», «River después de salir campeón a la próxima edición se vuelve en 8vos», dos postulados que también se enfrentaban y jugaban en el partido de nuestros pensamientos. Pero llegó el momento de la verdad, Armani hizo lo suyo, tapó dos penales, que significaron más allá de ser fundamentales para el triunfo un buen descargo para la crítica por sus acciones en la Selección Argentina. Montiel, fue la revelación pateando y Borré selló el pase.

La fiesta es el último párrafo, respiramos, estiramos los dedos de las manos estrujados implorando poder pasar de ronda, los jugadores se abrazan, cantan, Borré abraza a Gallardo, Enzo canta sin camiseta y aviva al pueblo millonario tras la épica. Todo suena muy romántico para concluir que Brasil es el lugar de las clasificaciones agónicas, el 3-0 del 2015 vs Cruzeiro, el 2018 2-1 frente a Gremio y ahora el reciente Mineirazo forma parte de este historial.

Pero toda esta alegría no debe tapar el presente, la falta de gol, los errores, porque hay que volver a ser fuertes en los 90′, en el Monumental y en la cancha que sea, donde sea para asegurar los triunfos sin la necesidad de sufrir o vivir al borde del precipicio a medio paso de caer. Ahora es el momento de resurgir.

 

El rugir del mundo hasta Belo Horizonte

Nueva instancia de Copa Libertadores y sus hinchas al rededor del mundo se reunieron para dar otra épica noche de aliento .

En la jerga tribunera el “aguantar los trapos” significa quedarte hasta el final pase lo que pase y así es que sus filiales al rededor del mundo se quedaron hasta altas horas de la noche, madrugadas y hasta en las mañanas en el otro lado del planeta.

El plantel de Marcelo Gallardo consiguió su pase a cuartos de final luego de 180 minutos en tablas, en decenas de ciudades alrededor del mundo los hinchas aguantaron hasta el final, y se llevaron su premio.

En innumerables ciudades, la definición de este encuentro fue a las 19:15 PM ; 20:15 PM ; 22:15 PM ; 00:15 AM; 01:15 AM y hasta las 08:00 AM.

Barcelona

En sudamerica, en Centro America, en Norte America, En Europa, en África, en Medio Oriente, Asía e incluido Oceanía los hinchas de RIVER y sus filiales se congregaron para darle ánimo, más allá de estar a cientos y/o miles de kms. La filial de Buzios y Sao Paulo se trasladaron hasta Belo Horizonte para darle color a la noche y no perderse esta definición, ya que cuando RIVER juega en territorio brasileño ellos juegan de local, más los hinchas que viajan de diferentes puntos.

Málaga

Asados, previas con comidas, bebidas, campeonato de truco, torneos de Metegol y diferentes actividades hacen que los hinchas vivan una previa divertida en sus ciudades, más antes del plato proncipal, la vuelta de los octavos de final.

Al rededor del mundo los hinchas siguieron los habituales rituales sin perder la costumbre, y así es que te contamos y te mostramos como las filiales del exterior dicen presente cada vez que juega RIVER PLATE.

Washington

¡Feliz cumpleaños ídolo!

Hoy cumpleaños un guerrero acostumbrado a pelear desde abajo. Comenzó en Los Andes, llegó en la peor época del millonario y lo llevó hasta lo más alto. Hoy cumple 34 años Maidana.

Llegó y se fue siendo el mismo. Perfil bajo, callado, medido en sus declaraciones, respetuoso con sus rivales y respetado por los otros. Un ejemplo de futbolista tanto dentro como fuera de la cancha. Jonatan Maidana es ídolo y es sinónimo del River de estos últimos años, que solo de dedicó a hablar dentro de la cancha.

Arribó al más grande teniendo tan solo 24 años. Lo que aún mas acrecenta su figura es porque llegó para lo peor, el descenso a la B Nacional. Llegó en 2010 y a base de buenas actuaciones se gano la titularidad en el zaga central. Lo más recordado es su primer gol ante Boca tras un frentazo que nos dio la victoria en el Monumental. A pesar de tener una buena temporada, y que el millonario (en cuanto a puntos) había hecho una campaña de clasificación de Copa Sudamericana, el equipo descendió pagando los platos rotos de temporadas anteriores.

A pesar de eso, decidió quedarse y pelear desde abajo, con una institución diezmada desde lo económico, debido al accionar de personajes nefastos. Con la posterior llegada de Ponzio, se transformaron en los pilares del plantel que luego volvería al lugar donde jamás tendríamos que habernos ido.

Y lo que hizo después lo sabemos todos, un futbolista que fue figura indiscutida de River que gano absolutamente todo. Ahí fue donde apareció Jony, con sus quites justos, con sus anticipos y con sus rechazos. Sin embargo, siempre fue un jugador que jamás hizo alarde de todo lo conseguido. Tantos años de esfuerzos y de sacrificio dieron su fruto, en el 2014 llegaron los primeros tres titulos, Torneo Final, Copa Campeonato, Copa Sudamericana, con eliminación a Boca en el templo, en 2014. Fue parte de un plantel más que importante, ya que lograron una conquista internacional después de 17 años (la anterior había sido Supercopa en 1997).

Y como olvidar las Recopas Sudamericanas, el partido en el Mineirao donde puso el 2-0 ante Cruzeiro para empezar a dar vuelta la serie, o esas noches de la final ante Tigres, donde junto con Funes Mori anularon a Gignac, quien venía siendo figura en Marsella y futbolista de selección francesa. Y ni hablar de la Libertadores mas recordadas de todas, del 2018, donde el millonario consiguió el logro más importante de todos.

Un guerrero en la cancha, con temple, personalidad, y con su gran juego fue titular indiscutido en sus 9 años en la institución. Su sentido de pertenencia, su perfil bajo, sus logros hicieron que su nombre haya quedado grabado en la mente de todos los hinchas para siempre. Parte del muro que ahora el nuevo hincha recita de memoria. Mercado, Maidana, Funes Mori y Vangioni.

Cuando tuvo su despedida en el Monumental, el defensor dijo »Si vuelvo al Monumental va a ser como hincha», haciendo referencia a que no siente tener el mismo nivel como para volver a jugar en el Más grande, por eso apoyará desde su lugar de hincha. Hasta en eso es ídolo Jony.

 

 

 

En el último suspiro

Volvió la Superliga y el primer punto de un largo camino.

Si el partido frente a Cruzeiro nos dejó con bronca, el duelo de ayer encendió las alarmas directamente, parecía increíble pero era una triste realidad ver como el equipo no encontraba los espacios, no podía avanzar, estaba sin ideas, como manifestaron varios jugadores «entramos dormidos».

Arrancar un torneo y que el primer duelo ya comience el sufrimiento con pérdida de puntos es para pensarlo, aparte de que no se llegó a la derrota, hay que revertir la imagen, reinventarse una vez más volver a encontrar los lugares, imponer las condiciones y no esperar el gol de suerte «golpe de energía» para arrancar.

Se juegan los 90 minutos, no se pueden desperdiciar puntos desde el principio, Argentinos cerró los caminos pero lo doloroso es que no se pudo romper ese esquema, sólo a través del gol de Carrascal se encontró una manera de creer en que era posible ganar, la solución milagrosa desde el banco, otra vez resultó, pero tampoco se puede librar tanto al azar, porque no siempre van a dar las posibilidades.

Esperar un penal de último minuto, una pelota detenida que se meta de lleno en el arco, la conexión a último minuto para generar una jugada de gol, son circunstancias, pero no podemos acostumbrarnos al «salvataje», hay que recuperarse, volver a ser, dejar todo en la cancha, porque los errores son de un funcionamiento colectivo.

El colombiano frotó la lámpara y nos dió el empate frente al bicho, le sirvió para su confianza personal, pero que esto sea el comienzo para nivelar hacia arriba y que el último suspiro no se vuelva una costumbre.

 

Puntos Suspensivos

Volvió la Copa Libertadores, regresaron las noches de River.

Rituales y cábalas volvieron a decir presente anoche, el historial desfavorable en un costado y una realidad de once que entraban a la cancha a disputar el primer partido de una serie de 180 minutos, frente a Cruzeiro, anunciado como «la bestia negra».

Los primeros 45′ fueron de dominio absoluto, control y buena generación de juego, por lo que  parecía increíble las que no entraron, irse al vestuario con el marcador en cero era injusto, pero la lesión de Pinola empezó a condicionar un duelo que se emparejó en el complemento y los brasileños aprovecharon las que tuvieron.

Sobre el final se escribieron los puntos suspensivos, del extasis del famoso «penal para River» con el reciente recuerdo del duelo en Porto Alegre, a la agonía en el error de Suárez. El interrogante clave: ¿Por qué no pateó Pratto?  hoy sabemos las causas de la decisión, pero en el momento todos lo planteamos.

La realidad nos anuncia que restan 90′ en Belo Horizonte, no recibimos goles, pero tampoco convertimos, por lo que claramente es una página en blanco para rellenar, sin nada que revertir con todo para completar.