Un gol con la garra y la marca charrúa

Hoy 7 de mayo, se cumplen cinco años de uno de los goles más significativos de los últimos 10 años del Mundo River. Tal vez no es muy valorado porque hubo otros muchísimo más importantes, pero tampoco hay que restarle el valor que se merece.

Luego de sufrir en toda la fase de grupos de la Copa Libertadores 2015, River derrotó 3 a 0 a San José de Oruro (Bol), sumada a la victoria de Tigres (Méx) por 5 a 4 a Juan Aurich (Per). Estos resultados le permitían al equipo de Marcelo Gallardo clasificar a octavos de final, como el peor de los segundos, esto aseguraba un nuevo superclásico copero así como los del 2000, 2004 o el reciente 2014 de la Copa Sudamericana. En referencia a un posible cruce con Boca, Gallardo decía ante las cámaras: «Ahora que venga el que sea».

Dicho y hecho, el rival en octavos de final fue Boca Juniors, mejor de los primeros de cada grupo y con la sangre en el ojo luego de lo que había sido la eliminación a mano de River en la Sudamericana del año anterior. Sin embargo todos los pronósticos daban al equipo, en ese momento, dirigido por Rodolfo Arruabarrena como posible ganador, para sumar a la estadística, días antes con un mix entre suplentes y titulares, River había caído 2 a 0 en La Bombonera, partido correspondiente al torneo doméstico.

 

 

El partido de ida de estos cruces coperos, se jugó un 7 de mayo, hoy se cumplen cinco años. Con una muestra de carácter y pierna fuerte, una vez más River fue superior a su rival. Partido que también quedará grabado por el mano a mano que Barovero le atajó a Calleri, por la patada de Funes Mori a Pablo Pérez o la infantil expulsión de Teo Gutiérrez. Obviamente quien se quedó con el triunfo fue el River de Gallardo.

Promediaba el segundo tiempo, el «Muñe» decidió mandar a la cancha a Gonzalo Martínez para explotar la espalda de los laterales. Este se ubicó a espaldas de Leandro Marin, el propio Marin a los 35 minutos del complemento lo derriba y el árbitro no dudó y cobró penal para los de Núñez. Todo hacía pensar que la responsabilidad caería en Teo Gutiérrez o Rodrigo Mora, pero el que tomo la posta fue el uruguayo Carlos Sánchez, que hasta ese momento nunca había pateado un penal con la camiseta «Millonaria».

El medio hermano de Nico De La Cruz sin dudarlo pateó el penal como los que saben y engañó a Orión que fue para el otro lado. Así cuando faltaban menos de diez minutos para el final «Pato» ponía el 1 a 0 que luego sería el resultado final. Un gol muy gritado, que quedó un poco relegado hasta inclusive por goles propios como el de Tigres en la final. Igualmente vale la pena recordar, ya que este gol fue el segundo golpe del River de Gallardo a su eterno rival, y obviamente no el último.