El día en el que nada volvió a ser igual en el arco

Un día como hoy, pero 75 años atrás, debutaba en la primera de River el revolucionario del arco mundial. Solo uno lo superó (o así dicen).

6 de mayo de 1945. Amadeo se ponía por primera vez el buzo y cuidaría los tres palos del arco más grande del mundo, como lo denominó él. Desde su debut hasta que decidió emigrar a Millonarios (en 1969) el portero defendió la valla en 552 veces, manteniéndola invicta en 184 ocasiones. Números asombrosos para el pionero del puesto, el primero que empezó a utilizar guantes y el que cambió completamente el rol de un portero. Seguramente junto con Lev Yashin (único arquero en ganar el balón de oro) serán recordados por ser los mejores de todo el siglo XX.

Para él, River era matar o morir. La foto habla por sí sola.

Su debut se produjo en un clásico en Avellaneda. Labruna era titular y goleador de ese encuentro junto a Carlos Peucelle. Victoria por 2-1 a Independiente y en Núñez renacía la esperanza de un nuevo título, que al final de la temporada se terminaría logrando. ¿Quién podría imaginar lo que estaba por llegar? ¡20 años de gloria! Dato curioso: Amadeo volvió a su categoría tras el cotejo, regresando recién luego de un año.

Suplente de el gran Grisetti e integrante de un plantel que tenía un promedio de tres goles por partido, aseguraba que ni se le ocurría «oler» para asomarse en las redes. Sin embargo, sus características y envidiable talento no le permitieron seguir mirando desde afuera y se apoderó del área chica por las siguientes 21 temporadas.

Recientemente fallecido, los restos del ex Presidente Honorario esperan en un depósito de una cochería en Villa Devoto a que la cuarentena llegue a su fin, para así ser despedido por toda su gente y tener un último recorrido por el Monumental. Luego podrá descansar en paz en Saladillo, su pueblo natal. Mientras tanto, celebremos y miremos al cielo para recordar que hoy se cumple un nuevo aniversario del debut de una estrella.