Ping Pong de preguntas para el Chino Garcé

Mirá el ping pong de preguntas al Chino Garcé y conocé más sobre su intimidad. No te lo pierdas.

Conocida es la historia sobre la convocatoria que Maradona le realizó para el Mundial de Sudafrica 2010. Para él fue algo soñado: “Iba a ir al Mundial a verlo con mis amigos y de golpe lo fui a jugar… mis amigos, que iban a ver los partidos desde una tribuna lejana, entraron a la concentración y se sacaron fotos con Messi, mi viejo al lado de Maradona, mis tías. fue una aventura tremenda.”

Allí recordó su experiencia con Messi como compañero y futbolista. “Técnica, habilidad, pique, físico, remate. Quería ganar siempre … me tocaba jugar en contra de él … ¡Encima de que es imparable, tampoco lo podía tocar!”. Dice que hablaron poco, que percibió a un buen pibe, sencillo y linda persona: “Vos te das cuenta cuando un tipo es soberbio, y este nada que ver.”

De chico vendió diarios y huevos, pintó piletas, cortó pasto, fue ayudante de peón de albañil. Vivía en un criadero de chanchos que su papá tenía en un campo prestado, tenía que darles de comer a los chanchos, carnearlos. Su mamá era docente. Como dice él, aprendió de supervivencia.

Llegó a Núñez con 14 años y a los 25 se fue a Rosario Central: “Agarras un sentido de pertenencia. Hoy te digo que soy hincha de River y de Central”, dice. Va al Monumental, también a veces al Gigante de Arroyito. Cuenta que la gente lo reconoce y lo trata mejor que cuando era jugador.

Sobre sus experiencias con la Banda, sostuvo que su día más feliz fue cuando salieron campeones en el 2000: “En ese instante sentí que ya era alguien que significaba algo y me dio una felicitad extra”.

Entre otras cosas rememoró el planchazo a Vargas en la Semifinal de la Libertadores ’04 frente a Boca: “No quise pegarle, ni siquiera le rompí la media. No digo que estuvo bien, pero no fui a lastimar”, cuenta que la plancha fue la causa que se haya ido de River, no lo llamaron más y se fue al terminar el semestre.

En su paso por Colón le tocó enfrentar al equipo de JJ López en el peor momento de su historia. Se notaba la tensión, y se peleó con Pavone: “Me pedía que fuéramos para atrás. Yo lo saqué cagando. ‘Por culpa de ustedes River está así, vos viniste hace dos meses, yo estuve diez años’, le contesté.”

Para él, se armó un nuevo River luego de aquella etapa, con más identificación. Le consultaron sobre la actualidad del club luego del torneo que dejó pasar, y contestó: “Si no se desarma y sigue confiando en lo que está haciendo, con Gallardo, lo veo armado, con un mix interesante de jóvenes, gente de experiencia y también intermedia. Sigue estando un paso adelante de Boca”.

Actualmente vive en Roldán, a 25 km de Rosario, es vegetariano y se dedica al automovilismo. Cuenta que desde muy chico le gusta la velocidad: “Me subía a la moto y me iba a andar al circuito a escondidas”.

Por último piensa volver al fútbol: “Tenemos un sueño familiar que es poder jugar junto a Valentín, mi hijo de 20 años, en el club de mi viejo, en Tandil. Se llama Club Social Deportivo Tandil y juega en la liga tandilense, así que nos estamos poniendo a entrenar para jugar en la segunda parte del año. Ya veremos cómo lo hago”, finalizó.