La agonía de tres minutos

El Más Grande perdió de manera insólita con Flamengo la primer final única de la Copa Libertadores.

Esta columna va a prescindir de vídeos o imágenes alegres porque el contexto no lo amerita. El hincha de River está atónito, sin respuestas como la persona que está escribiendo. En un partido completamente controlado desde el minuto 15, el equipo con más pasta de campeón no pudo llevarse la victoria que soñaba y merecía.

Sin ánimos de reproches y cuestionamientos absurdos debemos recalcar que el plantel nunca nos dejó tirados. Jugaron un partido sensacional que en cinco minutos se dio vuelta, y la única explicación que encuentro es que Flamengo tenía su cita con el destino.

Por último y como párrafo aparte cabe destacar a nuestro líder, nuestro guía, nuestro todo. Él fue el único tranquilo en la previa, el que más nos representa en el post, y quién mejor entiende el funcionamiento del club. Por parte nuestra quedará aportar todo lo necesario para que se quede a vivir en el club, porque persona que quiera más que River esté en lo más alto a nivel mundial, no existe.

 

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