Ya son 15

River volvió a ganar y tiene la posibilidad de seguir escribiendo sus páginas en la historia grande del fútbol argentino.

Esta vez el rival no era de primera, ni era el de toda la vida, pero El Más Grande volvió a llevarse la semifinal y va a disputar la decimoquinta final desde que Marcelo Gallardo es nuestro entrenador. Sin brillar, eso es cierto, pero con la certeza de que en estos partidos el equipo no va a dejarnos a pie.

El planteo del rival hacía que River tenga que tomar las riendas del encuentro, algo lógico contra un equipo más chico que el nuestro. Se metió atrás, achicó espacios y buscó con pelotazos largos y frontales la chance de complicar el arco de Armani. River, como siempre, tuvo complicaciones para poder contrarrestar ese planteo. Es más, terminó abriendo con una pelota parada en la última pelota del primer tiempo.

En el segundo tiempo Gallardo apostó al juego con los ingresos de Quintero, Scocco y Carrascal, que se sumaron al funcionamiento del equipo y no lograron brillar como era de esperarse. Juanfer tuvo varias intervenciones interesantes a través de sus pases filtrados y Scocco intentó meterse al área rival (le hicieron un penal que no fue cobrado) pero sin mucha claridad. Mientras que el Neymar colombiano no tuvo mucha participación en el juego.

Ya faltando poco Estudiantes llegó al gol, pero debió ser anulado por foul sobre Armani. Y en la ultima jugada, Exequiel Palacios se vistió de Martínez y sin arquero ni rivales de frente sentenció la semifinal.

Si bien el conjunto de Marcelo Gallardo llegó a la final, le faltó brillo, movilidad, y esa superioridad que no se le ve desde la ida de la Semifinal de Copa Libertadores. Sin lugar a dudas deberá mejorar este aspecto de aquí al 23 de noviembre para encarar el desafío más importante del año.

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