Nos entregamos al disfrute

Otra noche siguiendo al Campeón de América.

Planes del sábado, una cita con el Más Grande, esta vez el lugar del encuentro era el Estadio Tomás Adolfo Ducó, Parque Patricios, un escenario complicado, había que viajar en el tiempo para recordar el último triunfo en aquellas tierras, pero nada era imposible, se trataba de otro pagaré para saldar.

Bastaron unos primeros minutos de incertidumbre, con algunos que otros errores hasta que llegó el gol de Milton Casco, allí resurgió todo, apareció el juego, se encendió el plantel, aparecieron los toques, conexiones, Exequiel Palacios y el mismísimo Milton jugando en toda la cancha se perfilaron como figuras.

Después llegó el segundo, claro penal que bajan la pelota con la mano que Nacho Fernández aseguró tras una pequeña charla con Rafa Borré que tras el gol sellaron con un abrazo, porque si hablamos de grupo humano además de lo deportivo nos tenemos que sacar el sombrero ante este plantel, hidalguía, caballerosidad y buenos valores.

En el tercero hubo magia, Palacios encontró un rebote que metió a media distancia, la pelota rebotó dentro del arco y depende del ángulo que se enfoque más de uno dudó si había entrado o no, pero efectivamente era un golazo, mágico de esos que te dejan pensando, donde el futbolista deja destellos de calidad y no se notó en absoluto cansancio en el rendimiento por la participación en la Selección.

El cuarto gol, el de Nicolás De La Cruz, nace de una linda colectiva y se concreta con un golpe, que hizo que ni siquiera el propio uruguayo lo festeje porque quedó tendido junto al palo por el dolor de la caída, no hubo festejos pero se sumó en el marcador.

Con el 4-0 puesto, solo terminó en minutos de exhibición donde disfrutamos nuevamente de un lindo fútbol propuesto por Marcelo Gallardo, que sólo dió unas simples indicaciones, se mantuvo en calma y su serenidad fue la nuestra donde todos nos entregamos al disfrute de una nueva goleada.

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