Nos arruinaron la fiesta

Este era el primer partido en el Monumental contra Boca, después de Madrid. Una vez más, desde afuera presionaron para que el Millonario no tuviera su fiesta con su gente.

No es nuevo esto de que en cosas que exceden al partido en sí, intervengan personajes para blindar a un equipo que fue destruído durante los últimos cinco años. Primero recurrieron en La Boca, porque el club había encontrado una manera de que los jugadores se sintieran en casa. El verso de que el acondicionamiento del vestuario con banderas e imágenes de River eran un símbolo de malestar para los hinchas locales, era la primera defensa para evitar otra derrota. 

Mandaron a la Policía a revisar el equipo de utilería de un plantel de fútbol profesional, mientras que en su casa para vivir el folclore del fútbol vistieron una gallina con una camiseta con la banda y la metieron en el campo de juego, como también colgaron banderas con un tamaño que superan las medidas reglamentarias permitidas en los controles de seguridad, con recordatorios ofensivos y con palabras intimidantes, una amenaza que poco le afectó a los jugadores de River. Tiraron gas pimienta y poco intervino el Ministerio de Seguridad para evitar que un drone con un fantasma colgando paseara por dentro de la Bombonera. 

Dirigentes, jugadores y comunicadores fueron la voz del club y aprovecharon la ocasión para por ejemplo, acusar a los jugadores del Millonario de faloperos, chicanear con un huevo de pascua o un fantasma con una B. Las burlas aparecieron en todo tipo de formato durante años. Pero la respuesta de Gallardo y sus jugadores siempre fue la misma, la de «hablar» en la cancha. Los resultados fueron positivos en el último tiempo.

Lo ilógico es que ahora vengan a censurar nuestra fiesta, en nuestra casa. La de diciembre la entendí porque un grupo de personas, sin justificar la provocación y el montaje de un operativo nefasto, actuaron como no se debe actuar entonces el castigo de llevar la final a Madrid, a pesar de estar en contra, tuvimos que bancarla. Pero ahora que prohiban el armado de un mosaico en una tribuna no tiene razón de ser. La justificación fue que “podría ser una provocación al rival”. ¿Quién determina si el diseño es para agredecerle a nuestros jugadores y cuerpo técnico los logros alcanzados en todo este tiempo o más que para burlarse del rival?

La balanza la inclinaron para su lado, desde el minuto 0. Gallardo tendrá otro desafío esta tarde, y estas son las cosas que mejor sabe aprovechar el Muñeco, porque mientras se preocupan por hacer todo lo posible para evitar todo tipo de burlas después de la humillación en Madrid, están desatendiendo el verdadero plan, porque Napoleón va por la batalla que nunca pudo ganar, la de llevarse los tres puntos en el Monumental.

Tw: @chacoferrero

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