Levantarse es obligatorio

Una tarde de bronca, ausencias y reflexión.

No hicimos ni un gol, el equipo no respondió, el jugador salva partidos esta vez se ausentó, los pibes desaprobaron y el Muñeco entró distinto a dirigir. El capitán de nuestro barco, dejó hasta incluso su uniforme para salir a la cancha, se quedó en silencio y los jugadores no se dirigieron solos, era el partido de descanso, pero evidenció demasiada flojera.

Si soltás el timón en alta mar, naufragar puede ser una chance, si te presentás a rendir confiado de que te sabés todo porque aprobaste con 10 el examen anterior y preparaste este leyendo las dos primeras hojas del resumen probablemente desapruebes,  no se puede librar a la suerte. Esto es lo que le pasó a nuestro equipo esta tarde frente a Talleres, se soltó, confió en que un equipo sin rodaje iba a tener el mismo nivel que los titulares.

No hay nombres particulares, fueron los 11 los que no lograron conectarse, en un contexto complicado, el relax de indicaciones y una hinchada que alentaba a un partido próximo, pensábamos en correr otra vez antes de caminar y nos caímos todos, pecamos por ambiciosos y quizá en un punto se subestimó. No se puede creer que los rivales son fuertes o débiles, porque la realidad define que todos son diferentes con el único objetivo de superarte y la fórmula del éxito es mantener la sencillez, ir paso a paso y no dejarse llevar por las emociones ni la confianza absoluta ni caer en la duda existencial, se trata del equilibrio, su justa medida.

Sabemos que quizá Napoleón no esté pasando por su mejor momento, pero no podemos permitir otro Waterloo, los puntos que se pierden se pagan caros, recuperar la confianza después de un golpe es complicado, caer está permitido pero levantarse es obligatorio, nos quedan por delante importantes desafíos donde el error no debe existir.

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