Nos patearon el tablero

El fútbol es un ambiente donde las supersticiones están presentes entre jugadores, entrenadores y hasta en el público. Uno de los rituales de River cambió en esta temporada, ahora creer o reventar.

Llegó la hora de mover las cosas de lugar. Cuando el club informaba que el equipo de Gallardo iba a concentrar en Cardales todo el mundo sentía que la cosa iba a ir bien. Era la primera de las cábalas y a partir de ahí se acomodaban el conjunto de amuletos. La elección de la camiseta indicada de la pila de remeras de River que invade el ropero, el par de zapatillas con la roña que arrastraba desde la final de 2015, subir las escaleras del Monumental de a dos escalones, mantener los lugares con la persona con la que te abrazabas en cada gol. Todas esas cosas caían como fichas de dominó. Así fue que recorrimos los últimos diez títulos ganados. 

Pero todo eso ahora se ve afectado, porque el club se mudó de Cardales a Pilar. El bunker donde el plantel tramaba el plan para atacar ya no es el mismo. A pesar de haber superado la prueba ante Cruzeiro sin pisar la vieja morada, la confianza se ve invadida por una cuestión que antes era tomada como un rito. Así como cuando antes de cada partido de visitante en el Puente Labruna se organizaban las despedidas del plantel más emotivas, la estancia en Sofitel daba ese punto extra de calma donde los jugadores se aislaban de todo lo que pasaba en el exterior. 

A partir de esta nueva reforma, con una desconfianza que recorre nuestro interior estaremos frente a otra batalla la semana que viene, pensando nuevamente en que hay que pasar de ronda. Pero esta vez tenemos que patear el tablero. La camiseta que junta polvillo porque cada vez que te pusiste, River perdió y dejaste de usar, volvé a ponértela. Si venís aguantando la barba o el pelo desprolijo y no te animás a pasar por la peluquería, andá con tranquilidad. El gorrito piluso que no te animabas a lavar por si perdía la magia metelo en el lavarropas. Las pulseritas que cuelgan de un hilo arrancala de una vez por todas. Cambiá todas tus cábalas porque quién avala todo esto es Napoleón. Si quieren que se pongan el pantalón blanco, porque aquella persona que dijo alguna vez que la gente tenía que creer y no se equivocó fue uno de los primeros en pisar el Hilton de Pilar. Lo único no grites gol antes por favor.

Tw: @chacoferrero

 

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