Persevera y triunfarás

Creemos en los milagros, confiamos en el equipo, nos regalaron una goleada inesperada, lo hicieron otra vez.

La cancha húmeda, el homenaje a Brown, así arrancó el duelo en el cilindro de Avellaneda, Armani con una dedicatoria en el buzo y un minuto de silencio previo a la acción. A la vez que de este lado de la pantalla esperábamos que ya arrancara este clásico, uno de los más antiguos, no está de más decir que Racing fue nuestro primer rival, cuando el equipo que vencimos en Madrid aún no integraba la Primera División.

Un partido con historia, que arrancó presentándose con buen juego, un River que salió con todo a ganarlo, pero que un error del defensor nos dejó 1-0 abajo, con un gol de yapa de un jugador formado en nuestra cantera, la ley del ex lo hizo de nuevo. Pasaban los minutos de un inujusto primer tiempo donde el funcionamiento era bueno, se llegaba al área rival pero todo se diluía a la hora de la definición, esperábamos que la pelota entre expectantes pero nada pasaba.

Gallardo, tiró la primera carta Nacho Fernández al lugar de De La Cruz y empezó la rotación, Palacios imparable, Enzo se ocupó del manejo del mediocampo y la ilusión del empate empezó a hacerse cada vez más posible. La ansiedad nos carcomía no queríamos empezar a perder puntos en el arranque del torneo, más allá de que es la tercer fecha no se puede dejar pasar.

Pase de Palacios y Borré, Gol minuto 34 empate, minuto 37, el marcador dice 3-1 arriba que alguien explique como en tan sólo 3 minutos se da vuelta un resultado, sólo ellos pueden hacerlo, aprovecharon el momento, los espacios y casi liquidaron el partido en ese momento: «Rafael Santos Borré y Matías Suárez los autores de los goles de esta noche, es impresionante» dijo el relator, creo que más de uno que se levantó de la silla o pestaneó sólo escuchó el grito.

El rostro de los hinchas en el Estadio y el gesto de Coudet, lo expresaron todo, ahí ya no quedó mas nada que agregar. El complemento sólo fueron emociones, llegaban pero no nos lastimaban. Los jugadores se blindaron, podíamos verlos  jugar como una máquina que funcionaba bombardeando el arco, no era por un título, se trataba de las ganas de no rendirse jamás, convertir todo, así fueron los festejos de Nacho Fernández por el penal, De La Cruz y el broche de oro con el regreso de Nacho Scocco.

Si tuviera que resumir en pocas palabras el partido de anoche diría: Persevera y triunfarás porque esa es la clave del River de Gallardo, reinventarse, no darse jamás por vencido, dejarlo todo aunque parezca imposible y escribir la historia con hazañas 6-1, resultado igual al de 1941.

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