En el último suspiro

Volvió la Superliga y el primer punto de un largo camino.

Si el partido frente a Cruzeiro nos dejó con bronca, el duelo de ayer encendió las alarmas directamente, parecía increíble pero era una triste realidad ver como el equipo no encontraba los espacios, no podía avanzar, estaba sin ideas, como manifestaron varios jugadores «entramos dormidos».

Arrancar un torneo y que el primer duelo ya comience el sufrimiento con pérdida de puntos es para pensarlo, aparte de que no se llegó a la derrota, hay que revertir la imagen, reinventarse una vez más volver a encontrar los lugares, imponer las condiciones y no esperar el gol de suerte «golpe de energía» para arrancar.

Se juegan los 90 minutos, no se pueden desperdiciar puntos desde el principio, Argentinos cerró los caminos pero lo doloroso es que no se pudo romper ese esquema, sólo a través del gol de Carrascal se encontró una manera de creer en que era posible ganar, la solución milagrosa desde el banco, otra vez resultó, pero tampoco se puede librar tanto al azar, porque no siempre van a dar las posibilidades.

Esperar un penal de último minuto, una pelota detenida que se meta de lleno en el arco, la conexión a último minuto para generar una jugada de gol, son circunstancias, pero no podemos acostumbrarnos al «salvataje», hay que recuperarse, volver a ser, dejar todo en la cancha, porque los errores son de un funcionamiento colectivo.

El colombiano frotó la lámpara y nos dió el empate frente al bicho, le sirvió para su confianza personal, pero que esto sea el comienzo para nivelar hacia arriba y que el último suspiro no se vuelva una costumbre.

 

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