A medio paso de caer

La noche de Copa Argentina y el sufrimiento en los penales.

Fuimos testigos de algo extraño, ver un River sin profundidad, impreciso, falto de presión y con demasiados errores para definir, si había que hacer algo mal, fue el partido para expulsar todos los errores, la defensa falló en minutos del primer tiempo y llegó la primera del rival, en el complemento con el 0-0 en el marcador, Angileri le dió un penal a Gimnasia de Mendoza que entre las piernas de Lux, el palo y suerte permitió seguir con la ilusión de ganarlo en los 90′.

Luego apareció la entrada de Rollheiser, la estrategia del Muñeco de la conexión con De La Cruz y Palacios ubicado justo para poner el 1-0, todo iba bien hasta que Angileri mandó una pelota al córner que derivó en un cabezazo del rival para poner el 1-1 tras un Lux que poco hizo para tapar el disparo. Pero la historia no terminó ahí, porque siguieron los intentos y pelotazos librados a la suerte con el objetivo de ganar.

Puede fallar y sí falló la intuición, el gol del último minuto, el zapatazo, la sorpresa a distancia, la pelota detenida esta vez no apareció y fue inevitable la definición del punto penal, algo a lo que no estamos acostumbrados ni nos agrada más allá del historial desfavorable por la costumbre de llevar la iniciativa y de resolver los partidos en el tiempo reglamentario.

Ya no quedaba más que ver que pasaba en la «Suerte» que apareció para que una de las ejecuciones de los mendocinos diera en el travesaño y Benjamín Rollheiser haciéndose cargo del último penal, fue lo mejor de la noche, juvenil salido de la cantera que le puso el pecho a la presión de la clasificación con sangre fría para definir con certeza.

Sabemos de tropiezos y caidas, también que este equipo no claudica jamás pero tenemos que armarnos de valor para salir adelante en todos los próximos desafíos, porque esta vez safamos pero estuvimos a medio paso de caer.

 

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