Fin de los preparativos

River terminó su gira por Estados Unidos. 

Tras la abstinencia de ver el Manto Sagrado, llegaron estos dos duelos de pretemporada, primero Chivas, después América y que balance podemos hacer: una madrugada de fútbol y una noche de sábado fría en nuestro país que se volvió cálida con el hermoso partido.

Se vió lo que queríamos ver, muchas veces los primeros partidos después del trabajo físico dejan ver errores, necesidad de recambios, pero este equipo nos sorprendió de nuevo, los titulares demostraron un nivel alto que los postula a todos como opción y se jugó al fútbol de una, ni siquiera se hizo sentir el parate, la movilidad, precisión y potencia dijeron presente como siempre, indistinto de los nombres.

Cuando la ansiedad de que llegaran los goles empezaba a aparecer, los relatores mencionaban «el equipo de Gallardo, se tomó enserio estos amistosos» «parece que estuviera jugando por los puntos», eso es la clave, el compromiso de estos jugadores que no dejaron pasar la oportunidad, se midieron ante rivales de México que plantean una propuesta interesante y pudieron resolver la situación. Además de jugar sin inconvenientes en el famoso sintético: «la cancha de caucho» que muchas veces suele mencionarse la adaptación al terreno.

Mientras mas de uno cenaba, el marco en la cancha era de abrazos, goles y un grupo de hombres que demostraron un ambiente cálido más allá del buen desempeño deportivo, algo que no puede dejarse pasar, el deporte de equipo también se basa en relaciones humanas. Párrafo aparte para los juveniles que sorprenden, piden minutos y nos regalan la habilidad, el golazo de Ferreira por ejemplo refleja esa categoría que hace únicos a los salidos del semillero.

En síntesis, este proceso nos deja con las puertas abiertas a seguir creyendo en este grupo, que demuestra día a día que se supera así mismo y que no tiene límites siempre va por más.

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