¿Cómo no vamos a creer?

Noche inolvidable de Recopa Sudamericana, noche de definirlo en casa, noche de fiesta y noche de que Gallardo y Ponzio agiganten su idolatría.

En el partido de ida en Brasil había ganado Paranaense 1 a 0, por lo tanto, River tenía que remontar ese resultado y los jugadores que Gallardo eligió para ganar la Copa fueron: Armani; Montiel, Martínez Quarta, Pinola, Angileri; Ponzio; Nacho Fernández, Enzo Pérez, Palacios; Pratto y Borré.

El partido comenzó como un deja vu de lo que había sido el encuentro frente a Atlético Tucumán por la Copa de Superliga, con un claro dominio de River, moviendo de un lado a otro la pelota, abriendo constantemente el juego con la subida de los laterales y presionando bien arriba con Borré y un Pratto incansable. El juego fue todo del “Millo” pero le costaba encontrar una clara profundidad, más allá, de las claras situaciones de gol, en primer término con un bombazo de Nacho Fernández dentro del área que se estampó en el poste izquierdo. Luego Pratto intentó de cabeza pero el arquero rival estaba bien parado y varios acercamientos al área que no se pudieron materializar en gol.

Sin embargo, en esa primera etapa, River demostró que no especulaba e iba a buscar el triunfo cueste lo que cueste y eso significa sufrir algún contraataque y así fue pero la figura gigante de Armani tapandole una clarísima situación de gol a Lucho González le dio respiro al equipo y ese primer tiempo todo terminó 0 a 0 pero con la fe más latente que nunca.

En la segunda etapa, el conjunto comandado por “Napoleón”, salió a jugar igual que en el primero pero siendo más pensante por momentos y manejando esa tranquilidad para clavar un puñal al rival cuando menos lo espere.

El dominio siguió siendo de River pero ganó en profundidad y las ocasiones se multiplicaron, Montiel llegó más al fondo, incluso pudo abrir el marcador con una volea que pegó en uno de los defensores de Paranaense que nunca hizo pie en el partido.
Con el ingreso de De La Cruz, el “Millonario” ganó más juego y más desequilibrio individual y eso provocó que se generen muchos corners a favor y en uno de esos, la pelota cae en el área, y rebote tras rebote le que es a Pinola que patea y le da en la mano a Lucho González, el árbitro acude al VAR y decide cobrar penal. El encargado fue Nacho Fernández, que a pesar de que, su disparo fue tapado por el arquero, logró adueñarse del rebote para para poner el 1 a 0 e igualar la serie.

Los minutos pasaban y la intensidad del equipo bajaba lentamente por el cansancio pero el corazón estaba más presente que nunca y los leones que tiene Gallardo dentro de la cancha, no dejaban de correr. Por eso, entró Suárez para tratar de estirar la ventaja.

Casi terminando el partido, a minutos del cierre, apareció el “Oso» Pratto que jugó un partido verdaderamente extraordinario, la bajó en el área y la puso en el primer palo y River acariciaba el título.

Los últimos minutos el equipo tuvo que defenderse con uñas y dientes, hasta que vino un rechazo, una desconcentración de los defensores del conjunto brasileño y Suárez gambeteando al arquero estampó el histórico 3 a 0 final para darle el título internacional número 12 del club en su historia y para colocar a Marcelo Gallardo como el técnico más ganador de la historia del club con 10 títulos y a Ponzio como el jugador más ganador de la historia de River con 13 títulos.

River campeón nuevamente. River agiganta su historia. River vuelve a estar en la cima.

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