Hasta el final

Nueva noche de Copa, ilusión, emoción y recuerdos en una sola noche.

Mix de titulares y suplentes para arrancar el duelo vs Inter, D’Alessandro se asoma mira de reojo y el corazón de más de uno de nosotros late de una manera distinta, sabemos que es nuestro, salió de nuestra cantera, ganó títulos vistiendo nuestra camiseta, él nos tiene presente, las emociones se cruzan.

Viene el golazo de Álvarez y los manotazos de hombre araña, por arriba deja estático a Marcelo Lomba. Lo gritámos con todo, pero el partido iba y venía nos comimos el gol de Sobis, caímos en la trampa del reclamo y de jugadores adormecidos, porque así fue el empate, estábamos anestesiados, momentos de lucidez y de extrañamiento, errores y una turbulencia emocional.

El penal que fue, no fue, que lo tocó y no lo tocó, pasó y entró por un momento quedamos 2-1 abajo en el marcador, daba bronca junto a los dichos del comentarista «River pierde el invicto»,  pierde, esa palabra de 6 letras que significa mucho más que la unión de esos fonemas, es algo que lastima, significa que se están haciendo las cosas mal, que la defensa no era firme y Armani no estaba en su mejor noche.

Todo parecía hundirse en un abismo hasta el último minuto donde Pratto, hizo el gol del empate, «el de la justicia, por el penal mal cobrado» dirán algunos, «el que nos dejó invictos» opinarán otros y así aparecerán las múltiples voces, pero la historia no terminó en el pitazo del árbitro. Le faltaba el broche de oro a esta noche.

Cambió de camiseta, se puso la que lleva en el corazón esa que lució desde su primer día como profesional, miró a la hinchada, brazos en alto, saludo, ojos brillantes inundados de lágrimas, la mirada del hijo que volvía a su casa, la reacción del guerrero que se encuentra con su pueblo. Esa es la imagen del final, con eso me quedo con un empate y la vuelta a casa del Cabezón.

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