Alegría en soledad

La Copa Libertadores es la obsesión del continente, también es la nuestra, necesitábamos la victoria para encaminarnos al sueño.

Volvieron los jueves de Libertadores, las infaltables cábalas y una vez más arrancó la cita para ver al Campeón de América. Camiseta titular en la cancha y el vacío que duele, la última noche de castigo, del más doloroso de todos no poder acompañarlos ahí.

Sonó el silbato de Mario Díaz de Vivar y arrancó la acción, se escuchaban los gritos, indicaciones y el relator señala “que raro es sin el público”. River intentaba mientras Alianza Lima no dejaba de buscar los espacios, intentó lastimar y si se acercaban a más de uno se nos aceleraba el corazón porque el arco en manos de Lux no es seguro.

Idas, vueltas y el equipo de Marcelo Gallardo iba ganando terreno a prueba y error intentaba, Pratto iba, Nacho Fernández no se rendía, pegaba afuera, la atajaba Gallese. Necesitábamos ganar no había vuelta y los minutos corrían.

15’ pase de De La Cruz, remate cruzado de Suárez, Gallese se adelanta y gol, el grito atragantado sale a la luz, ese que esperábamos hacía varias noches de Copa, el que nos daba la victoria parcial, respirábamos, pero no podíamos confiarnos. Un error defensivo, una falla del arquero iban a ser letales para que cambiara el panorama.

River presiona, domina, es fuerte, se impone en la cancha, seguían los intentos va al caer el segundo, pero era esquivo, no entraba el segundo 25’ De La Cruz cae en el área y ¡Penal para River! Festejamos todos desde donde nos encontrábamos viendo el partido. Pero ¿Quién patea? Lucas Pratto frente a la pelota, Gallese mira fijo, el Oso mira hacia abajo vuelve la mirada al arco pero la pelota se fue a las nubes. Creo que ninguno lo podíamos creer.

Pasó el penal y a seguir, fue un golpe bajo, pero no letal, perdíamos una gran chance de extender la ventaja en el marcador, el dominio continuó, los intentos seguían, no llegaban los rivales, la sociedad Zuculini- Pérez se iba afianzando, Nacho Fernández y De La Cruz aprovechaban los espacios para pasar al ataque, Súarez estaba encendido y Pratto buscaba revindicarse una y otra vez. La esperanza de este lado seguía intacta.

Así con el marcador por la ventaja mínima, se llegó al entretiempo, un River que aprobaba a prueba y error, que en soledad en su casa lograba poner abajo al conjunto de Russo, que tras el primer gol se quedó sentado en el banco de suplentes. Pratto estaba bajo, era el candidato a salir para todos los que mirábamos de este lado de la pantalla.

Vuelven los equipos a la cancha, se escribe el segundo capítulo de esta historia, el conjunto peruano intentó llegar, fue neutralizado y empezó la contra de River que terminó en nada, pero despertó la ilusión, nos demostraron una vez más que debíamos confiar en ellos, lo estaban dejando todo.

8’ del complemento, córner, Nacho Fernández manda el centro cabezazo del Chino Martínez Quarta y golazo, sí nos poníamos 2-0 arriba, se gritaba con todo la chance de quedarnos con los 3 puntos se hacía más real y la revancha del Chino era clave, se revindicaba tras algunos errores en partidos anteriores.

Con el marcador el arriba, nadie se dio por realizado, no había garantías un error podía permitir el descuento e incluso que igualara el rival. Mantener la presión, seguir atacando, era la clave en el campo de juego, Gallardo encendidísimo dirigiendo y nosotros desde afuera empujábamos como podíamos.

Pratto iba y metía, barría, hacía el trabajo sucio pero no era su noche en la definición, Suárez  su compañero de saga se retiró del campo de juego para que ingrese Rafael Santos Borré, nuevamente el silencio fue protagonista, sin aplausos y solo con el choque de manos entre ellos se selló la salida, los abrazos en los goles eran el único afecto que podían sentir.

Seguían los intentos en el campo de juego, las caras lo decían todo, el Muñeco enérgico, mientras que Russo quedaba en el banco dando alguna que otra indicación, bajando la cabeza y apretando la bufanda. Alianza Lima no encontraba el rumbo, no llegaban, el duelo se resumía en bloqueo y ataque, estaban apáticos, sólo alguna que otra pelota detenida les permitía pensar en el descuento, mientras que de este lado nosotros implorábamos que Lux no sufriera llegadas, perdón pero para muestra basta tan sólo con un botón Poroto, nos fallaste varias veces y no podíamos confiar en vos.

87’ las cartas ya estaban echadas, River lograba mantener el resultado, generaba peligro en el área, pero Nacho Fernández ya no daba más, cansado se retiró para dejarle el lugar a Julian Álvarez, el pibe del gol a Independiente, sí el mismo que entró en Madrid, hacía nuevamente su presentación para dejarnos sus pinceladas de talento.

El partido ya terminaba 90+3 y Gallardo sacó el gen riverplatense a flor de piel, les exigió a los jugadores que siguieran por más, 2-0 no era suficiente, Pratto no pegaba una pero no hay que conformarse nunca, de este lado se nos infla el pecho porque nos representa como somos exigentes, paladar negro, buen futbol.

Así somos insaciables hasta en la victoria, teníamos los tres puntos y con eso no nos bastaba queríamos Ganar, Gustar, Golear, y a los 93’ en el último suspiro De La Cruz clavó la pelota en el ángulo derecho de Pedro Gallese disparando a colocar desde afuera del área grande. Sí lo logramos otra vez un golazo de categoría al estilo River, se ganó la ubicación en el grupo y se pudo lograr la alegría en soledad.

Tw:@PerlaAntonela96

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