Recordó el sabor de la victoria

River recordó el sabor de la victoria. Le hizo precio a un ignoto Alianza Lima.

Un Monumental sin gente, un partido con un rival inferior, Jueves en un horario extraño para River, ante Alianza Lima fue un entrenamiento válido para la Copa Libertadores. El conjunto del argentino Miguel Angel Russo no opuso resistencia al planteo del campeón de América.
River hizo lo que quiso durante los noventa minutos, presionó, recuperó rápido, trianguló, tiró algunos lujos, y hasta se dio el lujo de errar varios goles hechos, hasta un penal marró el local.

El Millonario prendió los motores con el pitazo de Díaz de Vivar, estudió el camino al triunfo sin impacientarse. En quince minutos apretó el acelerador y llegó la apertura del marcador en los pies del cordobés Matías Suarez tras un pase del uruguayo De la Cruz que se vistió de Juanfer con un pase milimétricamente filtrado entre los centrales, y al ex Belgrano solo le quedó enganchar haciendo pasar de largo al defensor, y definió al primer palo de Gallesse.
Minutos más tarde, el hermano de Carlos Sanchez recibió la devolución de gentilezas de Suarez con un taco, y los defensores en el afán de impedir la definición lo barrieron y el juez pitó un claro penal. Penal que Lucas Pratto ejecutó por encima del travesaño. El partido del “oso” fue totalmente opuesto en sus labores. Fue de los mejores rendimientos del equipo de Gallardo, pero estuvo sumamente errático con el arco.

Ya en el segundo tiempo, el vigente campeón del certamen liquidó al equipo limeño a base del manejo de la pelota y fue en un tiro de esquina que logró estirar la ventaja. Martinez Quarta cabeceó insólitamente solo sobre la línea del área menor, y la tranquilidad comenzaba a invadir el estadio, ya que “goles que no convertís, los sufrís” indica el refrán futbolero.

Luego la banda continuó entrenándose de cara al próximo partido, en lo que fue un desarrollo monótono, con un absoluto control de pelota, y generación de jugadas de peligro, pero la frutilla del postre llegó en el tiempo adicionado, cuando Lucas Pratto recibió en el vértice izquierdo del área dieciocho de Gallesse y dejó la pelota muerta para la entrada de Nicolás De la Cruz, que a la carrera impactó con pie zurdo y a colocar la colgó de un ángulo, anotando otro golazo como el convertido en Porto Alegre.
Con esa joyita charrúa se fue el partido, River se acomodó en el grupo y depende de si mismo para acceder a octavos de final.

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