Hace 29 años nos dejaba Peucelle

Un excelente jugador y un formador histórico del fútbol argentino. El responsable que a River le digan El Millonario. Hace casi tres décadas pasaba a la inmortalidad, dejando detrás un legado en nuestro fútbol que será inigualable. Además de sus títulos con la banda, ganó dos veces el Campeonato Sudamericano con la selección, hoy conocida como Copa América.

El 13 de septiembre de 1908 llegó a este mundo Carlos Peucelle. En 1930, el Maestro llegó desde Sportivo Buenos Aires, y tras haber jugado el mundial de 1930, al millonario. En ese entonces era una cifra histórica. 10 mil pesos, hecho por el cual ahora al club de Núñez se lo conoce como el millonario. Jugaba por los costados, pegado a la raya, si bien su posición de origen fue de delantero derecho, el futbolista aparecía sorpresivamente por ambos costados.

Barullo se lo conocía popularmente, ya que dejaba desparramados a sus rivales. Además de ser un goleador letal, con 113 goles se convirtió en el noveno máximo goleador en la historia del club. Ganó cuatro títulos locales, en 1932, 1936, 1937 y 1941, además de hacerle dos goles a Boca. Y como si fuera poco, fue uno de los que dirigió a la maquina, ya con el buzo de DT, delantera que quedó grabada en la retina de los simpatizantes del millo. Además fue uno de los primeros jugadores »polifuncionales», ya que cuando el partido se ponía cuesta arriba se animaba a jugar en el mediocampo o hasta en la defensa.

“Como jugador de fútbol no fue el mejor, que debe estar entre José Manuel Moreno, Antonio Sastre, Adolfo Pedernera y Félix Loustau. Pero me animo a discutir su inclusión entre los más completos que se hayan visto, junto a Alberto Ohaco (Racing) y el uruguayo Angel Romano”, así definió el histórico periodista, Dante Panzeri, al futbolista.

A pesar de lo reconocido y respetado que era en el ambiente futbolístico, Peucelle siempre mantuvo los pies en la tierra y jamás se jactó o se creyó los elogios o los apodos que lo adulaban.  Una vez le preguntaron “-Maestro, ¿usted fue el padre de La Máquina? -No, nooo… Esas cosas se dan por muchos, nadie las prepara. Yo no hice nada. Lo hizo Doña Rosa… -¿Doña Rosa? -Sí, Doña Rosa Pedernera, la mamá de Adolfo…”, sostuvo.

En un viaje en barco hacia Río de Janeiro, el entrenador húngaro Emérico Hirsch le había pedido a Rufino que lo llame maestro, a lo que Peucelle respondíó Yo al único maestro que conozco es al de la panadería, al maestro de pala”.

 

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