Lágrimas en sonrisas

Otro Domingo más mirando a River, siempre con la fe intacta para imaginar el triunfo, otra vez tocaba un clásico, el rival de turno era el Independiente de Holan, un equipo que leyendo nombre a nombre es un rejunte de viejos conocidos del eterno rival, vistiendo la camiseta del Rojo, algo que aumentó las ganas de conseguir los tres puntos.

Soledad Larghi, fue la voz del estadio dio la formación a la vez que iban apareciendo las fotos en la pantalla led, por más que les moleste a algunos, las mujeres pisamos fuerte y tenemos nuestro lugar, ahora que sí nos ven.

Entran los equipos a la cancha, en las tribunas se ve a los hinchas luciendo un parche en el ojo, si Pablo Pérez, de tu show no nos olvidamos más. Tras las fotos de las formaciones, en el círculo ambos planteles hacen un minuto de silencio, la hinchada sigue cantando y el comentarista dice:  “que mal educada es la gente”, no sé hasta qué punto porque jamás se escuchó que la voz del estadio dijera el motivo de ese minuto de silencio y los rostros de no entendemos nada predominaban, deberían haber avisado, pero no lo hicieron. En la transmisión aclararon que era por el recordatorio del atentado a la AMIA.

Empezó la acción, sonó el silbato de Patricio Loustau y River no encontraba la vuelta en los primeros minutos, el rival atacaba, pero sabíamos que eso puede pasar, el equipo de Gallardo es ese gigante que todos conocemos que puede estar dormido, pero se despierta y sale a devorarse lo que le pongan enfrente.

Pasó el momento de incomodidad y empezó el ida y vuelta, sí la palomita de Scocco que parecía gol cantado, después vino el intento tras el pase de Suárez, comenzaron los intentos de abrir el marcador, las esperanzas se encendían. La pelota detenida en los pies de Juanfer Quintero, casi gol olímpico travesaño y afuera.

Las chances pasaban por los disparos de Scocco, Quintero y Suárez, pero no entraban quedaban al filo y cuando no convertís viene la contra, se empezó a dar vuelta la situación y la bronca empezaba a aparecer, la defensa en un carnaval interminable y las dos situaciones que Franco Armani tuvo que tapar heroicamente, mientras que se cometían faltas innecesarias y perdíamos a Pinola por acumulación de tarjetas, mientras que chances de pelota detenida para el rival, nos tocaban el talón de Aquiles, es de conocimiento público que si hay algo que complica es defender en las pelotas detenidas y ellos tenían chances reiteradas de lastimar por ahí.

Quizá el golpe en la cabeza de Armani contra el palo, nos dolió a todos y también fue la resignificación y la señal que indicaba reinventarse más allá del ataque por los costados, necesitábamos la explosión, cortar con la sequía de gol, el grito estaba atragantado necesitaba imperiosamente salir y generaba presión en las cuerdas vocales.

Caídas, choques en el área, faltas finísimas que eran penales a simple vista, pero la más grosera de todas por escándalo fue Sánchez Miño agarrando con los dos brazos a Scocco con la pelota  en juego, pero lo vimos los que estábamos frente al tv, en la cancha Loustau hizo la clásica “vista gorda” que se viene haciendo costumbre en el arbitraje nacional. El Muñeco revolea la botella de agua contra el cartel de propaganda, nosotros lo que tenemos a mano, de alguna forma hay que desquitarse la bronca, la impotencia que generó el error arbitral.

Así con intentos, avisos del rival y disidencias con el árbitro llegamos al entretiempo, un momento en el que todos los hinchas pensamos cambios, ideas para ver cómo ganarles  y deseamos hacer telepatía con Gallardo, e incluso meternos en la cabeza de él para saber que trama o en el mejor de los casos volvernos una mosca que entra en el vestuario y se entera de todo lo que va a pasar.

Pasan los 15’ y la historia continúa arranca el segundo tiempo, River vuelve con los intentos, pero la situación no cambia, se llega no se convierte y hay que ponerle punto final al ida y vuelta, el rival se podía agrandar, algo que enciende las alarmas, empiezan a llegar y las faltas le dan ventajas.

Acá se viene el cambio obligado, el dolor Juanfer había recibido un golpe en la rodilla en el primer tiempo se masajeó la zona con el pulgar y siguió pero esta vez no soportó el dolor, tras el golpe de Bustos, terminó tendido en el piso, con lágrimas en los ojos como todos los que vimos esa dolorosa escena. Y por ese motivo ingresó Julián Álvarez.

Álvarez, es el juvenil cordobés que ingresó en la final del Bernabeú, esta vez le tocaba una parada con emociones mucho más bajas que las de aquel día, y tan sólo le costó un minuto poder convertir el gol, su primer gol oficial, pase de Suárez, para que el “Araña” rematara directo al arco de Martín Campaña. Sí un juvenil salido de la cantera abría el marcador, uno de esos pibes gigantes que se forman en el club, los que hacen que se infle aún más el pecho del hincha, para gritar esos goles bien nuestros.

Después del gol, apareció la confianza, el juego y la determinación, el rival empezó a desesperarse intentar por todos lados, pero ese mismo afán de buscar el empate a cualquier precio los llevó al error, Campaña salió al piso a parar a Suárez y no quedó otra que ¡Penal para River! Esta vez Loustau lo vió y fue el momento de Scocco, tras tantos intentos al arco tuvo su chance, convirtió el penal puso el 2 a 0 y  salió con la ovación de toda la cancha, para que ingrese Lucas Pratto.

Con el marcador arriba, la exigencia sigue había que sostener y no permitir el descuento, llegaban y Armani controlaba, Pratto buscaba la reivindicación con el arco, si bien últimamente se dedica más a hacer el trabajo sacrificado, todos queríamos que convirtiera el gol que cortara la sequía de nuestros delanteros titulares, sin poder de fuego no se gana.

Ferreira, intentó apareció y desapareció, no pudo hacer el gol determinante que venía haciendo por partido, si pibe nos estabas malcriando y te tiramos flor de peso encima, perdón y gracias. Pero la salida del juvenil trajo el tan ansiado debut de Jorge Carrascal, el colombiano de acento costeño tuvo el apoyo de Marcelo Gallardo en ese abrazo paternal que lo acompaño hasta el ingreso. Además tuvo que lidiar con los desesperados de afuera que queríamos verlo.

La primera que toca Carrascal va para afuera y le toca hacer un lateral “hizo el lateral igual que Neymar”, dijo el comentarista y creo que fue una exageración, demasiada presión sin necesidad en su debut. Pero el joven no se iba a quedar en eso intentó un buen remate que rebotó en las manos de Campaña y el Oso Pratto definió con un disparo letal, llegó el tercero, ja.

Con el marcador 3 a 0, Independiente ya estaba totalmente desesperado, llegaba intentaba pero no podía descontar, en uno de esos intentos, cuando el partido finalizaba, tras haber cometido gran cantidad de faltas, se fue expulsado Figal, bien expulsado, aunque unos minutos antes podría haber partido, corrió la suerte de la benevolencia del árbitro.

Llegaron los 90’ se jugó el alargue de tres minutos al coro del ole, ole, ole de la hinchada y el homenaje constante a Pablo Pérez, si Pablito de vos nadie se olvida. Todo marchaba bien, los tres puntos, goleada hasta que aparecieron las lágrimas en las sonrisas, el golpe de Juanfer era una rotura de ligamentos, una rodilla rota equivalente al corazón de millones de hinchas que le deseamos fuerza y pronta recuperación, aunque se vienen tiempos difíciles extrañando su magia.

Tw:@PerlaAntonela96

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