Nada de nada

Miércoles a la noche, vuelve el ritual, juega el Campeón, no hay previa si es increíble pero real, la televisión muestra a periodistas frente a cámara en un plano americano, describiendo el vacío, sin delirio y carnaval, no hay hinchada, la sanción que firmó un silencio que se lo llevó todo, nos dejó a todos detrás de una pantalla y a ellos solos para salir al campo de juego.

La pantalla led apagada, la voz del estadio ausente, luces encendidas en tribunas vacías, salen los jugadores a la cancha, el reloj marca las 21:30 y no se escucha el “River mi buen amigo”, sólo el ruido del viento que estremece, duele hasta las entrañas porque no estábamos ahí. Sólo se escucha el silbato de Alexis Herrera que marca el arranque del partido.

Sólo gritos de los que poco se puede llegar a traducir que dicen, por el eco del doloroso vacío y el pique de la pelota es lo único que se escucha de fondo, a un relato insufrible el hashtag #LibertadoresXFOX era la muestra de apoyo al equipo. En el campo, los jugadores intentando buscarle la vuelta al encuentro, eran los primeros minutos, donde hay que estudiar al rival.

Matías Biscay no es Gallardo, lo podemos ver todo el día que no va a lanzar una expresión que sirva de pista para saber que va a pasar, sólo paró un raro 4-3-2-1 con Borré como único punta, sí el comandante que no está en su mejor momento tenía que ir para la definición, un poco arriesgado, creo que a todos se nos hizo un nudo en la garganta al ver ese esquema.

Pasan los minutos,  River toma el control del duelo, la primera va Pratto se desvía, uhh nos perdimos el primero quedo cerca, vuelve a intentar y de nuevo al borde no pasa nada. Ese abrupto silencio hacía pensar que nos necesitaban ahí, que los jugadores esperaban los gritos y el calor del hincha, que solos no era lo mismo.

Pelota detenida, va Juanfer Quintero, estaba un poco lejos pero la fe siempre está intacta en la zurda del “Panita”. Juanfer miraba al arco bajaba la cabeza, volvía a mirar, yo en mi casa entrelazé las manos implorando que ese pelotazo entrara y abrir el marcador, tiro libre cerrado, pasa la barrera y  a las manos del arquero. Bronca, insultos al aire, se nos escapaba una buena chance.

Sigue el duelo y la pelota cae en el área Borré en un mano a mano con el arquero, creo que todos le gritamos desde donde veíamos el partido “definila vos”, “pateala” y todas las acepciones del verbo, pero hizo un pase a Nacho Fernandez que frente al arco la pateo a las nubes, era no clara era clarísima ese derechazo, encendió la bronca.

Pero nada terminó ahí, entre relatos y pelotazos seguían las claras Pratto iba y nada, seguíamos en el intento, Palestino tenía alguna llegada pero Armani respondía. River dominaba sin poder hacerse dueño del marcador, lo importante. Vuelve al intento y va Nacho Fernández va y pelotazo sin fuerza que el arquero logra controlar sin problemas.

Así en un partido chato, donde lo teníamos todo las más claras y un equipo que se armaba a prueba y error, 48’ Farías marca a Nacho Fernández en el área y toca la pelota con la mano sobre la línea, a mi criterio, el de varios que lean esto y el de la transmisión del partido en conjunto con el replay, esto es PENAL. Sólo para Herrera esta falta fue “mano afuera” y se cobra tiro libre, acción inoperante total.

Masticando bronca, apretando los dientes llegó el entretiempo, lamentando lo que no entró que ya no va a cambiar y debatiendo que los errores arbitrales cada vez son más groseros, e incluso siembran la duda de ser intencionales, es increíble pero real que los jueces de línea también hagan “vista gorda” a las situaciones. Creo que hasta yo sacándome los anteojos de aumento decía que esa jugada es penal.

Arranca el segundo tiempo, los mismos once de cada lado River arranca un poco dormido, tiene algunos momentos de lucidez Palestino, pero la defensa tapa los baches y logra controlar, empiezan a hacer faltas, algunas innecesarias, el rival tiene demasiadas pelotas paradas, entre tiros libres y córner que se fueron desviados, o contenidos por Armani pasaron los primeros minutos.

Mitad del segundo tiempo, Sale Quintero entra Ferreira, nos quedábamos sin la zurda mágica que si bien no está en su momento de esplendor siempre siembra la ilusión de que de ahí algo bueno va a salir, pero ingresaba el pibe Ferreira, el que nos salvó las papas en los dos últimos encuentros, pero tampoco podemos pretender que nos salve siempre y colgarle semejante mochila.

El ingreso del juvenil le dió un aire de cambio al partido empezó a activar la generación de juego, se animó a patear a distancia, aparecieron los toques y jugadas colectivas. Salió Pratto para el ingreso de Suárez  que se fue al lado de Borré y Scocco por Ponzio, si el capitán salió de nuevo no logra su mejor nivel, con Enzo no se terminan de complementar.

Scocco con el desmarque, Suárez con los intentos en el frente de ataque y Ferreira para el juego mantuvieron varios minutos el dominio con llegadas clarísimas donde no eran gol, sólo por el bloqueo propio de ser erráticos en la definición, con remates débiles o desviados. Justo en ese momento de alza, el comentarista dice “acá es el momento donde la hinchada de River se hubiese levantado con todo a cantar”, sonó a cargada, dio asco, bronca e impotencia porque nos levantamos en ese momento como se alienta en los 90 minutos en el lugar donde estuviéramos, sólo que no nos dejaron estar ahí porque estamos pagando lo que hicieron otros, lo que fue inoperancia de un operativo de seguridad.

El vacío era el protagonista siempre, los jugadores parecían estáticos y que por momentos buscaban algo que faltaba, Armani se hacía dueño del arco controló todo las pelotas calientes y las que estaban hirviendo, mantuvo el arco en cero, cuando la defensa transitaba por instantes de distracción.

Faltaban tan sólo 10 minutos para el final del tiempo neto de juego, si 80’ en el marcador, va Suárez se escapa y el arquero Gonzáles sale a cortarlo, termina encima de Nacho lo lleva claramente por delante, era penal otra vez, esto demuestra que se puede “tropezar dos veces con la misma piedra”, dos penales no cobrados, dos jugadas claras de penal. Increíble todos gritamos penal otra vez frente al TV, pero en la cancha no ven nada. ¿Se necesita el VAR? Dejo abierto el comentario a criterio de cada uno.

Se llega a los 90’ se agregan 4 más, la lucha continuó, pelotazos, faltas innecesarias y el único centro que le salió bien a Angileri en toda la noche le dio el cierre a una noche vacía en todos los sentidos, nadie en las tribunas, nada en el marcador, apático, sin emociones, nada de nada.

TW:@PerlaAntonela96

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