Sean eternos los laureles…

“River, River yo te quiero, yo te llevo adentro, de mi corazón, gracias por esa alegría, de ganarle a Boca, de salir campeón”. Ese fue el cántico de los hinchas millonarios que resonaba en tierras árabes, tras la derrota, 5-4 por penales, con el Al Ain.

Por estas horas, pareciera ser que la derrota del equipo de Gallardo más que una desilusión, fue un respiro después de vivir un semestre lleno de tensión, ansiedad y festejo sobre el final. Si bien, nos queda ese sabor amargo de no poder jugar la final del Mundial de Clubes, sería perspicaz, en un momento como este, resaltar la frase del Napoleón: “Vamos, vamos, que la noticia no tape la historia”.

Y sí, ¿qué reprocharle a un cuerpo técnico que trabajó a destajo con un enorme plantel de jugadores para llevar al club de Núñez al resplandor de su historia? Sólo queda agradecer y como en todo cierre de año, donde los brindis son los protagonistas, alzar la copa bien en alto, tomarse unos minutos y considerar lo que este club nos dejó en el 2018. Un año que, si dudas, pasará a la historia: tuya, de tus hijos y de los hijos de tus hijos.

Este gigante equipo con grandes protagonistas, nos espera este domingo en el Monumental para celebrar, todos juntos, el triunfo histórico contra nuestro eterno rival. Premio que, sin dudas, deberíamos haber festejado en nuestra casa.

Sean eternos los laureles que Núñez no está de luto, está de fiesta y a la espera del glorioso River Plate que nos trae una Copa Libertadores para brindar. ¡Salutte!.

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