¿Y quién piensa en estos hinchas?

River es mundial y de eso no hay dudas. Genera pasión y un apoyo incondicional a lo largo y ancho de Argentina y también alrededor de todo el mundo. Los hinchas del interior del país sacrifican mucho tiempo, esfuerzo, dinero y dejan de lado el trabajo o los estudios por unos días para ver al club de sus amores. Y todo lo anterior mencionado se multiplica para personas que residen en otros países y hasta en otro continente

¿Pero qué pasa cuando los dirigentes piensan más en el negocio? Suceden cosas como las del sábado pasado, un montón de simpatizantes a los que hicieron esperar un montón de horas en el estadio, para comunicarle muchísimo tiempo después que se había suspendido el encuentro. Postergan para el día siguiente el partido, ahora hay que reprogramar los vuelos, comprar otro pasaje de colectivo, reservar un día más de hotel. Pero nada de esto tiene valor porque al día siguiente vuelven a suspender el partido. Y para colmo, la final se traslada ¡A Madrid! No hay ni un poco de respeto o de empatía por parte de Conmebol por quienes le dan el color a este deporte y que además sustentan el negocio del que ellos salen beneficiosos.

River desde la tribuna se comunicó con tres hinchas, que vinieron desde lejos e hicieron un esfuerzo enorme para vivir una fiesta, algo único e irrepetible que nunca sucedió. Acá te contamos sus experiencias:

Laura viajó hasta el Monumental desde Mendoza. ”Fue un viaje con mucha organización, mucho deseo de hacerlo, muy esperado. Viajamos 60 personas en colectivo con la filial David Trezeguet, salimos el viernes a las 16”, relató.

Al día siguiente lograron ingresar al estadio a las 14 y afortunadamente no sufrió ni fue testigo de los incidentes ocurridos ese día. ”Adentro del estadio se vivía una fiesta, la gente muy tranquila. Estábamos felices, no se vivía ningún tipo de violencia”, contó. Ya dentro del Antonio Vespucio Liberti, se enteró de lo que había ocurrido a unas cuadras, ”no teníamos señal, pero uno a de los chicos le entró una llamada y ahí le avisaron lo que había pasado y ahí se empezó a correr el rumor en todo el estadio. Luego nos avisan por los parlantes que el partido se postergaba para las 17.45”.

Después de una larga espera, la confederación decidió notificar las suspensión, una vez afuera, se dieron cuenta de la gravedad de lo ocurrido. ”A la salida vimos todo destrozado y ahí empezamos a tomar conciencia de lo que había pasado. Decidimos quedarnos en Buenos Aires a esperar para el domingo”.

Laura se vino desde la provincia del vino y tuvo que recorrer más de 1.000 kilómetros, además el gasto del viaje fue cercano a los 20.000 pesos.  ”Ellos el sábado ya sabían que el domingo no jugábamos. Podrían habernos ahorrado muchas cosas.Perdió significado este partido, lejos de casa y su gente. Tengo una tristeza enorme vendieron nuestra mayor competencia a nivel continental”, cerró.

Por otro lado, Victoria llegó a la Ciudad de Buenos Aires desde Río Gallegos, que está a mas de 2500 kilómetros de distancia. ”A Buenos Aires fuimos con mis dos hermanos. Uno de mis hermanos llegó el jueves para retirar las entradas, el otro el viernes y yo llegué el sábado”, recordó.

La entrada al recinto se le hizo muy dificultosa según nos expresó: ”Nosotros estábamos entrando a la cancha y por el solo hecho de mirar a algún policía te tiraban gases, te pegaban un palazo porque tenían ganas. Hasta teniendo entradas, mis hermanos todavía tienen los moretones en los brazos, en las piernas, ví mucha gente golpeada y un chico herido de balas en la pierna. Un desastre fue.  Gracias a Dios no me robaron la entrada, pero si ví mucha gente llorando, porque les robaron las entradas. Muchas eran chicas de mi edad”, aseguró.

Sin embargo, todo cambió una vez que ingresaron al lugar: ”El clima del estadio era hermoso, una locura, yo no iba al Monumental desde el 2016. Estábamos ahí a la expectativa de un tremendo superclásico, ese día íbamos a saber quien era el campeón de la Libertadores y no se pudo. Los que estábamos ahí adentro eramos hinchas en serio, hinchas tranquilos y lo único que queríamos era ver a River. No queríamos incidentes ni violencia”.

También nos mencionó que el mismo sábado tuvo que regresar a su ciudad por motivos laborales, pero estuvo muy cerca de postergar su vuelo y quedarse un día más. Al día siguiente se enteró de la suspensión y se lo comentó a sus hermanos que todavía estaban en C.A.B.A. ”Ellos ya estaban adentro de la cancha el domingo, por suerte fue todo muy tranquilo y por suerte duró poco”.

”El trato de la Conmebol con los hinchas no fue bueno. Yo no pido que nos devuelvan la plata de las entradas, pido que se juegue en el Monumental, con mucha más seguridad. Si se hubieran tomado los recaudos esto no hubiera pasado”, confesó. ”El sacrificio que hicimos para ir desde Rio Gallegos para que todo terminara así la verdad que nos dejo sin ganas de la Libertadores”, concluyó.

Ademas, hablamos con Natalia que viajó desde ¡España! Es valenciana y recorrió mas de 10.000 kilómetros para ver el club de sus amores. Llegó a Buenos Aires dos semanas antes de aquel sábado, porque había conseguido una oferta en vuelos.

El sábado ingresó cuando se abrieron las puertas templo y afortunadamente no le tocó sufrir incidentes. Sin embargo, nos contó que se desde la tribuna se escuchaban los disparos de la policía. Tras la suspensión del partido, abandonó desilusionada el lugar.

Al día siguiente también llego al lugar de los hechos ni bien se abrieron las puertas, pero unos minutos más tarde anunciaron por los altavoces del Monumental que el partido se había suspendido. En ese momento nos confesó que no pudo contener las lágrimas. Tanto tiempo había esperado para ver a su equipo y había sido en vano.

”La Conmebol es un circo, es una payasada todo esto. No puede ser que la Copa Libertadores de América se juegue en España. Podrían haber hecho las cosas como se tenían que hacer. Se dejaron manipular, hicieron un circo mediático insólito”, concluyó indignada.

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