Elige tu propia aventura

Estamos a una semana de estar con la misma o mejor energía que sentimos después de la final de la Supercopa Argentina, o después del Bombonerazo vivido hace menos de un mes. Pero también estamos a una semana de estar de la misma o peor manera que experimentamos después de la injusticia del año pasado, sufrida en la cancha de Lanús. Este camino lo transitamos juntos cada día, con la angustia de saber si los jugadores que llegan golpeados van a poder rendir como frente a Boca. Ayer tuvimos la buena noticia de que Enzo Pérez ya está pateando la pelota. Hoy llegó la noticia de que Juanfer Quintero volvió de la gira con Colombia, por suerte, el susto de que se lesionara en el amistoso de la fecha FIFA desapareció y se sumó la primicia de que Exequiel Palacios tiene el alta médico. Quedamos a la espera de la evolución de Pity Martínez y de la situación de Franco Armani.
Sin menospreciar el torneo local, primero River debe disputar el partido por la Superliga frente a Colón, en Santa Fe. Todo indicaría que Marcelo Gallardo va a blindar a los futbolistas más importantes. Hay que cuidar a los jugadores que llegan con los magullones de las últimas batallas. Un triunfo nos daría el empujón para continuar con el envión positivo, un empate nos daría la tranquilidad de que el invicto de Napoleón sigue vigente, una derrota dejaría ese sabor amargo por no poder seguir haciendo historia, porque este plantel la está escribiendo y está para mucho más. Hay que aprovechar la oportunidad de estar tan cerca de superar la marca del eterno rival.
Del viernes al martes vamos a estar sobre ese abismo de impaciencia, ansiedad, intriga. Ya sobre el mismo día del partido frente a Gremio, como siempre con la cabeza en stand by, en ese estado en el que la atención está puesta en los medios deportivos, actualizando la página como en la época del F5 de Passarella. Trabajar se dificulta, estudiar no existe. Se acerca la tarde, uno se rinde y en la cabeza aparece el “ya fue” y emprendemos la partida. Algunos encaramos para el Monumental, otros emprendemos el viaje a lo del amigo o familiar donde en cada partido nos juntamos para ampliar el campo magnético de energía que nace en Núñez. Estos se entrelazan con la energía que se vive en los bares que pasan el partido haciendo la unidad riverplatense. Por algo somos el Más Grande. Pero no nos olvidemos que jugamos frente al último campeón de la Libertadores.
El desenlace todavía no lo sabemos. Es el comienzo de 180 minutos que pueden terminar en una marca que va a quedar grabada en nuestros corazones para toda la vida. La gloria, acompañada de un triunfo que abrirá la puerta para entrar a la final frente a nada más y nada menos que frente a Boca o nuevamente contra un equipo brasilero después de once años. Y mejor evitar el otro posible final de la novela que dejó la temporada pasada.
La historia la vivimos y la armamos entre todos, tiremos todos para el mismo lado. Como cuando tiramos esos casi 8 kilómetros de bandera desde Libertador y Tagle hasta el Monumental, o como cuando nos encontramos en cada banderazo para apoyar a River en cada partido de visitante.

Por: Joaquín Ferrero
Tw: @jferrero20

Deja tu comentario