¡Un paso más Millonario querido!

Es increíble la alegría que puedo tener en este momento. Ganarle así a Independiente no tiene precio. De la preocupación al éxtasis en un minuto y el delirio eterno para demostrarle quien manda en esto y que ellos seguirán siendo nuestro hijos futbolísticamente hablando.

Un partido realmente muy chivo por donde lo miremos. Demasiado estudiado por momentos, no había diferencias casi y era todo muy parejo. Borré intentaba, Nacho Scocco y el Oso Pratto matándose contra los defensores, en una tarea descomunal pero que muy pocos valoramos, y lo digo como hincha genuino que soy. Ambos realizan una labor de chocar, buscar, molestar, trabar y ensuciar el juego rival y aprovechar la que les queda.

El gol de Scocco fue el principio del delirio para luego pasar al momento más pesado de la noche. Una desatención en el fondo y el Rojo que nos emboca casi sin esperarlo, cuando mejor estábamos nosotros, algo increíble la verdad y nuevamente era todo cuesta arriba.

Pero en el banco tenemos a nuestro guía espiritual. Si, está el señor Marcelo Gallardo al comando de esta nave y si alguien sabe de estos partidos es justamente el Muñeco. Un movimiento rápido y Juanfer a la cancha. Necesitábamos ese juego pausado, tranquilo, pensante. Tenemos un plantel muy bueno y jugadores que interpretan todo a la perfección, pero muy pocos que pongan la pelota debajo de la suela y piensen un poco más de lo habitual.

Quintero entró para hacer lo suyo, e hizo estallar todo el estadio con ese ansiado gol. Era el 2-1, la clasificación y estar en la gloria del Olimpo. Y ni hablar cuando Borré metió el tercero y sentenció la historia. Esto es felicidad, es delirio, llanto o lo que sea, pero todo de pura sonrisa. Es abrazarse con el desconocido de al lado sabiendo que por ahí no lo ves nunca más en tu vida, pero compartís ese momento de total algarabía.

Ganamos y estamos de nuevo en una semifinal de Copa Libertadores, que lindo acostumbrarse a eso. Ahora encima hay que ir a Brasil, tierra complicada pero que Napoleón sabe lo que es batallar en esa zona. Ya lo hizo y volverá a ir en busca de una final de Libertadores que nos es esquiva desde el 2015 que la ganamos.
Con Gallardo sentado en el banco todo es posible, y lo que haga esta aceptado por todos, porque se ganó ese respeto. Todos nos identificamos con estos jugadores, con este fútbol, con esta idea. El Muñeco nos dios muy bien el mensaje a todos. Hoy tuve una tranquilidad asombrosa en la previa al partido. La ansiedad lógica pero estaba relajado de lo que los futbolistas eran capaces de hacer y reproducir lo que el técnico les marco allá en Cardales.

Si, abrázate con el de al lado, míralo, grita el gol juntos, por ahí no lo ves nunca más en tu vida después, pero el momento de compartir esa emoción, adrenalina y desahogo con alguien que lo siente igual que uno, es algo que no se puede explicar.

Se viene Gremio, otro rival pesado, hay un par de semanas libres pero en 21 días seguramente los estemos recibiendo en el Monumental. Pero de lo que si estoy seguro es que con este cuerpo técnico y jugadores voy a la guerra con dos palillos, siempre con confianza ¡Vamos River Carajo!

Por: Nicolás Ezequiel Pozzi

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