¡Vamos todos unidos!

Nervios, ansiedad, incertidumbre, miraba la hora y no se me pasaba más. Los segundos parecían que iban como en un reloj de arena y nunca llegaba al final. Pasaron los tres meses eternos ,con el Mundial incluido, y llegó el momento en que nuestro tan querido River pisara el Cilindro de Avellaneda para disputar la ida de los octavos de final de la Libertadores.

La Copa Argentina fue tan solo un aperitivo, para sacarnos un poco las ganas de ver algo de futbol y llegar algo más tranquilos a mañana. Pero todos teníamos marcado en el calendario el jueves 9 como el día  del comienzo de la recta a la gloria.

La pretemporada quedó atrás, la Copa Argentina también y fue el momento de ir en busca del broche de oro del semestre, eso que todos ansiamos cada vez que la vemos, que la supimos tener hace poco pero que no nos quedamos con eso, sino que vamos en busca nuevamente de ella: la tan linda, deseada pero difícil de ganar Copa Libertadores de América.

Desde Mayo hasta hoy soñé muchas veces con el partido ante Racing. Que será una serie muy dura, eso seguramente y anoche quedó demostrado. El Chacho es muy vivo también y alguna debe estar guardándose para la revancha. Pero nosotros tenemos el As de espadas en este juego. Y si, señores, con el Muñeco sentado en el banco voy a la guerra con dos escarbadientes. Es imposible no ilusionarse después de todos estos años teniéndolo a Gallardo dirigiendo a los guerreros en busca del objetivo. Puede fallar, pero nunca te va a dejar a gamba, nunca va a esconderse o no aparecer en las difíciles.

El plantel tiene con qué y es el momento de empezar a demostrar la jerarquía individual y colectiva. Pratto, Scocco, el Pity es la oportunidad de ir un poco más allá y quedar en las hojas de esta rica historia millonaria, es el momento de no achicarse y dar el 101% por la camiseta. Obvio que aun quedan 90 minutos en el Monumental que serán claves.

Se acabó la espera y el momento tan ansiado llegó. La pelota  rodó nuevamente para la tan ansiada Libertadores y el millonario ahí estuvo. Esta vez fue en terreno enemigo, en Avellaneda tuvo que dejar la piel en cada pelota y jugar con el cuchillo entre los dientes, como bien dice el Cholo Simeone. Es que así se juegan estos partidos, no se puede regalar nada. Y más después de la expulsión del leon del mediocampo. Sin Ponzio, hubo que arremangarse, achicar hacia atrás y tener las líneas bien juntas. El empate nos deja con el sabor del trabajo cumplido por todas las circunstancias que se dieron. No es fácil jugar un tiempo con un jugador menos y peor aun de visitante.

Racing es nuestra piedra en el zapato en partidos de eliminación directa en copas internacionales. Estamos ante el momento de marcar otro punto y sacarnos ese estigma de encima. Demostrarles a todos y principalmente demostrarnos a nosotros que podemos jugar bien al futbol, que podemos acordarnos de lo que nuestra historia Riverplatense nos pide y nos exige.

Pasó el primer tiempo y quedó la sensación de que al principio lo podíamos acomodar y después todo se emparejo. La academia juega también y tiene jugadores para hacerlos. El Mas Grande se planto bien y aguanto lo que tenía que aguantar y cuando la defensa fallaba, ahí estaba Armani para desactivar cualquier problema.

Sí, es octavos de final de Copa Libertadores recién, pero hay que empezar a soñar de entrada, y creer en este plantel y en estos jugadores que van a dejar todo en la cancha para alzar la Libertadores. Tenemos 19 días para canalizar nervios y ansiedades, para rompernos el alma entrenando y aceitando el juego, aprovechando el comienzo de la Superliga Argentina.

El miércoles 29 el Monumental va a explotar una vez más en una noche de Copa que promete ser épica, sufrida y angustiosa hasta el final. Pero hay con que ganarle a Racing y seguir en busca del sueño. Y como siempre, nosotros los hinchas ahí estaremos en la cancha, viéndolo por la tele, escuchando la radio, alentándote sin parar, porque esta banda nunca te va a abandonar. “Nosotros alentamos, ustedes pongan huevos, vamos todos unidos, vamos no nos quedemos”

Por: Nicolás Ezequiel Pozzi