La satisfacción de estar en octavos de Copa

El grito de guerra “Quiero la Libertadores” es una descarga que sale desde lo más profundo del sentimiento de un hincha. Lo dice, lo esboza, lo expresa con todo lo que puede y sin dejar nada por dar.

La Libertadores es sin dudas el torneo más difícil de todos para jugar. Desde los equipos que participan, hasta el mismo estilo del futbol sudamericano (duro, aguerrido, de mucha fricción) que hace hasta más entretenida la competencia.

El encuentro de anoche ante Flamengo en definitiva fue solo para cerrar un semestre bastante mejor de cómo había comenzado: invictos hace 14 partidos (9 por torneo local y 5 por Copa) y despedirnos previo al Mundial con una sonrisa. Ya teniendo la satisfacción de estar clasificados a octavos de final de la copa por cuarto año consecutivo (2015, 2016, 2017 y la actual 2018). Algo que es normal por la historia del club, y el lugar donde merece estar.

Estando en la cancha, el empate dejo sabor a poco porque fuimos mucho más que los brasileros, que vinieron a refugiarse y aprovechar la contra. La que nunca podré terminar de entender y que mi cabeza repite como un cassette sin fin, fue la pelota que le queda a Borre enfrente del arco en solitario, tras un error del arquero visitante, y el colombiano se traba y no define de primera, ocasionando la recuperación de la defensa rival.

Es la bronca de no poder haber ganado y llegado más alto en la tabla general, para definir la mayor cantidad de series mano a mano de local. Pero ahora es donde se viene lo interesante, lo que todos queremos jugar y donde sabemos que el plantel va a estar a la altura: los partidos decisivos debido a las eliminatorias directas ida y vuelta, y en definitiva definir en un lugar o en otro, no cambia demasiado, sino que hay que ganar donde sea y con quien se ponga adelante.

Faltan 11 días para el tan ansiado sorteo de la fase final de esta copa Libertadores. Si miramos los posibles rivales en octavos (todos aquellos que terminaron segundos en sus grupos), la verdad que todos queremos un cruce con Boca. El morbo popular y personal pide un cruce picante ante el eterno rival. Obvio que cada partido es un mundo y todo puede pasar, pero al ellos venir agrandados y creyéndose híper superiores por haber ganado la Superliga, dan más ganas de bajarlos del escalafón. Y encima la definición de la serie seria en el mítico Monumental, donde aún resuena el gol de Pisculichi en la Sudamericana 2014 y el de Carlos Sánchez de penal en la Libertadores 2015, ambos frente al conjunto de la Ribera.

Si no me dejo llevar por mis ganas y veo más allá, hay varios equipos nacionales y bien conocidos como probables equipos a enfrentar en la siguiente fase: Racing y Atlético Tucumán ya tienen su lugar asegurado, y posiblemente Independiente y Estudiantes se sumen a esta lista. Lo que se avizora como partidos muchos más trabados y cerrados, debido a que nos conocemos todos y cada uno sabe cómo jugarle al otro.

Pasar primeros en el grupo nos da la posibilidad de tener la localía a favor (mínimo definir en nuestra casa en octavos), pero no nos garantiza nada. River tiene que ir a ganar a cualquier cancha y, por mas especulaciones que hagamos, si uno quiere levantar la Copa Libertadores, tiene que ganarle a todo aquel equipo que se le pongo adelante, sea quien sea y en el estadio que haya que jugarlo.

Esperemos que el reseco no nos desmantele el plantel. Jugar la copa en año anual, hace que el corte pueda desarmarte el plantel, y más cuando hay tanto tiempo de por medio. La primera semana de Agosto es la fecha tentativa definida por Conmebol para jugar la Ida de los octavos de final, veremos en donde y contra quien, pero con un claro mensaje: “La Libertadores es nuestra obsesión”.

Por: Nicolás Ezequiel Pozzi

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