”Acá el segundo puesto no sirve”

Antonio Alzamendi, según muchos el autor del gol más importante de la historia de River, habló con el panel del Uno + Uno de RDLT, dejando su concepto futbolístico a plena luz y comprendiendo como nadie lo que es el mundo de la banda roja.

En sus tiempos como futbolistas se desempeñó en el puesto que ya casi se suprimió en el deporte, de puntero, bien pegado a la raya. Obviamente su tarea era abastecer a los delanteros de aquel momento, pero también supo aplicar su cuota goleadora.

Sorprendido por el bajo nivel y la poca importancia que se le da a la técnica a la hora de meter envíos al área rival, el uruguayo manifestó: “Los centros que se lanzan ahora, son muy malos”; “Falta mucha formación en las inferiores, hay poca técnica”.

Recordando su participación en el momento máximo de la historia Millonaria, que terminó depositando a esa añeja camada en lo más alto del mundo, confesó su enorme complicidad con un gran creador de juego como lo fue Norberto Alonso: “Con el Beto nos entendíamos mirándonos. El gol en la Intercontinental fue el más importante de todos y lo logramos en una viveza de él y la suerte de que yo haya podido convertir”, indicó.

“No hay futbolistas con mis características de juego. Neymar se asemeja un poco”, intentando compararse con algún futbolista de la actualidad, pero la realidad es que el mundo futbolero carece de personas como Alzamendi.

Se notó a leguas la concientización sobre lo que significa representar al Millonario y por eso manifestó que “en River el segundo puesto no sirve”, previniendo algún tipo de justificación por pelear torneos sin conquistarlos.

No dudó en afirmar que los jugadores de la contemporaneidad son muy distintos a los de la vieja escuela. “Hay jugadores que se la creen mucho y no rinden. El dinero hace que se crean Dios”, culpando a esta profesionalización del fútbol como la generadora de una enorme mercantilización que conlleva a aumentar egos. “Nadie es imprescindible. Me pasó cuando me sacaron 7 partidos y todos coreaban a Calderón y eso me hizo comprender que no hay intocables”, cerró el charrúa.

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