¿Por qué?

River no encontró su juego y perdió de manera categórica en la altura de Cochabamba por los cuartos de final de la Copa Libertadores.

Todavía no lo puedo creer. Me desperté ésta mañana luego de un escenario paranoico y con una ira cargada en mis pensamientos vividos ayer por la noche, y aún algunos coletazos se ven en mi cotidianeidad.

El partido ante Jorge Wilstermann, que la mayoría daba por ganado -como aquel duelo ante Independiente del Valle- por falta de conocimiento y además absorbido por el discurso general del periodismo itinerante que busca poner al Millonario en el fondo.

A la hora de analizar el encuentro vivido en Cochabamba pocos matices se pueden mencionar en la lista de virtudes, excepto cuando se debe hablar del Pity Martínez que fue el único que tuvo el visto bueno del hincha porque intentó en todo momento cuando parecía tener enemigos a propios compañeros.

La noche fue para el olvido, flojos partidos de los laterales, defensores centrales que aún no logran afirmarse, un Nacho Fernández desconocido y que genera preocupación de cara a los objetivos cercanos del Millo y una dupla de delanteros que tienen la tarea casi imposible de reemplazar a las figuras del primer semestre del corriente año.

¿El 3 a 0 es un resultado injusto? Claro que sí. Los merecimientos indicaban que La Banda tendría que tener al menos un gol en el partido de ida pero los goles son responsables de la definición de sus jugadores, y no de la ‘suerte’ tan ponderada en el fútbol.

La vuelta será una auténtica batalla. Napoleón tendrá la difícil tarea de responder rápido ante un golpe de nocaut pero el hincha siempre confiará en Gallardo para lograr una hazaña más.

por: Juan Lagos

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