Esperame un poquito más

Está todo listo, no falta nada, pronto nos veremos las caras otra vez, y me parece que estás más asustado que yo cuando me entero que lo quieren comprar a Alario. Te entiendo de todas maneras, o quizás lo estoy haciendo por lástima, pero creé que ese pánico escénico o cualquier semejanza a eso que (obviamente) estás negando, tiene puro fundamento y te vas a quedar con las manos vacías, como viene pasando…

Aunque suene trillado lo voy a decir: quiero que llegue el domingo para ver al Millonario, porque juega el más grande de todos los tiempos y tiene que visitar a la cancha menos estética que conozco, al menos porque se jactan de grandeza los dueños de ella y no entienden lo que realmente es un templo futbolero, somos tan distintos que me da orgullo mencionarlo constantemente.

En mi plantel no hay piñas, tampoco encubrimientos raros que evitaré nombrarlos, ni mucho menos tenemos jugadores experimentados que en las pelotas divididas les vayan con mala fe a los pibes que salen del semillero y están dando sus primeros pasos, eso jamás, justamente todo lo contrario, acá hay armonía y un aroma familiar que genera una unión fundamental, cosa que por el barrio del riachuelo se carece y bastante.

¡Vamos muchachos! Dennos la alegría del semestre, como lo dijo el mismísimo Ramón en su momento: “Le queremos ganar el campeonato a Boca, Tití” y ésta vez no creo que sea la excepción.

Por: Axel Bellingeri

Pasaporte al día

El Millonario jugó con un equipo suplente ante el Emelec y logró un empate que lo coloca en la próxima ronda de la Copa Libertadores. Ahora, le toca pensar en un objetivo más que interesante, ganarle a Boca en su cancha.

Marcelo Gallardo tomó la determinación que a algunos sorprendió, ya que la clasificación a octavos de final no estaba asegurada y se recibía al Emelec en el Monumental.

El técnico del Más Grande decidió colocar un equipo conformado por nueve suplentes, más Augusto Batalla y Lucas Martínez Quarta, frente a los ecuatorianos, pensando exclusivamente en el partido del domingo ante el clásico rival.

Pese a esta decisión del entrenador, el Monumental se vistió de fiesta, como siempre, y desplegó la fiesta que se vive partido a partido por el amor a la camiseta y además recordando a los jugadores que el domingo cueste lo que cueste, el domingo tenemos que ganar.

No es un grito como eran los de antes, en el cual se exigía con mucha confianza en la camiseta y no tanto en los jugadores de turno. Hoy, gracias al plantel y a Napoleón, se exige desde ambas veredas. Desde el amor por el manto sagrado y además por la confianza que se le tiene a este equipo ganador.

Hablando rápidamente del partido ante el Emelec, River no jugó bien, esa es la realidad. Cuando uno hace el repaso de futbolistas que salieron al campo de juego se encontró con apellidos como el de Mayada, Lollo (sí, jugó Luciano después de tanto tiempo), Olivera, Rossi, Domingo, Arzura, Auzqui y Larrondo, además ingresó Mina en la etapa complementaria.

No se podía exigir como se hace con el equipo titular que tantas satisfacciones nos da día a día, con esta formación lo único que se resaltó fue la seguridad de Martínez Quarta y la energía y voluntad colectiva que mostró otra vez Rodrigo Mora, el capitán del Millo en la noche de ayer.

Tras estar perdiendo 1 a 0, La Banda no se quedó y reaccionó rápidamente gracias a una buena jugada de Carlos Auzqui que fue derribado en el área rival. Rodrigo Mora agarró el balón, y pese al ingreso en ese momento al campo de Driussi y Alario, el charrúa ejecutó el penal a la perfección y puso el empate final que deja a River en octavos de final de la Copa Libertadores.

Ahora podemos pensar en vos, podemos empezar a vivir la semana del Superclásico luego de seguir dando muestras de grandeza por América, tenemos la posibilidad de acordarnos de los de la vereda de enfrente. Allá vamos de la mano de Napoleón.

Por: Juan Lagos

Identidad

El Millonario logró una victoria más que importante y llega con grandes expectativas al Superclásico después de superar a Temperley por 4 a 1 en el estadio Monumental.

Vigésimo tercera fecha del torneo de la primera división del fútbol argentino. La Banda ponía lo mejor para el partido que se venía, pensando exclusivamente en la posibilidad de estar más cerca del puntero y así llegar al Superclásico más que entonados.

Napoleón tomó la decisión de no relegar el torneo doméstico. River debía jugar ante Temperley en casa y pese a disputar el próximo miércoles el partido ante el Emelec por Copa Libertadores, el Millo iba con el mejor once inicial para acortar la brecha con el líder del torneo doméstico.

El encuentro ante el Gasolero no representaba facilidades como lo suelen hacer los equipos que pelean los puestos de abajo. Este Temperley era distinto, proponía pese a su condición y Gallardo lo sabía desde el comienzo.

Ya desde el pitazo inicial el partido se mostró trabado y con dificultades para el Millo que logró sobreponerse a un difícil rival con el primer gol del encuentro, al minuto 37 de la primera parte, gracias a una estupenda doble pared entre Lucas Alario y Rodrigo Mora, para que el Pipa defina y haga un verdadero pase a la red.

Luego, sorpresivamente, Temperley empató tras una distracción grosera antes de finalizar la primera etapa. Nada pudo hacer Augusto Batalla ante la gran definición del lateral derecho del Gasolero, Cristian Chimino.

En la parte complementaria, River salió a buscar el resultado ya que éste partido era de vital importancia para el futuro y logró imponerse gracias a los goles de Alario nuevamente, Driussi y por último Camilo Mayada, que ingresó en la segunda etapa.

El 4 a 1 decretó el buen momento del Millo que supo superar la adversidad y hacer que no se extrañe tanto a Nacho Fernández, que se lesionó en Ecuador en el encuentro por Copa Libertadores de la semana pasada. River llega afilado al Superclásico y buscará una victoria que lo ponga como un serio contendiente en las últimas fechas del torneo.

Por: Juan Lagos