Se gana la Batalla

River jugó en Ecuador y pese a arrancar con el resultado desfavorable sacó la famosa chapa de campeón y a puro carácter y entrega logró dar vuelta el resultado y llevarse los tres puntos ante el Emelec.

El Millonario cambia el chip del torneo doméstico a la Copa Libertadores. No falla, es de fiar, uno se sienta con el café o el vino (como cada uno elija) en el comedor de su casa sabiendo que éste equipo no te va a dejar preocupado, no te deja con ese sinsabor del poder dar más.

La costumbre cada vez se disfruta más. Ese sentimiento del saber que se están viviendo las buenas gracias al capitán del barco, ese Muñeco que sabe lo que quiere y hace que el hincha deposite su confianza plena en él.

Todo se reduce a un momento específico del partido, aquel mientras cada uno de nosotros se rompía la garganta con el primer grito de gol gracias a Jorge Moreira. El paraguayo clavó su primera anotación con el manto sagrado y apretó el puño, se abrazó a Sebastián Driussi y encaró para la mitad de la cancha. Sabiendo, sereno, confiando, que éste equipo no se achica en ninguna, la pucha disculpen, pero no sé cómo explicarlo sin sentir un orgullo que me hace acelerar el corazón.

El partido en si en Ecuador era una parada brava para el equipo de Napoleón. Desde el 2012 que no perdían en su cancha y se hacen sentir. Pese a todo esto, y que nos metan un gol al minuto de juego, River se recuperó con el gol de Moreira, no podía ser de otra manera, atropellando la pelota y pegándole así, hermoso.

Ya con el empate el Millo siguió jugando como sabe, quitando la presión del rival gracias a pases a un toque entre Rojas, Driussi y Fernández. En la etapa complementaria el conjunto de Napoleón continuó con el carácter que le permitió imponerse en el campo de juego y pese a pasar algunos sobresaltos contó con un iluminado Augusto Batalla.

Mayada por Nacho que salió con una molestia y Mora por el Pity. Los primeros dos cambios del entrenador dejaron en claro que no se iba a achicar aunque sea de visitante y trajo sus réditos. Un pelotazo largo de Batalla, la baja Alario, Mora la aguanta se la devuelve al Pipa, el nueve la abre para Camilo Mayada que va hasta el fondo le pega al arco y Dreer mete un manotazo increíble para tirar el balón al cielo nocturno pero no todo terminó ahí.

La pelota estuvo varios segundos en el aire y luego, tras un error del defensor del Emelec y la persistencia de Mora que estuvo más despierto asistió a Lucas Alario quien no dudó y la clavó al primer palo para poner el 2 a 1 a favor de River.

El Millonario continúa implacable en el plano internacional. Tres encuentros y sigue por la senda de las victorias que tanto placer le generan al fanático que cada vez se ilusiona más y más por una nueva Copa Libertadores. Vamos por más, mucho más.

Por: Juan Lagos