Roberto Coll

Roberto Emilio Coll Marengo jugó en el Millonario durante 7 años, del 43′ al 50′. Fue una pieza de auxilio para la famosa Máquina, el equipazo de River de aquella época.

Roberto Coll nació el 10 de abril de 1925, en Buenos Aires. Comenzó su carrera como futbolista profesional en River, en el año 1943. Llegó a un equipo plagado de figuras y de un rendimiento extraordinario lo que hizo por un lado difícil alcanzar la titularidad, pero a la vez sencillo adaptarse a un grupo que sabía muy bien a lo que jugaba.

Los periódicos de la época lo describían como un muchacho tranquilo, modesto y callado, que supo esperar su lugar en ese River brillante. Debutó en 1945. Fue el mecánico de esa Máquina donde le tocó reemplazar al Charro Moreno, Adolfo Pedernera y Ángel Labruna. Pavada de responsabilidad para Coll, que ingresaba con esa presión de jugar en lugar de uno de esos monstruos, pero se adaptaba fácil al engranaje que predominó en ese equipo: defensa alta, tenencia de balón y ataques profundos y contundentes.

En ese campeonato 44’/45’ River salió campeón y Coll obtuvo su primer título como futbolista. En 1947 volvió a consagrarse campeón con el Millonario en lo que significó su segundo y último título con La Banda. Luego, con la partida de Moreno a la U Católica de Chile en 1949, se consolidó como titular hasta su partida en mediados de 1950. Alcanzó una regularidad notoria. Demostró una labor incansable para ocupar la banda derecha del ataque, con un juego muy lindo de ver y una generosidad notoria para recuperar la pelota o relevar a sus compañeros.

Jugó dos años en Deportivo Cali, 1950-1952, en la época dorada del fútbol colombiano. Después pasó a Palestino de Chile, donde se convirtió en amo y señor del fútbol chileno. Llegó en 1953 y se mantuvo activo hasta 1968, todo en Palestino. Disputó allí 385 partidos y marcó 133 goles.  Los medios futboleros lo comparaban con las grandes estrellas del otro lado de la cordillera. La Revista “Estadio” de Chile, en su edición de 1955, año en el que Palestino salió campeón y Coll sumó su tercer título a nivel individual, describió su juego con una serie de halagos y bendiciones para el argentino: “Posee personalidad, fuelle, su juego tienen colorido para llegar a la masa con facilidad, domina con la misma destreza las dos piernas, tiene tiro, cabecea muy bien, organiza en medio de la cancha y da la puntada final en el área. Tiene temperamento de hombre de pelea – en sentido estrictamente futbolístico – y revuelos de virtuoso. En suma, es un jugador completo.”

Fue un jugador muy querido por todo el pueblo riverplatense –y chileno también, como vemos- Supo mantener la calma y no dejarse liquidar por el ego de las figuras que tuvo alrededor. Esperó su momento y alcanzó la gloria de jugar en uno de los mejores planteles del fútbol mundial.

Escrito por: Diego Adur

Deja tu comentario