La casa está en orden

Los equipos argentinos tuvieron un esquivo debut en la Libertadores actual. Cero victorias hasta que llegó el jefe, el emperador, el nuevo rey quién se plantó en Colombia y ganó por 3 a 1 ante Deportivo Independiente de Medellín.

Millonario querido, me llenas de ilusiones el corazón, haces que mis lagrimales se humecten cada noche de Copa Libertadores. La crítica viene por el flojo rendimiento en el torneo doméstico y esta cara que tenés para el plano internacional, sinceramente, con actuaciones como las de ayer a la noche mi único pensamiento es “LA COPA LIBERTADORES ES MI OBSECIÓN” mientras golpeo la mesa del comedor mediante agite violento de cabeza a la nada misma.

Difícil contener la emoción que me producen las duplas Maidana-Quarta; Nacho-Rojas y Driussi-Alario. No sé que tienen que parecen que están destinados a ser los que comanden el barco de Napoleón por aguas tranquilas y repletas de confianza.

Difícil no entusiasmarse con el partido que se jugó. River pisó el Atanasio Girardot y bajo una catarata de agua disputó los primeros 25 minutos de juego como se pudo. Luego de la suspensión momentánea del árbitro por la cantidad de agua acumulada en el césped, el Millo copó la parada y comenzó el festival.

Una jugada de Nacho que recorrió 30 metros del campo de juego con el balón dominado y luego tiró el pase filtrado, locura total, y el penal a Alario, quien se encargó de ejecutar el goleador de siempre. Si hablamos de killers, tenemos que mencionar a Sebastián Driussi, quien pocos minutos después de abrir el marcador con el gol del Pipa, recibió un regalito del arquero para mojar y así poner el 2 a 0 parcial.

Luego vendría la frutilla del postre. Ese gol que emociona por ser un pibe del club, que está en su mejor momento y que se gana la confianza del Muñeco y de todos los hinchas. Lucas Martínez Quarta recibió una pelota bombeada luego de un despeje defectuoso y la empalmó de derecha para clavarla en donde las arañas tejen sus telarañas. Inmediatamente, el pibe se acordó de su hijo y se acercó a la cámara en el festejo y dijo “Te amo hijo”. ¡Sos gigante Lucas!

Ya con el 3 a 0 a favor, River se dedicó a tocar de punta a punta el balón haciendo correr a los colombianos para cualquier parte. El once de Napoleón realizó un gran desgaste y los cambios llegaron: Alonso, Auzqui y Mayada por Alario, Moreira y Nacho.

Sobre el final, un penal inventado por el árbitro para apaciguar a la hinchada local, fue el descuento del DIM que no le alcanzó. Volvió el rey de América, volvió el juego que nos entusiasma, volvió Napoleón con un barco nuevo, con intérpretes renovados y con una ilusión que crece en todos los corazones de los hinchas Riverplatenses que están con el pecho inflado.

Por: Juan Lagos

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