Gracias

Al fin me enteré de algo que todo River deseaba y pedía a gritos: te quedas, Pipa. Preferiste la gloria antes que los billetes, si te va bien a vos, somos felices nosotros.

Ayer fui a dar un paseo por Núñez y se me dio por entrar al mejor museo del mundo, me gusta refrescar y conocer lo grande que es mi club. Fue inevitable ver al final del pasillo lo que pasó a mitad del 2015, reviví aquella noche de lluvia en el Monumental con tu cabezazo que nos abrió la puerta que estaba cerrada hace mucho tiempo. Observar ese momento me hizo temer aún más sobre la posibilidad de que partas hacia aquella liga que no me gustaría que pises nunca, ya para eso está el quebrador del pueblo.

Como bien dice el título, es esto lo que tengo para decirte: “gracias”, esa simple y a su vez compleja palabra de 7 letras, sintetiza lo que siento por vos, gratitud eterna. Como también la tienen los otros colosos que nos colocaron en lo más alto, provocando una mística y por otro lado un respeto por parte de los demás, comprendiendo que somos distintos.

Te calzaste la banda roja y te quedó perfecta, te pusiste los botines y rompiste redes, los arqueros ya te tienen miedo. No te pesó nunca la historia de River, tanto fue así que decidiste formar parte de ella. Hiciste goles importantes de todos los colores: me aseguraste llegar a la final de la Libertadores; me ayudaste a ganarla, cumpliendo ese sueño que se venía frustrando de manera frecuente; en Japón me salvaste y me otorgaste la posibilidad de enfrentarme con Messi; conquistaste una Recopa junto a Seba, tu compinche en la delantera; metiste 3 pepas para que sumemos una estrella más y asimismo no tengamos que verla por televisión. Sos fácil de extrañar, fíjate como lo hicimos contra Lanús, todos queríamos que entres hasta en muletas, por eso quiero tenerte, no te vayas y sigamos cumpliendo proezas.

Entraste por una puerta chiquita debido a nuestro poco conocimiento acerca de tu olfato goleador, gran cabezazo y elegancia para moverte con o sin la pelota. No sé qué tamaño de puerta tendrán que poner para cuando te vayas, porque sos gigante.

Sería un iluso si creería que te vas a quedar a vivir acá, lo anhelo, pero comprendo que no se puede, así que queremos aprovecharte hasta lo último, ojalá sea por mucho tiempo.

Por: Axel Bellingeri

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