Ni se presenten

River logró imponerse ante el clásico rival por 2 a 0 con un buen juego colectivo y además con la garra y corazón que distingue a los referentes de este plantel. El Millonario estuvo cómodo y ganó con autoridad.

El partido que todos esperan ver en el verano. Las dos tribunas colmadas tanto como la de La Banda como la de los primos. La pasión de las dos hinchadas que tanto añoramos hace que el partido amistoso, para tomar ritmo, se convierta en la tercera guerra mundial.

Un encuentro apretado. Así se vivió. La histeria por parte del banco azul y amarillo colmó la paciencia de propios y extraños, siempre igual los mellizos. En el campo de juego se pudo ver un River más participativo, comprometido y voraz.

Los primeros 45 minutos pasaron sin pena ni gloria. Pocas oportunidades de gol creadas por ambos equipos, muchas faltas y juego cortado. Lo único a resaltar fue simplemente el color de las tribunas y la pasión de la banda millonaria que copó Mar del Plata.

Ya en la etapa complementaria se vio lo que todos querían. El 4-4-2 que propuso Marcelo Gallardo empezó a funcionar y a provocar fallas en el fondo de Boca, y gracias a esta profundidad se llegó a la mano insólita de Insaurralde tras un robo impecable de Driussi por el costado y un pase de cachetada para el Pity Martínez que generó el penal.

El goleador del torneo doméstico, Sebastián Driussi, ejecutó el penal y marcó el primer gol del partido que fue un punto de quiebre en el encuentro.

La participación de Rodrigo Mora en el partido, por la ausencia inesperada de Lucas Alario que fue resguardado para el encuentro del próximo sábado, fue una solución para el Millo ya que el Charrúa dejó todo y fue una de las figuras de la cancha.

Siete minutos más tarde a la jugada del primer gol, tras un excelente centro llegó Arturo el rey Mina para cabecear y vencer las manos de Werner que nada pudo hacer. El ecuatoriano metió un frentazo fulminante que decretó el 2 a 0 que iba a ser final a favor de La Banda.

El resultado denotaba la clara superioridad por parte del Millo, el juego colectivo del equipo de Napoleón vapuleó cualquier esperanza de los jugadores rivales que no se les ocurrió mejor idea que pegar patadas y descontrolar el partido. Driussi bancó la parada, vio la roja, pero se lo aplaudió por defender a uno de los suyos y así finalizó el partido.

River se prepara para la final del próximo sábado. El equipo cada vez se entiende más y más y falta la presencia de Lucas Alario, el goleador de las finales que siempre aporta su cuota. El Millonario le ganó una vez más a Boca, nos encontraremos en otra ocasión, y te ganaremos de nuevo.

Por: Juan Lagos

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