Eterno goleador

Estoy bajoneado, perdón, Cave. No quiero ser egoísta en desear que sigas vistiendo la camiseta que todo hincha de River quiere calzarse. Te vamos a extrañar a montones.

Como de costumbre, estaba pendiente a lo que hacías en las redes sociales. Vi que andabas mucho en el Monumental, no decías nada, pero mi mente ansiosa sacaba su propia conclusión: “vuelve el Torito a las canchas, y a qué cancha…”, ay, cómo le erré, horrible.

Sepan entender, queridos hinchas del Millo, que está colgando los botines una persona que es River, fue aquel pibe que cumplió el sueño de jugar en el club de sus amores, dejando de lado la plata incontables veces (algo difícil de encontrar en este ambiente), no como otros…

Me brillaban los ojos a partir de la mitad del video despedida que dejaste, es imposible no emocionarse con vos. Demostraste que los cuentos de hadas explayados en el fútbol, existen. Debutaste y desde que te conocimos, la rompiste toda, nos diste amor y te lo devolvimos. Nunca tuviste problemas para nada, atravesaste cosas que no te merecías, como inoperancias por parte de los directivos de turno, pero vos te portaste como un señor y estuviste al pie del cañón.

¿Cómo no voy a amar al “9” que se metió en el top 10 de goleadores en la historia de ésta enorme institución? ¿Cómo no querer a un tipo que hasta lleva tatuado a River? ¿Cómo no idolatrarlo si volvió en el momento más duro y colaboró para colocarnos nuevamente en lo más alto? ¿Cómo no extrañarlo si los jugadores buenos que tenemos nos duran como mucho dos años? Además, sabe cómo jugar los Superclásicos…

Dios quiera que esto no sea un adiós y sea un hasta luego, porque no podría soportar el no verte más. De lo que te podés quedar tranquilo, es que voy a ir corriendo a sacar la entrada para tu último partido. Te queremos un montón, Fer. Gracias por todo.

Por: Axel Bellingeri

Luzuriaga

Muchas veces suelen adornar la cancha ya sea con alguna frase a algún jugador o de la ciudad de donde es la persona dueña de la misma, en este caso Héctor de Villa Luzuriaga nos contó cómo nació su trapo. La idea nació en el año 1989 juntos a 2 compañeros más del barrio, recorriendo así Argentina, América y el resto del mundo con el pasar del tiempo Héctor se quedó con la bandera, pasando los años fue cambiando de tamaño de la bandera y de las letras, comenzó en la popular luego paso a la Sívori Baja y finalmente actualmente se encuentra en la San Martin Baja, pudiendo llevar solamente la que usaban de visitante ya que el lugar donde la colocan esta justo el Paddock. Tuvieron problemas para colocarlas antes llevaban la más grande ahora la más chica, partido tras partido la gente de seguridad hacia que la bandera se retire del lugar, dialogando con dirigentes no tuvieron más problemas para ubicarla en dicho sector, pero como se asoma el nuevo sponsor no podrán colocarla más.

Los lugares más emblemáticos donde paso la bandera, desde Japón en 1996 vs Juventus, hasta en Brasil contra el San Pablo, Chile en el 96, hasta 2003 contra Cienciano en Perú. «El lio que se armó con la hinchada, y justo estaban los hinchas de Libertad estaban saltando y agarraron muchas banderas y se estaban llevando todas las banderas porque estaban todas cruzadas con la soga, y bueno cuando vi que se llevaban las banderas y se llevaban otra me tire de cabeza metí el pie en una canaleta y me quebré y encima para colmo la policía pegando, la pase mal muy mal después no nos querían atender en el hospital volví en micro 24 hs y fue todo bastante complicado» dijo Héctor.

«Tenemos más de 300 cosas de River que ni siquiera River las tiene que dono Pedernera para la Filial de Ramos. Yo hice un inventario con todas las cosas junto al presidente de la filial, y tenemos cosas de Pedernera que era muy amigo del presidente de la filial, y cuando falleció con el testamento decía que se la tenían que dar a él, la familia nos donó todas las cosas, y tenemos cosas de la historia de la máquina de todo, cosas originales que era de Pedernera, tenemos todo guardado y algunas cosas las tenemos en exposición en la filial» dijo Héctor.

Sin alma

El Millonario perdió un nuevo partido por la Superliga y pide a gritos que se termine el año cuando resta la final de la Copa Argentina ante Atlético Tucumán.

River Plate jugaba la fecha número once ante Gimnasia en La Plata, pensando en lo que será el fin de año para el equipo de Marcelo Gallardo.

El entrenador, tratando de suplir las falencias colectivas a la hora de la defensa, buscó imponer un doble cinco más aguerrido a lo habitual con Leonardo Ponzio e Iván Rossi desde el inicio del encuentro.

Pese a esta búsqueda, el intérprete nuevo –Iván Rossi- no estuvo a la altura de River, desde que llegó a la institución, y tuvo un partido más que cuestionable acompañando al gran capitán.

Luego de que Gimnasia abriera el marcador, La Banda encontró un mejor juego colectivo por momentos gracias a las participaciones realmente de valor que tuvo Nacho Scocco.

El goleador fue además quien marcó el empate en La Plata tras un tiro libre rematado por el número 32, uno de los pocos nombres que tienen su puesto garantizado para el próximo año.

Sobre el final del partido, tras más errores, no, perdón, horrores defensivos, llegó el gol de la victoria para el equipo local. Este resultado, deja a River definitivamente con la moral en el piso y debe cambiar la hoja rápidamente para enfrentar a Atlético Tucumán por la final de la Copa Argentina.

¿Se perdió? Sí ¿Se jugó mal? También; sin embargo, lo que más le preocupa a los hinchas es la falta de respuesta que demuestra día a día el equipo de Gallardo para reponerse a ambientes adversos y esto debe cambiar pensando en el encuentro del próximo sábado en Mendoza.

Por: Juan Lagos

Gallego Pérez

Alfredo Ricardo Pérez fue uno de los primeros marcadores centrales de la historia de nuestro fútbol en cambiar el paradigma de despejar con un pelotazo por el salir jugando desde el fondo. Jugó en River 9 años durante la década del 50’.

El Gallego Pérez era de esos centrales tan limpios y parsimoniosos en su juego que daba gusto verlo. También era un atrevido para el fútbol de aquel entonces, cuando cada pelota que llegaba al área debía ser expulsada a como diera lugar. Y él no lo veía así. Trataba bien a la pelota. La acompañaba, la manejaba. Salía jugando con la bocha controlada y recién después, con el panorama claro, metía el pase.

Llegó a River en 1951, proveniente de Rosario Central. Se afirmó en el puesto de inmediato. Años más tarde, en el 55’, conformaron con Federico Vairo una de las mejores duplas defensivas en la historia de la institución millonaria. Se complementaban muy bien. Ambos eran muy técnicos, pero Pérez con ese rasgo distintivo de gambetear rivales en el área propia y Vairo más expeditivo para cortar las jugadas.

Lo de Pérez en River fue tan notorio porque su buen rendimiento se mantuvo a lo largo de las 9 temporadas que pasó vistiendo la Banda. Era elegante y veloz, casi señorial. Su rostro de dandy acompaño su técnica tan exquisita. No recurría nunca al juego brusco. Nunca una patada ni un exabrupto. Los rivales trataban de evitarlo por la vergüenza que muchas veces les hacía pasar. Era poco frecuente, en esos años cincuenta, que un defensor tuviera más habilidad con la pelota en los pies que un delantero.

Por momentos, su osadía al maniobrar la pelota tan cerca de su propio arco jugaba con el ritmo cardíaco de los hinchas. De todos modos, lo querían mucho. Fue un verdadero símbolo del paladar Riverplatense y un pionero de otros que vendrían luego de similares características.

Es verdad que nunca convirtió goles a favor- tiene algunos en contra- pero el Gallego Pérez fue una pieza fundamental en esos títulos que River levantó en aquella época dorada. Salió campeón de los torneos de Primera de 1952, 1953 y el tricampeonato 55,56 y 57. Jugó 196 partidos defendiendo los colores del Más Grande. Revolucionó la manera de defender. Derribó el mito de los centrales rústicos y violentos. Creó una línea paralela, abrió ese camino a los jugadores finos como él que quisieran darle un trato preferencial a la pelota.

En 1960, cuando se alejó de River, se retiró del fútbol a la corta edad de 31 años. Es que indudablemente este muchacho no estaba preparado para seguir los parámetros normales de los jugadores de fútbol. Su muerte, en agosto de 1994, dejó un sabor amargo a todo el público millonario al que tanto había endulzado con amagues y gambetas dentro de nuestra propia área. Esas que detenían el corazón de muchos, pero que cuando el rival pasaba de largo, estallaban en aplausos y elogios. ¡Todos esos aplausos son para vos, Gallego!

Intrépidos

River tuvo una actuación regular ante Unión de Santa Fe en el Monumental pero logró los ansiados tres puntos para acercarse a la punta del torneo doméstico.

Fecha 12 de la Superliga Argentina ante el Tatengue, que se jugó en el día de ayer por cuestiones de seguridad en la Capital Federal.

El Millonario se hizo presente en el Monumental con una serie de variantes que llamaron la atención, como la vuelta de Marcelo Saracchi, la revalidación para Carlos Auzqui y el posicionamiento de Milton Casco como número cuatro del equipo.

A esto se le sumó la seguridad del Beto Bologna y la ausencia por descanso necesario para Jonatan Maidana, quien acumuló una gran cantidad de minutos en el campo de juego en el corriente semestre.

A la hora de hablar del encuentro ante Unión es difícil conciliar buenos aspectos, esos que nos tienen acostumbrados los equipos de Marcelo Gallardo ya que no tuvo un desarrollo futbolístico positivo en los 90 minutos de juego.

En más de una situación, el arquero tuvo que salvar al Millo y el Beto respondió de gran forma. La etapa complementaria tuvo a un River más participativo en la faceta ofensiva y logró la victoria.

El ingreso de Rafael Santos Borré le dio la necesitada segunda punta para que el ritmo ofensivo del Millo incremente y fue clave. El primer gol tuvo como protagonista letal al colombiano y luego fue el encargado de fabricar el penal del segundo, ejecutado por el Pity Martínez.

De esta manera, River logró los tres puntos en la Superliga luego de seis fechas de empates y derrotas inesperadas.

El año le exige al equipo de Marcelo Gallardo disputar una final más, ante Atlético Tucumán por la Copa Argentina, y algunas caras se van asegurando un puesto en dicho encuentro gracias a buenos rendimientos individuales.

Por: Juan Lagos

Zona Norte es Mia

(Inluye Audio) En una nueva edición del Uno Más Uno de River desde la tribuna y la Subcomisión del hincha, la bandera “Zona Norte es mía” se hizo presente, como en el Monumental, como de visitante. Como en todos lados. Esteban Azpiroz (“Tebi”), ideólogo de la misma, dialogó para el programa y sintetizó en líneas generales lo que representa en sus vidas River y el acompañamiento de siempre para con el club y el equipo.

Este año los dueños del trapo cumplirán ocho años. De seguimiento continuo hacia un club tan gigantesco por donde se lo mire. “Generalmente la bandera se ubica en la Sívori baja. Y como viaje particular, la anécdota que más recuerdo fue en un partido contra Belgrano. Cuando desde ahí nos fuimos al carnaval de Gualeguaychú”, aclaró y contó al mismo tiempo Tebi.

En relación a lo negativo, a aquellas experiencias poco gratas, el integrante de este grupo de Zona Norte recordó lo que no hace mucho sucedió, en la altura de Oruro: “Hubo corridas con la policía, pero ahí estuvimos. Más allá que nos empezaron a cantar que no sé cómo nos íbamos a ir del estadio”.

Por último, Esteban anunció una primicia: “A lo mejor estemos a Japón, es la idea. Hay dos integrantes que ya confirmaron prácticamente su presencia”.

Finalistas

El Millonario alcanzó una nueva instancia definitiva de la mano de Napoleón, tras vencer a Deportivo Morón por 3 a 0 en Mendoza.

River tuvo una de las peores semanas del ciclo Marcelo Gallardo tras quedar eliminado de la Copa Libertadores ante Lanús y perder el Superclásico, en el Monumental, ante Boca.

Luego de dichos partidos que dejaron a las claras las falencias del Millo, Gallardo tomó la decisión de anunciar que ponía a disposición su continuidad para el 2018 en River, algo que tenía con máxima preocupación a todos los hinchas.

Esta noticia, fue un bálsamo para todos los fanáticos de La Banda, ya que la cabeza de grupo no abandonó el barco, no se fue e hizo la fácil, se quedará a pelearla y armar un equipo competitivo para lo que viene.

En el día de ayer, River tenía una nueva semifinal, pero de Copa Argentina, ante Deportivo Morón en Mendoza con la carga de saber que el objetivo que resta hasta fin de año es la copa federal y que otorgará un lugar en la Supercopa ante el clásico de toda la vida a disputar en febrero del próximo año.

El Millonario salió a la cancha con la bravura necesaria para imponer su juego y luego de varios intentos logró el gol gracias a un buen pase del Pity Martínez y la definición de Nacho Fernández.

Ya con el resultado a favor, La Banda encontró el funcionamiento necesario y alcanzó rápidamente otra alegría tras el gol de Jonatan Maidana luego de la asistencia otorgada por Nicolás De La Cruz.

La etapa complementaria estuvo de más prácticamente ya que Deportivo Morón no inquietó al arquero del Millonario, Germán Lux, y River alcanzó el tercer gol tras un buen pase de Tomás Andrade para Rafael Santos Borré que definió a la perfección.

De esta manera, River está en la décima final desde que Napoleón comanda el barco y enfrentará a Atlético Tucumán para definir el ganador de la Copa Argentina.

Por: Juan Lagos

El Lobo Ledesma

Cristian el Lobo Ledesma fue uno de los números cinco más líricos que tuvo el Millonario en su historia. Tuvo tres etapas en River y logró seis títulos a nivel local.

El Lobo nació en Boulogne, partido de San Isidro, en la zona norte de la Provincia de Buenos Aires, el 29 de noviembre de 1978. Hizo Inferiores en el Argentinos Juniors y allí debutó en Primera en 1997. Jugó en el club de La Paternal hasta 1999.

Ledesma se destacó desde joven por ser un mediocampista central de muy buena técnica. Cuidando la pelota por debajo de la suela del botín, podía distribuir y armar juego con una facilidad envidiable.

River lo trajo para disputar el Apertura 99’, donde el Lobo obtuvo su primer título con La Banda, participando en tres partidos. Su primera etapa en el Millo se extendió hasta el 2002, donde también salió campeón de los torneos Clausura 00’ y 02’

“Se extraña la adrenalina antes de jugar un partido” declaró recientemente Ledesma en el programa de radio Uno más Uno de RDLT. Un aspecto notable de la personalidad futbolística de Cristian fue que siempre que entraba a una cancha estaba enchufado, muy metido y concentrado. No sobraba los partidos por más que su calidad a veces lo pusiera un escalón por arriba de sus rivales. Se mostraba serio y súper profesional. La humildad, tanto dentro como fuera de la cancha, fue un rasgo que lo acompañó a lo largo de toda su carrera.

Entre 2002 y 2004 jugó en el exterior, primero un año en Hamburgo, Alemania, donde consiguió la Copa de la Liga, y luego otro en Monterrey, México. Volvió a la Argentina para ponerse la pilcha de Colón de Santa Fe donde también jugó tan solo una temporada.

Su segunda etapa en Nuñez fue entre 2004-2005, donde no tuvo mucha continuidad y fue saltando de un club a otro por varios años. Racing, Argentinos, San Lorenzo, Olympiacos, de vuelta en el Cuervo, otra vez en Grecia,  volvió al Sabalero en 2010 y, después de 8 años disputando no más de una temporada con diferentes equipos, retornó a River en 2011.

Durante los primeros años en lo que fue su tercera etapa millonaria no tuvo buenos rendimientos – viviendo los momentos más nefastos del club- y no tuvo la continuidad deseada. Hasta que en 2012 volvió Ramón Diaz a dirigir al Más Grande y lo revivió, futbolísticamente hablando. Volvió a sentirse importante, a ser titular y hasta a convertirse en el capitán del equipo.

En el Torneo Final 2014, fue consumada la resurrección de Ledesma y de todo River. Salió campeón en un torneo peleado, duro, dónde le ganó a Boca en la Bombonera después de 10 años. El Lobo fue figura descollante en el partido consagratorio frente a Quilmes, en la goleada 5-0, donde clavó un golazo desde afuera del área, cargado de emoción y lágrimas. Un golazo para ver una y otra vez y volver a abrazarse como lo hicieron con él todos sus compañeros.

Ledesma fue a lo largo de su carrera, un baluarte para el fútbol y un tipo muy querido por todos los que compartieron cancha con él. Marco su primer y único gol en River aquella tarde de domingo, donde todo se dio como podría haberlo soñado.

Hoy, retirado de la práctica profesional de fútbol, el Lobo ya obtuvo el título de director técnico y aseguró que sueña con sentarse en el banco del Millonario: “Sería lo máximo dirigir a River, es el más grande de todos” y ya dio indicios de cómo jugaría ese equipo: “Le daría mi sello. Con juego asociado y buen trato de balón. Un estilo lindo de ver”

Querido Lobo, ojalá que más temprano que tarde te volvamos a ver bajo los colores más lindos de todos y que tan bien supiste llevar.

Escrito por: Diego Adur

«Gallardo es el número uno»

El programa Uno más uno de RDLT pudo conversar con uno de los exponentes de la historia de River, Antonio Alzamendi, que opinó acerca de este presente que atraviesa el equipo.

En menos de una semana, River recibió dos golpes muy fuertes, la eliminación de la Copa Libertadores y haber perdido el Superclásico, y una de las cuestiones estuvo quizás en su falta de contundencia al tener que cerrar partidos. «Me parece que River perdió la contundencia en el ataque que tenía hace un tiempo atrás», así opinó Alzamendi.

«El VAR crea muchos problemas». Lo más polémico fue el tema del nuevo sistema de apoyo para los árbitros, que aunque en el partido de ida no hubo necesidad de usarlo, en el partido de vuelta ante Lanús cobra más protagonismo que el partido. Cerrando ese tema Alzamendi concretó: «El VAR me parece una porquería. A River contra Lanús lo afanaron, si te quieren acostar se hace imposible».

Es cierto que este River, no es el mismo de aquella Copa Sudamericana, ni tampoco el de la Copa Libertadores, y Alzamendi lo entiende a la perfección: «Cuando vos perdés jugadores importantes en un esquema trabajado por mucho tiempo, es muy jodido seguir igual», además que entiende que la remera de River, no es para cualquiera: «Es difícil ponerse la casaca de River, tal vez lo traes a Neymar o Suárez y no te rinden».

Finalmente, el uruguayo comentó dos cuestiones, la primera lo que siente por el club: «Cuando me nombran River siento parte de mi alma.”, además agregó que le gustaría poder trabajar en la institución y por ultimo apoyó todo lo que el Muñeco ha venido logrando: «Gallardo es el número uno, si él quiere, va a seguir siendo el entrenador de River».

¿Qué pasó?

Aún no logro entrar en razón, no encuentro las palabras que puedan descifrar la encrucijada que me parte el corazón ¿Cómo se pudo tirar por la borda un año de esfuerzo y trabajo en tan solo una semana?

Octava fecha de la Superliga Argentina. River buscaba reponerse del duro golpe sufrido el pasado martes, cuando quedó eliminado en las semifinales de la Copa Libertadores de América en un partido cargado de polémica y errores.

Pese a ese duro golpe, el cual dejó a todos los hinchas en vilo, el Millo tuvo una fuerte recuperación cuando escuchó a su líder, Marcelo Gallardo, hablara en conferencia de prensa y dejara las verdades arriba de la mesa.

El mensaje de paz, pero a la vez como arma de doble filo para que sepan que River sigue vivo, generó una gran expectativa en el fanático de La Banda que se presentó al Superclásico para respaldar al equipo.

A la hora de hablar del encuentro ante Boca, es difícil tomar atributos en estos momentos de calentura. El Millo venía haciendo un buen partido en la primera parte, hasta la expulsión insólita de Nacho Fernández, que arruinó el plan de Napoleón.

Lo peor no fue eso, sino que en el cobro de la falta de Nacho, vino el primer gol de Boca, con un excelente tiro libre imposible de atajar por parte de Poroto Lux.

El entretiempo tenía esos aires de dudas, del no saber qué podía pasar pero con la certeza que Gallardo iba a sacar a relucir su carácter.

Nicolás de La Cruz por Ariel Rojas fue un cambio que sorprendió a todos la verdad, ya que el Chino era uno de los mejores del encuentro hasta ese momento, pero el ingreso del uruguayo le dio más fútbol a River que logró empatar gracias a un bombazo de Leonardo Ponzio desde 30 metros.

Ya con el partido empatado, La Banda parecía ser un festival, una murga. Buenas conexiones, excelentes decisiones en ataque y un River volcado a llevarse los tres puntos.

Todo cambió cuando, una vez más, Milton Casco regaló la espalda y Lux no supo responder como amerita un arquero que defienda el arco de River.

El encuentro finalizó a favor de los rivales de toda la vida. Lo único que se puede rescatar del partido de ayer es la enjundia de Leonardo Ponzio y Enzo Pérez, que representaron al hincha en el verde césped, y el marco del Monumental que una vez más se tiño de fiesta.

El año tiene a River contra las cuerdas y el Millo quiere finalizar cuanto antes las competencias para así descansar. Encontrar el estado anímico que tan golpeado está, y así enfocarse para lo que viene.

Por: Juan Lagos