Los Guerreros

River logró lo que se propuso a principios del corriente semestre y le ganó a Rosario Central por 4 a 3 la final de la Copa Argentina. De esta manera, el pasaporte recibirá nuevos sellos y el público Millonario copará América nuevamente.

La Recopa Sudamericana ante Independiente de Santa Fe y luego la obtención de la Copa Argentina eran las metas del plantel desde el principio del semestre. Ya con las botas al lado del árbol de navidad podemos decir que el plantel una vez más demostró la autoridad, confianza y fortaleza mental para conseguir los objetivos.

En la noche de ayer el partido tenía condimentos esenciales del fútbol argentino. Desde la dura derrota antel el clásico rival hasta ayer fue una crítica constante para el equipo de Napoleón e incluso se discutieron las decisiones del entrenador en el torneo doméstico, hasta la final de la Copa que definía el futuro de River en el 2017.

El partido ante Rosario Central se anteponía lleno de conceptos. Buen fútbol, garra y mentalidad ganadora en ambos lados. La cancha del Mario Alberto Kempes le jugó una mala pasada a los equipos, un papelón el campo de juego del estadio cordobés, y la entrega salió a la luz para ganar el partido.

Ya a la hora de hablar del juego en si mismo, River golpeó primero gracias a Lucas Alario que anotó el gol que abría el marcador del encuentro. Ya con la ventaja en el marcador los goles de Central complicaron las aspiraciones del Millo, Musto y Marco Ruben ponían en ventaja al equipo del Chacho. Sobre el final del primer tiempo, otro penal para River y el Pipa facturó nuevamente.

El empate en el entretiempo marcaba el termómetro en las tribunas como los que vivieron el partido desde la televisión. El ritmo cardíaco del hincha definitivamente era alto, palpitando el segundo tiempo y pidiendo únicamente que Batalla encuentre la confianza que había perdido.

El complemento no arrancó de la mejor manera ya que el conjunto rosarino anotó el tercer gol gracias a un Marco Ruben intratable y otro error de Batalla que se encontró perdido en los noventa minutos de juego, salvando un remate sobre el final de Lo Celso.

La decepción del público por el poco fútbol que se vio se cargaba de energía gracias al empuje de ambos equipos que desplegaron una verdadera batalla en el campo de juego, leal, no como otros. El River de Gallardo al no encontrar su juego, por un pésimo estado del campo de juego, cambió e ingresó Mora y Alonso por Martínez y D’Alessandro.

El pronóstico indicó centros constantes y mucho coraje para romper la línea defensiva del Central de Coudet. Iván Alonso ingresó de manera brillante y asistió a Lucas Alario en el empate 3 a 3 y luego convirtió el gol clave para poner la ventaja definitiva en el marcador.

River ganó una nueva final. El equipo de Gallardo salió a flote cuando nadie lo pensó. Rosario Central le marcó tres goles y le dio vuelta el resultado dos veces, algo que a cualquier plantel del fútbol argentino derrumbaría en tristeza y desazón.

A el Millonario de Napoleón se lo golpea cuando esta distraido pero en las finales siempres esta, ahora a sacar el pasaporte que esta al día y listo para usar. Gracias Marcelo Daniel Gallardo por la fortaleza mental que te caracteriza y te mantiene en el cargo. No te vayas nunca.

Por: Juan Lagos

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