San Telmo

(Incluye Video) Estuvimos con Juan, dueño de la bandera de San Telmo, y nos contó los orígenes del trapo. “La bandera nació en el año ’96 luego de la copa Libertadores” comentó.

“Siempre fue tratar de ir a todos los partidos donde jugara River, campeonatos, Copa Libertadores, amistosos, a todo” agrego orgulloso quien ya hace mas de 15 años lleva su trapo a donde puede.

“Arranque poniendo mi bandera en la sivorí baja y la otra desde el año ’98 la pongo en la San Martín baja” nos dijo luego de contarnos que se pudo hacer un lugar y hoy lleva 2 banderas, un crack!

Tambien charlamos sobre algunas anécdotas de viajes con la bandera como el dia que modifico el operativo policial en peru para que las banderas sean mas visibles, haciéndose pasar por dirigente, o cuando haciendo piruetas de tribuna a tribuna casi se rompe el tobillo.

Por ultimo sobre el final de la nota nos conto su máximo deseo como banderero. “Creo que una de las cosas que me podría pasar es poder sacarme una foto con el plantel teniendo la bandera”

«Hacemos todo a pulmón»

River Desde La Tribuna dialogó con los organizadores de la “Agrupación Córdoba Junto a River”, para conocer cómo surgió y de qué manera trabaja para concretar los viajes para ver al equipo.


La provincia de Córdoba cuenta con varias filiales y agrupaciones que le dan color a la pasión del hincha Millonario. Nuestra página dialogó con quienes encabezan la Agrupación Córdoba Junto a River, para conocer intimidades de la misma y, a su vez, lograr una llegada más importante a los simpatizantes.

“Nosotros somos una agrupación que se formó hace cuatro años, que se llama ´Córdoba junto a River´. Lo hicimos todo a pulmón, por el amor que le tenemos a la camiseta, al club. Antes viajábamos 50 personas, ahora somos una masividad”, sostuvo Nacho, uno de los organizadores del movimiento.

Las dificultades planteadas por la violencia instaurada en el fútbol, imposibilitaron que los visitantes vuelvan a las canchas, pero desde la agrupación explicaron cómo lo viven: “Nos organizamos mediante las redes sociales para los viajes. Cuando jugamos de visitante y no podemos viajar, nos juntamos en un bar y nos sentimos como si jugáramos en el Monumental”.

A pesar de la importancia de los tres clubes más importantes de la provincia, los fundadores de la agrupación se jactan de la masividad del equipo en toda la Argentina, aduciendo que “River es popular en todo el país menos unos cuantos”. La convocatoria en los bares para observar los partidos, nunca resulta menor a los 200 asistentes y en los clásicos, esa cifra asciende a los 1000.

Una de las anécdotas más llamativas que se dieron a conocer en la charla, fue que para jugar ante Colón de Santa Fe, una familia entera compuesta por quince personas viajó en uno de los colectivos dispuestos por la agrupación, con el objetivo de festejar el cumpleaños de 15 de la hija, quien soñaba con poder alentar al Millonario en la cancha.

Señor del mediocampo

Leo Astrada es sinónimo de River. Como jugador, empezó su carrera en 1989 y colgó los botines en el Apertura 2001.

Pocos futbolistas en la historia estuvieron tan identificados con River como Leonardo Astrada. El Jefe realizó prácticamente toda su carrera en Núñez y pasó a la historia como uno de los emblemas de la mejor década de la historia para el Millonario.

Jugó 332 partidos en el Más Grande y supo conquistar Argentina y América con La Banda. Fue, sin dudas, uno de los jugadores más emblemáticos de una etapa dorada para el Millonario.

Nació un 6 de enero de 1970 en Capital Federal, fue uno de los más grandes volantes centrales que ha tenido el fútbol argentino y que afortunadamente vistió la camiseta de River. Tanto en la mitad de la cancha, como dirigiendo en el banco, siempre un ganador.

Astrada llegó a las infantiles de la Banda en 1978. Debutó en Primera el 2 de julio de 1989, con 19 años,  de la mano de Reinaldo Merlo ante Argentinos.  Se consolidó con la llegada de Daniel Passarella. El Negro, con su voz de mando y su capacidad de quite marcó un estilo y se trasformó en una fija con el paso de los años. Y cuando agarró Ramón Díaz la cosa no cambiaría.

Anotó su primer gol el 29 de octubre de ese mismo año en el partido en el que el Más Grande le ganó 3 a 1 a Deportivo Español.

A principios de 2000, luego de festejar el Apertura del año anterior, se distanció del club, peleado con el riojano, pero, un año más tarde, retornó con Américo Gallego como DT.

Formó parte de la Selección Argentina en 32 ocasiones e hizo un gol vistiendo esta camiseta. Se retiró en una situación delicada por el secuestro de su padre en el año 2003.

Ya sin la 5 espalda, empezó su primer ciclo con una campaña que alcanzó los 40 puntos, cuatro más que Boca. En aquel equipo explotó Maxi López Y se destacaban apellidos como Cavenaghi, Gallardo, Mascherano, Salas, Montenegro, Garcé o Lux.

En cuanto a títulos, es uno de los más ganadores suma un total de 12 entre su etapa como jugador y como dt. Leo Astrada se consagró campeón de diez torneos nacionales y dos internacionales (Copa Libertadores 1996 y Supercopa 1997).  Como entrenador, sólo consiguió el torneo Clausura 2004.

Desde esta columna le hacemos un homenaje al amo y señor del mediocampo durante años que también se consagró como técnico.

Por: Luciana Contreras

El feo más lindo

El más ganador. El que más goles le hizo a Boca. Al que más le gustaba ganarle. El jugador argentino que más goles convirtió en el profesionalismo. Fanático de River, Angelito es sin lugar a dudas una de las mayores Glorias millonarias en la historia del club.

Labruna nació el 20 de septiembre de 1918, en el barrio de Palermo, cerca de la vieja cancha de River en Alvear y Tagle. De pibe, iba al club a jugar al básquet. Otra de sus pasiones eran los caballos y las apuestas, que lo acompañaron en toda su carrera futbolística. Después, se avivó que su destino era el fútbol y estuvo ligado al Más Grande durante toda su vida.

Hijo de Ángel, un italiano de Avellino, que tenía una relojería en Barrio Parque al joven Labruna siempre le gustó el fútbol. Su padre, en cambio, lo odiaba y trataba de enseñarle el oficio, para que sea relojero como él. Pero Angelito tenía otros planes: “Te aseguro que a los relojes no los podía ni ver, y cuando faltaban dos años para terminar el curso de Maestro Mayor de Obra largué todo. A mí me tiraba el potrero, no había nada que hacer”

Le tocó debutar en 1939, en el marco de una huelga de los jugadores profesionales que hizo subir a los juveniles a la Primera. Una vez que se puso la “10” que usaba el Charro Moreno no la soltó más.

El mismo año de su debut, un 5 de noviembre, River visitó a Boca en cancha de San Lorenzo. Fue ese el primer superclásico del goleador, que ya comenzaba a demostrar no solo su condición de romperedes sino también su fanatismo incomparable y esa pasión especial por ganarle al rival de toda la vida. River venció 2 a 1 y el gol del triunfo lo hizo, claro, Labruna.

Angelito se cansó de hacer goles, tanto al máximo rival –mantiene el record del jugador que más veces anotó en los Superclásicos, con 16- como a lo largo de su carrera, donde hizo en total 293, siendo el segundo jugador más goleador en la historia del fútbol argentino, atrás del paraguayo Arsenio Erico, con 295. Fue un goleador implacable, con una técnica y potencia envidiables. Convirtió goles de todos los colores, al Feo solo le importaba dejarla dentro de los tres palos. “Cuando entraba al área y encorvaba el lomo, nosotros sabíamos que reventaba el arco. Ya nos dábamos vuelta para gritarlo. Era infalible…”, relataba Feliz Losteau.

En la década del 40 integró La Máquina, un tremendo equipo que arrollaba a sus rivales. Arriba formaba con Muñoz, Moreno, Pedernera, Labruna y Losteau. El Feo era el encargado de hacer los goles de este equipo que brillaba. Fue máximo artillero de los torneos de 1943 y 1945, en este último marcando 25 goles en 29 partidos. Impresionante. Esa Máquina fue campeón de los torneos 41, 42 (vuelta olímpica en cancha de Boca) y 45 y subcampeón en el 43 y 44.

Su sentimiento anti Boca era una bandera para los hinchas y Labruna fue especialista en amargarles la vida. “Los bosteros me hicieron millonario” diría tiempo después refiriéndose a los premios monetarios que cobraba ante cada victoria en los Superclásicos. “Hacerle goles a Boca significaba mi mayor satisfacción. Ganarle a Boca era mi obsesión, mi idea fija, quería derrotarlos a cualquier precio”

Como jugador del Millonario, Labruna obtuvo 13 títulos a nivel local y 3 torneos internacionales. Jugó con la camiseta de La Banda 533 partidos, 20 años en Primera, de 1939 a 1959.

Como hincha genuino de River, fue muy difícil para él terminar el vínculo profesional con la gran pasión de su vida. En la vísperas navideñas del 59, con 41 años de edad, recibió el telegrama que le comunicaba que lo dejaban libre: “Me largué a llorar. Sentí que el mundo se me venía encima y pasé la Navidad más triste de mi vida.”

Su retiro definitivo del fútbol profesional fue en Platense, en 1961.

Antes de iniciar su carrera como director técnico, Ángel probó diversos negocios y actividades comerciales, pero falló. “¿Sabés lo que pasá? Que yo el único negocio que conozco es meter goles” explicaba el Eterno Labruna. De todos modos, mientras atendía la concesión del bar de Defensores de Belgrano, recibió el llamado de los dirigentes del club para hacerse cargo de la conducción técnica. El equipo estaba último y lo puso quinto. Al año siguiente, fueron campeones de la B nacional.

En el 68, volvió a su primer amor, River Plate, para dirigir a un equipo que venía de una larga sequía de títulos. No pudo lograr el objetivo; fueron varios subcampeonatos, tanto por impericias propias como por errores y fallos ajenos, como la grosera mano de Gallo, un penal clarísimo no cobrado por el árbitro que le impidió a River ganar el partido contra Vélez y salir campeón.

En el 71, agarró a Rosario Central y lo sacó campeón del torneo Nacional de ese año. Pasó por Argentinos Juniors, Lanús, Chacarita, Racing y Talleres de Córdoba.

En 1975, un River desesperado debido a una sequía de 18 años sin títulos, volvió a requerir sus servicios. Y Angelito siempre estaba.  Con una fe inmensa les dijo a todos – y se lo dijo a él- “Acá vengo para salir campeón” Por supuesto que lo logró, él, el más ganador de la historia de la Institución. Cortó la larga racha sin festejos, pero no con solo uno sino con seis campeonatos locales: Ganó Metro y Nacional del 75; Metro 77; Metro y Nacional del 79 y Metro 80.

El Feo tuvo siempre presente, a lo largo de su carrera como técnico y como jugador, sus cábalas específicas. Rituales y manías que realizaba en cada partido para que traer la buena suerte. Como delantero, cuando entraba a la cancha iba directo al arco y pegaba un bombazo adentro. “Esa la inventó Renato Cesarini, que era un sabio. Había tenido una racha en que la pelota no entraba, y un día me preguntó: ¿Por qué no te amigás con la red y cuando entrás a la cancha la embocás sin arquero, que eso te va a ayudar a recuperar la confianza? Fue como un milagro. Esa tarde ganamos 5 a 1 y anoté tres goles.”

En 1983, había agarrado de vuelta a Argentinos Juniors y venía haciendo una buena campaña. Mientras se recuperaba de una intervención quirúrgica en la vesícula, pasó lo más triste. Esperando el alta médica, caminaba con el Pato Filliol por el hospital y repentinamente falleció.

Labruna fue un símbolo y valuarte de todo el pueblo Riverplatense y del fútbol grande, ya que también disputó varios partidos con la Selección Argentina. Siempre quedarán grabados en la memoria del hincha, las locuras del Feo, su enfermedad rabiosa por ganarle a Boca y su efectividad goleadora. Fue un verdadero jugador-hincha, que dejó la vida por y para el fútbol.

Lo recordamos con muchísimo afecto y gratitud, todos los fanáticos millonarios y porqué no, el resto del mundo.

Acá va, un poema para este grandísimo jugador y excelente persona, del poeta Rodolfo Garavagno, casualmente bostero:

UN PICADO EN EL CIELO

En una cancha improvisada entre las nubes

con tribunas habitadas por estrellas

NUESTRO SEÑOR invitó a jugar al fútbol

a los que fueron famosos en la tierra.

“Quien elige?” preguntó  la muchachada

y designaron a Mauriño y a Moreno

para que armaran dos buenos rejuntados

con estilo y alma de potrero.

Eliseo fue buscando a los de Boca

mientras el Charro a los de River elegía.

River-Boca, Boca-River ¡en el cielo!

¡El clásico mayor de la Argentina!

Los xeneizes ya estaban preparados,

pero el Charro, preocupado, daba vueltas

buscando un crack definidor y habilidoso

para poder completar el ala izquierda.

Cuando nadie parecía conformarle

una barra de cometas en la luna,

entonando un estribillo de tablones

le cantaron: “Ese puesto es de Labruna”.

“Es verdad!” exclamó el Charro entusiasmado

“con el Feo esto sería una milonga…

Traigamelo, SEÑOR, nos hace falta

¡total el mundo ya tiene a Maradona!”.

EL SEÑOR que todo sabe y todo puede

envió a un ángel a la tierra con urgencia,

y Labruna que charlaba con “El Pato”

escuchó el llamado en su conciencia.

“Un picado en el cielo..contra Boca?…

¡Por supuesto, claro que lo juego! “

Y así fue que se marchó detrás del angel

nada más que por ganarle a los bosteros!

Angelito querido ¡te saludo!

aunque soy y seré siempre hincha de Boca,

porque te veo colgado de una nube

pintarrajeando una oblícua banda roja.

Por: Diego Adur

No perder el rumbo

River jugó el último partido del año ante Olimpo en Bahía Blanca y se pudo traer una victoria que mantiene al Millo a nueve puntos de la cima. Lo único que le preocupa al hinca hoy en día y es la continuidad de Marcelo Gallardo como entrenador del Más Grande.

Fecha número 14 del campeonato de primera división del fútbol argentino. River debía enfrentar a Olimpo de visitante luego de jugar la final de la Copa Argentina, disputada el pasado jueves, ante Rosario Central.

Para dicho encuentro, el director técnico de La Banda dispuso el descanso de cuatro jugadores que venían con una gran actividad en el semestre como lo son: Augusto Batalla, Arturo Mina, Leonardo Ponzio y Andrés D’Alessandro (que volverá al Inter de Porto Alegre).

A la hora de hablar del partido en si, el Millo se mostró suelto desde el comienzo con grandes jugadas que ilusionaron a los «neutrales» que coparon Bahía. Juego asociado, paredes constantes y dos jugadores con participación constante en el juego: Sebastián Driussi y Nacho Fernández.

La suerte no estuvo del lado Riverplatense, ya que a los siete minutos llegó el gol del local tras un error defensivo por parte de los de Napoleón. Luego de la jugada que abrió el marcador, el Millo continuó con su juego fluido pero sin la suerte para anotar el empate.

El primer tiempo parecía finalizar con la victoria parcial de Olimpo. Un tiro en el travesaño por parte del Pity Martínez, indicaba que La Banda no tenía esa cuota necesaria de buena suerte para dar vuelta el encuentro. Todo cambió cuando apareció Rodrigo Mora por el costado derecho del campo de juego para luego tirar un centro rasante para que Lucas Alario por el segundo palo decretara el empate.

Ya en el complemento, con el partido empatado y River jugando bien pese a estar con algunos suplentes en el once inicial, el Millo continuó por la senda de buen fútbol. Pases en cortada, Driussi participativo en la gestación desde el mediocampo y laterales que no temían avanzar en el campo de juego.

Grandes jugadas se vieron por parte del elenco del Muñeco pero faltaba la estocada final. Esto llegó gracias a un brillante pase de Nacho para Alario que controló y remató pero Nereo Champagne tapó el disparo y el rebote lo tomó Camilo Mayada que recibió una dura infracción dentro del área. El penal lo ejecutó el goleador del campeonato, sí Driussi ejecutó el remate desde los doce pasos, y así puso el 2 a 1 definitivo para el equipo de Gallardo.

La victoria dejó a River a nueve puntos de la cima y un futuro repleto de competencias para el Millo. La gran pregunta de todos los hinchas de River es la continuidad de Marcelo Gallardo, quien el pasado jueves la puso en duda. Lo cierto es que sin Napoleón al mando, el fanático se sentiría perdido. River necesita de Gallardo para continuar con los éxitos. Quedate Marcelo, quedate Campeón.

Por: Juan Lagos

Galería de Olimpo vs. River

El renacido

Ramiro José Funes Mori es un claro ejemplo de que en el fútbol no existen los imposibles. El Mellizo, que estaba condenado al olvido, ganó todo –y a todos-  a base de garra, pasión y corazón.

Hace poco más de un año que se fue del club por la puerta grande, pero permítanme reconocerles que una gran nostalgia me invade al escribir sobre este ídolo millonario. Se extraña Ramiro, se extrañan sus quites, sus saltos, sus salidas por abajo. Se extrañan sus goles, de cabeza, de rebote y hasta de tiro libre. Se extraña su fanatismo y la pasión por la camiseta.

Antes de contar su historia es necesario contar la de su cruz, la de ser hermano de su hermano. Y es que el apellido Funes Mori no empezó de la mejor manera en el mundo River. Rogelio, el delantero, fue uno de los jugadores más insultados y defenestrados del plantel que descendió a la Segunda División del fútbol argentino. Y el Mellizo, defensor, fue quien cambió la historia de ese apellido para siempre. Es que hoy Funes Mori es sinónimo de heroísmo. De ganar en la bombonera faltando 5 minutos para que termine el partido. De cerrar una goleada 3-0 en la final de la Libertadores y levantar la Copa después de tanto tiempo. Es sinónimo de huevos. De fiereza. Pero también de calidad y de tiro libre al ángulo.

La historia de FM6 empieza en Mendoza, el 5 de marzo de 1991. Vivió en la ciudad cuyana hasta el año 2000, cuando junto con su familia se fue a vivir a Estados Unidos. Se asentaron en Dallas y sus padres consiguieron trabajo. Margarita Silvana, de cajera, y Miguel Ruperto en un taller mecánico. Los gemelos continuaron su educación en el High School de Arlington.

En el año 2008, participaron de un Reality Show yanqui llamado “Sueño MLS”. El premio era jugar en el Dallas FC. Hubo dos mil participantes y los hermanos quedaron entre los 5 finalistas. Rogelio fue el ganador del programa y estuvo en Inferiores del equipo estadounidense.  Al poco tiempo, recibieron un ofrecimiento para probarse en el Chelsea inglés y hacia allí viajaron. En Londres, se encontraban también chicos de River de la categoría 92 con quienes hicieron buenas migas y consiguieron un nuevo desafío, probarse en el club de Nuñez.

Mendoza- Estados Unidos – Inglaterra – Buenos Aires fueron, entonces, las escalas del joven zaguero central en su viaje al profesionalismo. Debutó en el Más Grande un 5 de noviembre de 2011 frente a Gimnasia y Esgrima de Jujuy, por la fecha 13 del Nacional. Debutar en la B y jugar aquellos partidos con tantas presiones y necesidades siguieron cargando una mochila pesada que Ramiro ya llevaba en sus hombros. Pero si algo caracteriza a este muchacho es su personalidad; Su entereza y mentalidad firme para reponerse frente a adversidades y arriesgar de cara al peligro. Quizás sea esa una de las mayores virtudes de este gran 6. Tomar riesgos en los partidos e ir siempre para adelante fueron características que lo llevaron a ser un ganador nato. Porque a veces podía cometer errores, pero ahí, cuando el fósforo se está consumiendo y acercándose al dedo que lo sostiene es cuando las decisiones deben tomarse. Y tomarlas, equivocada o acertadamente, pero tomarlas, es lo que hace grandes a futbolistas como él.

Una lesión lo mantuvo alejado un tiempo, aunque disputó varios partidos más de ese Torneo y convirtió sus primeros goles, con presencia aérea en el arco rival. El avión comenzaba a despegar…

Ya en Primera se afianzó como titular, jugando por momentos de lateral por izquierda. En su  primer Superclásico oficial, sufrió una lesión en su rodilla que lo mantuvo alejado por varios meses. El negro Balanta lo reemplazó en gran nivel y lo relegó un poco de la consideración del técnico.

Pero luego nació su leyenda. Su historia cambió y comenzó a escribirse con letras doradas, o mejor dicho, letras blancas y rojas, porque a partir de aquel día, Ramiro José Funes Mori se convirtió en una verdadera gloria de la Institución de Nuñez.

Se terminaba marzo del 2014 y un nuevo Superclásico del fútbol argentino se disputaba en la Bombonera, por el Torneo Final de ese año. Como Vangioni estaba suspendido, Ramón puso al Mellizo de 3. Manuel Lanzini había hecho un gol tempranero para poner a River en ventaja, pero en el segundo tiempo Juan Román Riquelme había empatado de tiro libre. A los 40 del ST, Lanzini disputó una pelota con Herná Grana que salió por línea de fondo. No fue corner. Pero Néstor Pitana sí lo cobró. Un centro que llegó al corazón del área fue suficiente para que el Gran Ramiro se elevara por encima de todos, se congelara en las alturas y metiera un preciso cabezazo dejando en ridículo al arquero Orión, para que después saliera corriendo a festejar su gol, la victoria de River y su consagración como ídolo.

En ese campeonato, River volvió a ser campeón del fútbol argentino. El Más Grande festejaba su título número 35 y el Mellizo levantaba su primer trofeo en Primera. Con la salida de Ramón y la llegada del Muñeco, Ramiro se afianzó como titular y resultó una pieza clave para el técnico. Junto a Jonatan Maidana crearon un cerco para defender el arco de Marcelo Barovero. Esta dupla, sumada al gran compromiso de los laterales y el excelente nivel del arquero fueron fundamentales para que el River ultraofensivo de Gallardo se desplegara en todo su esplendor.

Así, llegaron los ansiados títulos internacionales que la vitrina de River necesitaba obtener. La Copa Sudamericana 2014, con un gol clave de FM6 contra Estudiantes por los cuartos de final, cuando el partido se empezaba a complicar. La Recopa Sudamericana 2015, contra San Lorenzo. Y llegaría la más esperada y anhelada de todas, la Copa Libertadores de América: Después de una complicada fase de grupo, el Millonario clasificó con lo justo a la siguiente instancia. En Octavos tocó Boca, con una victoria en casa y el lamentable episodio del abandono en cancha de ellos. En cuartos, el equipo de Gallardo se sacó de encima al difícil Cruzeiro. En Semis, a la sorpresa que había eliminado a Racing, Guaraní. La final fue con un conocido de la primera fase, Tigres de México. El partido en Monterrey  terminó empatado sin goles. En la vuelta, en el Monumental, River ganó 3-0 y dio la vuelta más linda. Ramiro tuvo nuevamente presencia goleadora y fue quien cerró la goleada con un certero cabeza tras un corner de Piscu.

La semana siguiente, los de Nuñez debieron viajar a Japón para disputar la Suruga Bank y como no podía ser de otra manera, Funes Mori se despidió de River con un título. Fue vendido al Everton inglés donde juega actualmente.

En total, fueron 10 los goles que el Mellizo convirtió en 108 partidos con la camiseta de La Banda.  De cabeza, empujándola tras un rebote y hasta de tiro libre; una joyita contra Temperley. El Mellizo se fue de River con 5 títulos oficiales y dejó a todo el pueblo millonario con una sensación extraña, como trataba de describir al comienzo de esta crónica. Alegría por su futuro alentador y tristeza por no verlo más con la camiseta del Más Grande. Ahora podemos disfrutarlo en los partidos de la Selección argentina, donde ya es titular indiscutido, o cuando enganchamos algún partido de la Premier League. Y es tan lindo verte Ramiro. Verte jugar, verte crecer, verte hacer goles. Y lo más lindo de todo es verte saltar. Saltaste tan arriba que ya quedaste a la altura de los más grandes ídolos de toda la historia de River.

Volvé pronto, campeón y ¡gracias por todo!

Por: Diego Adur

Los Guerreros

River logró lo que se propuso a principios del corriente semestre y le ganó a Rosario Central por 4 a 3 la final de la Copa Argentina. De esta manera, el pasaporte recibirá nuevos sellos y el público Millonario copará América nuevamente.

La Recopa Sudamericana ante Independiente de Santa Fe y luego la obtención de la Copa Argentina eran las metas del plantel desde el principio del semestre. Ya con las botas al lado del árbol de navidad podemos decir que el plantel una vez más demostró la autoridad, confianza y fortaleza mental para conseguir los objetivos.

En la noche de ayer el partido tenía condimentos esenciales del fútbol argentino. Desde la dura derrota antel el clásico rival hasta ayer fue una crítica constante para el equipo de Napoleón e incluso se discutieron las decisiones del entrenador en el torneo doméstico, hasta la final de la Copa que definía el futuro de River en el 2017.

El partido ante Rosario Central se anteponía lleno de conceptos. Buen fútbol, garra y mentalidad ganadora en ambos lados. La cancha del Mario Alberto Kempes le jugó una mala pasada a los equipos, un papelón el campo de juego del estadio cordobés, y la entrega salió a la luz para ganar el partido.

Ya a la hora de hablar del juego en si mismo, River golpeó primero gracias a Lucas Alario que anotó el gol que abría el marcador del encuentro. Ya con la ventaja en el marcador los goles de Central complicaron las aspiraciones del Millo, Musto y Marco Ruben ponían en ventaja al equipo del Chacho. Sobre el final del primer tiempo, otro penal para River y el Pipa facturó nuevamente.

El empate en el entretiempo marcaba el termómetro en las tribunas como los que vivieron el partido desde la televisión. El ritmo cardíaco del hincha definitivamente era alto, palpitando el segundo tiempo y pidiendo únicamente que Batalla encuentre la confianza que había perdido.

El complemento no arrancó de la mejor manera ya que el conjunto rosarino anotó el tercer gol gracias a un Marco Ruben intratable y otro error de Batalla que se encontró perdido en los noventa minutos de juego, salvando un remate sobre el final de Lo Celso.

La decepción del público por el poco fútbol que se vio se cargaba de energía gracias al empuje de ambos equipos que desplegaron una verdadera batalla en el campo de juego, leal, no como otros. El River de Gallardo al no encontrar su juego, por un pésimo estado del campo de juego, cambió e ingresó Mora y Alonso por Martínez y D’Alessandro.

El pronóstico indicó centros constantes y mucho coraje para romper la línea defensiva del Central de Coudet. Iván Alonso ingresó de manera brillante y asistió a Lucas Alario en el empate 3 a 3 y luego convirtió el gol clave para poner la ventaja definitiva en el marcador.

River ganó una nueva final. El equipo de Gallardo salió a flote cuando nadie lo pensó. Rosario Central le marcó tres goles y le dio vuelta el resultado dos veces, algo que a cualquier plantel del fútbol argentino derrumbaría en tristeza y desazón.

A el Millonario de Napoleón se lo golpea cuando esta distraido pero en las finales siempres esta, ahora a sacar el pasaporte que esta al día y listo para usar. Gracias Marcelo Daniel Gallardo por la fortaleza mental que te caracteriza y te mantiene en el cargo. No te vayas nunca.

Por: Juan Lagos

D’Ale dependiente

River enfrentó en el estadio Monumental a su eterno rival y pese a ir ganando en la primera etapa no aguantó la diferencia a favor y perdió por 4 a 2. Este resultado lo aleja de la punta y deja muchas incógnitas de cara al jueves.

Torneo de primera división del fútbol argentino. La fecha 13 se disputaba y era la fecha que todos los hinchas miran cuando sale el fixture del campeonato doméstico. El partido ante Boca.

Pese a jugar la final de la Copa Argentina el jueves por la noche ante Rosario Central en Córdoba, la única chance para ingresar a la Libertadores del año que está por venir, el Muñeco Gallardo decidió poner lo mejor ante el eterno rival.

Las críticas con el diario del lunes siempre estarán. ¿Por qué paró éste equipo sabiendo el riesgo que se corre? ¿La Copa Argentina no es lo más importante? Lo cierto y único que se puede mencionar es que Napoleón se la jugó al todo y esta vez, pocas veces pasó, le salió mal.

El recibimiento al equipo en el Antonio Vespucio Liberti fue espectacular. La expectativa crecía en el estadio minuto a minuto y pese a ir perdiendo uno a cero el hincha acompañó al equipo en el mal momento y gracias a un golazo de Driussi, desde el centro del área fulminando el arco de Werner, y otro de Alario, River se iba al complemento con la ventaja en el marcador.

Andrés D’Alessandro jugó la primera etapa de manera brillante. El Millonario, como viene ocurriendo a menudo, dependió de él constantemente para darle claridad al juego que propuso La Banda.

En la etapa complementaria, los cambios llegaron y la salida de Mandrake significó una caída constante desde lo futbolístico para River. Lo cierto es que el Xeneize se hizo fuerte y apareció Tevez en dos oportunidades para luego Centurión cerrando el partido a favor de ellos.

La jugada a Gallardo le salió mal. Martínez, Driussi y Alario terminaron el partido problemas significativos en cuanto a lo físico. El plantel deberá repuntar rápido desde lo mental de cara al jueves ya que la clasificación a la Copa Libertadores de América sería un bálsamo de tranquilidad para la pretemporada que se viene.

Por: Juan Lagos

El Senior es campeón

Las viejas estrellas del Millonario vencieron a Almagro 4-1 con goles de Javier Alonso, Ariel Ortega y Medina Bello, y se consagraron campeones del Torneo Senior en la cancha auxiliar del Monumental.

La final del Fútbol Senior disputada entre River y Almagro, tuvo al Millo como vencedor tras una goleada 4-1. El partido contó con grandes figuras que hicieron ex River como Ariel Ortega, el Mencho Medina Bello, además de una visita de lujo al partido, Fernando Cavenaghi.

La figura de la noche fue Ariel Ortega, el cual marcó un golazo que puso a festejar a todos los hinchas presentes en la cancha auxiliar del Monumental. La magia sigue intacta.

Por: Juan José Jimenez Agudelo