V. Alsina

(Incluye Video) El último domingo, previo al partido amistoso contra Racing, estuvimos con Martín, uno de esos históricos que decoran nuestro monumental, con su bandera de V.ALSINA

En la charla, como es habitual de esta sección nos contó como comenzó poniendo la bandera en la Sivori Alta, las divisones en el grupo, y donde la ubica actualmente.

Hoy por hoy, el, trapo ya tiene unos cuantos viajes en su haber, pero el nos recuerda dos en especial, por un lado el debut en el exterior donde no terminaron de la mejor manera y después uno en Salta donde la vuelta en colectivo no fue como la esperaba.
Hacia el final, nos expreso su máximo deseo, «colgarla en Japón».

Un motorcito de auxilio

Hay jugadores que pasan al recuerdo por sus grandes goles y actuaciones descollantes , otros por su talento desquilibrador . En el caso de Roque Alfaro por su despliegue enorme en el terreno de juego y por estar siempre como rueda de auxilio acompañando un ataque y replegandose para evitar un ataque rival .

Alfaro fue uno de esos jugadores que por sus éxitos en lo deportivo tendría que haber sido mucho más recordado por todos . En casi todos los clubes dónde jugó ganó algo importante , en River en la mejor época del equipo del Bambino pero en otros clubes ganó campeonatos locales también.

Roque Raúl Alfaro, conocido como “El Brujo”, nació en la ciudad entrerriana de Nogoyá un 16 de agosto de 1956. Mide 1.66 metros, e inició su carrera como futbolista en Newell´s Old Boys de Rosario, debutando en Primera División en el año 1975. Si bien inicialmente fue un volante creativo, su recorrido del campo de juego, velocidad y sentido de ubicación le permitieron también jugar de delantero.

Después de su paso por el club rosarino, emigró al exterior para jugar una temporada en el Phanathinaikos de Grecia, de allí voló a Cali para  jugar en el América, dónde ganó los torneos del 82 y el 83. River lo trajo en el 83 pero recién tuvo continuidad con Cubilla cómo DT y ya como titular indiscutible con el Bambino en la temporada 85 – 87.

Con la Banda jugó 100 paretidos y marcó 12 goles en torneos de AFA . Uno de los más recordados es el gol en la Bombonera frente a los primos  en el inicio de la Copa Libertadores del 86 que sirvió para empatar el partido y abrir el camino exitoso para la obtención de ese primero trofeo y luego el de la Intercontinetal a fines de ese año.

Por: Luciana Contreras

»Me sentí muy bien»

(INCLUYE VÍDEO) Luego del cruce de hoy entre la Reserva del Millonario y sus pares de La Crema, River Desde la Tribuna habló en exclusiva con Exequiel Palacios, quien realizó un análisis de lo que dejó el triunfo por la mínima diferencia.

Una vez finalizado el encuentro ante la Crema hoy en Ezeiza habló Palacios, se refirió a cómo se sintió dentro de la cancha y dijo: “Me sentí muy bien, fuerte, con ganas y por suerte pudimos ganar”. También hizo referencia al  juego que se vio y expresó: “Después del gol metimos velocidad fuimos superiores y pudimos ganar el partido”.

El 8 de la Reserva Millonaria también habló de la importancia de los jugadores de Primera que suman rodaje en los partidos de la Tercera división y señaló: “Son espejos de nosotros, ellos están en Primera División. Tratamos de aprender cada movimiento de ellos en el vestuario, para seguir aprendiendo”. Lo cierto es que los chicos del Millo siguen sumando buenos resultados y ya piensan en la próxima fecha ante Arsenal.

Con pasado de técnico y jugador

Como Walter Gómez antes y Enzo Francescoli después, Cubilla fue uno de los uruguayos que, con su talento, engrandeció la historia de River.

El delantero de hábil dribbling que se veía por toda la cancha, había nacido en Paysandú en 1940. A los13 años debutó en Colón y a los 17 en Peñarol, club del que era hincha fanático. En la primera fue cuatro veces consecutivas campeón uruguayo- del ’58 al ’61-, dos veces campeón de América – ’60 y ’61- y una vez campeón del mundo de interclubes – 1961- hasta que fue transferido al Barcelona.

En 1964, Antonio Liberti viajó a España para convencerlo de que vuelva al Río de la Plata, y así fue como Cubilla regresó para entrar a River, ya que en Barcelona era suplente. «El director técnico Cesarini me enseñó a taquear la pelota, y un montón de trampitas que no pienso contar», solía decir sobre su forma de jugar.

Cubilla visitó La Banda entre  1964 a 1968, armando una poderosa ofensiva con Sarnari, Artime, Onega y Más, y logrando 31 goles oficiales. El plan de austeridad de 1969 hizo que el jugador fuera transferido a Nacional de Montevideo, donde jugó junto a Artime, logrando otros cuatro campeonatos uruguayos seguidos -del ’69 al ’72- y en el ’71 campeón de América y campeón mundial de Interclubes.  Sin embargo, no había tenido suerte en el Millonario, mientras estuvo en Núñez, le tocó ser parte de sequía de los 18 años sin vueltas olímpicas.

Después de cuatro años jugando en el Monumental, Cubilla cruzó el Río de La Plata y volvió a su país pero esta vez para jugar en Nacional.

Finalmente, en 1984 volvió a River pero esta vez sería para quedarse del lado de afuera de la línea de cal. No estuvo mucho tiempo al mando del equipo ya que a los pocos partidos, y sin haber logrado el objetivo de consagrarse campeón, así como había hecho como jugador se fue de River para recalar en Nacional.

En el ’70 integró el seleccionado uruguayo en el Mundial de México, siendo figura central a una edad record para un jugador de primera: 30 años. «El mejor wing de América», según Cesarini , terminó su carrera haciendo campeón como director técnico a Defensor de Montevideo y Olimpia del Paraguay.

Por: Luciana Contreras

Una Bruja para recordar

El volante por izquierda y recordado jugador que se destacó con El Más Grande en tres etapas distintas. Arribó a Núñez procedente del eterno rival, en donde debutó en 1989 y jugó seis partido, consiguiendo anotar un gol.

Fue un zurdo habilidoso que se proyectaba al arco rival y llegaba fácilmente al gol.

Nacido el 17 de septiembre de 1969 en Villa Constitución, Santa Fe, y  comenzó su carrera de la vereda de enfrente en el año 1988, cuando debutó para Boca. Sin embargo, se daría cuenta rápidamente cuáles eran los colores del club Más Grande de Argentina y el mundo, así fue que dos años más tarde llegó a  River.

Disputó 168 partidos y convirtió 39 goles, obteniendo seis títulos nacionales y uno internacional: Torneo Apertura 1991, Apertura 1993, Apertura 1994, Apertura 1996, Clausura 1997 y Apertura 1997 (el último tricampeonato de la institución) y la Supercopa 1997.

En su primer paso, 1990-1992, marcó 6 tantos en 25 partidos  y consiguió el Torneo Apertura de 1991.

Desde 1990/91 hasta el Clausura de 1999 permaneció en el Millo, cuando fue vendido al América de México, con previo paso por el Zaragoza de España y su retorno al conjunto millonario en la temporada 1995/96  para volver a gritar campeón, esta vez, de la recordada Supercopa 1997.

Durante 1999, Berti disputó sus últimos encuentros con La Banda y después pasó por América, de México; Al Ain, de Emiratos Árabes Unidos; Huracán y se retiró en 2002 en Barcelona, de Ecuador.

Por: Luciana Contreras

Médico de profesión

Eliseo Prado fue una gloria futbolística de River. Durante la década del 50 fue uno de los integrantes de la denominada “Maquinita”, la segunda delantera más recordada de la historia futbolística del club.

Nació un 17 de septiembre de 1929 en Buenos Aires, era apodado “el Doctor” debido a su profesión de odontólogo, aunque también era futbolista. «Me gustaban las dos cosas, y traté de hacerlas juntas. Lo logré haciendo los trabajos prácticos de la facultad a la noche, entrenándome solo a la tarde, y logrando un permiso especial para ir a las concentraciones sólo de noche». Debutó en el «Más Grande» en 1949, por una huelga de jugadores profesionales que terminó poco tiempo después con la partida de las grandes figuras del fútbol argentino, entre ellas las de River como Di Stéfano y Pedernera, a Colombia.

El día de su primer partido con el Millonario, River igualó 1 a 1 con Platense. Su actuación fue tan buena que, terminado el conflicto, permaneció en el equipo de Reserva, pero un viaje a Italia de los titulares para jugar a beneficio del desastre de Superga lo hizo demostrar sus dotes al ganarle a Racing 3 a 0. Salió campeón de la reserva en 1950 y 1951, año en que se fue de gira a Europa ya como titular, quedando firme en primera división. Fue recién ahí, en 1951, cuando el delantero logró pasar de la Reserva a Primera y comenzó a ganarse el puesto con goles y destacadas actuaciones.

Había llegado a Núñez de la mano de Marcos Boim, quien en ese entonces era masajista de River. Él fue quien lo descubrió y lo llevó del club San Carlos Norte a River. Allí, Peucelle le puso el ojo y lo ascendió de la quinta a la tercera en tiempo record. Ese día River le ganó un partido a Banfield 8 a 1, con 7 goles del recién llegado.

En sus inicios como futbolista se desempeñó como delantero, sin embargo, de apoco con la aparición de otras grandes figuras, tuvo que empezar a ceder su lugar hasta correrse hacia la derecha. Su puesto lo ocupó, y muy bien, Walter Gómez. Junto a él, más Vernazza, Labruna y Loustau se volvió a formar un equipo imparable, que revivió a la mejor delantera de la historia de River.

Fue un jugador que tenía un excelente manejo con las dos piernas, y era un verdadero armador de jugadas, las cuales terminaba con excelentes remates.

Su época de esplendor fue la década del 50 cuando fue parte del equipo que, si es que puede decirse así, reemplazó a la famosa Máquina. Con la banda cruzándole el pecho consiguió cinco títulos y marcó 61 goles, ganándose un lugar indiscutible en la historia grande del equipo de Núñez. Fue bicampeón en 1952 y 1953, en éste último año, también, fue el goleador del equipo con 21 tantos, seguido por Ángel Labruna con 16. Además, ganó el primer tricampeonato de la historia de River entre los años 1955 y 1975.

Podría haber sido aún más grande, cuando estuvo a punto de lograr un récord inalcanzable de 6 títulos en seis años si la racha campeona no se cortaba en 1954.

En Núñez, la gente lo disfrutó durante 147 partidos, en los que marcó 61 goles y dio cinco vueltas olímpicas. Fue una de las banderas del River ganador de aquellos años dorados, en los que el grito de ‘Dale campeón’ era una sana costumbre.

Además de River, donde jugó hasta 1958, tuvo un paso por Gimnasia y Esgrima de  La Plata desde donde luego fue primero al Sportivo Italiano, y más tarde a Colón de Santa Fé. Se retiraría en esa institución a los 33 años.

Su habilidad como futbolista lo llevó a vestir la camiseta albiceleste. Vistió los colores de la Selección en el Mundial de Suecia 58, donde disputó tan sólo un partido.

Por: Luciana Contreras

Se Arruina un Trapo Histórico

Lamentablemente el miércoles, día del encuentro ante Independiente del Valle por la Copa,  se prendió fuego por negligencia de los propios hinchas, una de las pocas banderas historias que adorna en cada partido el Monumental y acompaña a River en cada viaje o partido con publico visitante.

La bandera de ¨El Palomar» cuenta con 20 años de trayectoria recorriendo las canchas del país y el mundo, siguiendo a nuestro equipo a todos lados.

En la tarde del partido sufrió un percance: una tela mítica que deberá ser reemplazada por otra sin historia, aunque gracias a Dios, el nombre del trapo seguirá intacto.

Esperemos que estos hechos no vuelvan a repetirse en nuestra querida casa, y que toda la gende de El Palomar pueda seguir con su trapo acompañando al Millo a cada rincón.

A continuación el comunicado:

Los que nos conocen saben que hubieramos preferido que se nos prenda fuego un brazo, o la cara; porque a la larga se cura. Para nosotros la bandera vale como nuestra vida, es un hecho muy triste el de esta noche. Nosotros apoyamos y disfrutamos de la fiesta en la tribuna, pero lamentablemente hay gente irresponsable que no tiene idea lo que es una cancha. Agradecemos a todos los amigos y conocidos, que nos acompañan en el dolor que sentimos. 20 años de historia, no se empañan por un accidente, el trapo se arregla y seguirá en la tribuna, como debe, como siempre.!

Carlos Miguel Santamaría

Carlos Miguel Santamaría había nacido en Buenos  Aires  un 25 de septiembre de 1912 comenzó su carrera en Platense, pero rápidamente deslumbró a propios y extraños con su juego y pasó a Núñez donde ganaría un campeonato.

Llegó a River  un año después de su debut en primera división vistiendo la camiseta de Platense Su primer partido con la Banda lo disputó en 1932 el mismo año en que River logra du su primer vuelta olímpica como profesional.

Había arribado al Millonario junto a otros jugadores de peso, ya que por aquel entonces River pensaba en armarse para pelar campeonatos, algo que finalmente logró. Con la llegada de Santamaría también hubo otros grandes apellidos que más tarde se convertirían en glorias como él: como Alberto Cuello, Juan Carlos Arrillaga, Dorado, Sciarra y nada más ni nada menos que la figura de aquel campeonato Bernabé Ferreyra.

El campeonato de 1932, que era el principal objetivo del equipo en ese entonces lo consiguieron luego de  un partido desempate ante Independiente en cancha de San Lorenzo. El Millo se consagró con un rotundo 3-0, levantando por primera vez así un trofeo.

Defendió  La Banda durante cinco temporadas consecutivas, desde su debut en 1932 hasta 1937 cuando es vendido a Fluminense de Brasil, club en el que se quedaría por tres temporadas para volver al club de sus amores.

Durante su primera etapa en River se consagró campeón en tres oportunidades, 1932, 1936 y 1937 (bicampeonato).  Para no ser menos, en Brasil también levantó copas. En 1937 y 1938 ganó dos títulos defendiendo los colores de Fluminense.

En  1939 pega la vuelta y regresa a Núñez. Esta segunda etapa fue un poco más corta ya que solo permaneció una temporada y no ganó títulos.

Después de su segunda etapa en River volvería a Brasil donde ya había jugado y levantado trofeos, esta vez, para defender los colores de Flamengo y Botafogo donde se retiraría como profesional en 1941.

Finalmente, el 31 de marzo de 1998 a los 85 años falleció en la ciudad de Buenos Aires.

Por: Luciana Contreras