Alberto Cuello

Alberto Cuello, comenzó su carrera futbolística en Tigre lejos de su Tucumán natal donde había nacido un 23 de septiembre de 1909. Debutó en el primer equipo de Victoria  en 1930 aunque la mayoría de sus partidos los disputó como amateur. Cabe recordar que en 1931, se inicia el profesionalismo en el fútbol argentino.

Aun jugando en Tigre, solo un año después de su aparición en la máxima categoría, se calzó por primera vez la albiceleste  pues sus trascendentes  actuaciones en la escuadra tigrense lo catapultaron rápidamente a la consideración popular, integrando junto a Oscar Tarrío, Piaggio y Fernando Paternosterel  la defensa del  combinado argentino que ganó el Campeonato Sudamericano 1929.

Debido al reconocimiento y al nivel que logró en sus tiempos en el club de victoria en el año 1932 fue  transferido a River  donde se lo llamaba el «gran señor del área»  debido a las cualidades que mostraba para defender cada vez que un delantero rival se acercaba al aérea en la que estaba su arquero.  En ese mismo año, 1936, salió campeón.

Su llegada al club de La Banda se dio debido a la decisión  de Liberti junto a otros dirigentes  de su confianza de que River debía romper el molde dentro del mercado de pases.  Así es que  llegaron refuerzos de calidad, Alberto Cuello de Tigre, Santamaría de Platense y Arrillaga de Quilmes como los más notables

El 19 de noviembre de 1933 fue el autor del primer gol en contra en un superclásico, también fue partícipe de los dos títulos ganados en forma consecutiva en 1936 y 1937  bajo la dirección del entrenador húngaro Emerich Hirschl.

Algún tiempo después, en 1941 formó parte del equipo que más tarde fue apodado La Máquina. Ese año ganó su último título nacional y se retiró del fútbol profesional.

En River jugó entre los años 1932 y 1941 donde defendiendo La Banda ganó 11 títulos, tres de ellos internacionales (la Copa Aldao en los años 1936, 1937 y 1941).

Por: Luciana Contreras

Pedro Lago, el mulero

Fue el primer uruguayo en vestir la banda roja frente a Boca Juniors en el profesionalismo, y ya en ese debut dio tempranas muestras de su controvertida manera de entender el juego: fue expulsado junto a otros dos compañeros por agredir al árbitro Enrique Escola. River, que estaba en ventaja por 1 a 0, se retiró en protesta del campo y se le dio por ganado el partido a Boca.

Lago había nacido en Montevideo en 1911. Cuando llegó a Buenos Aires fichado por River, temiendo que hubiera bronca contra los charrúas, ocultó a sus compañeros su nacionalidad mientras daba a entender que era rosarino. Se corrió esa bola y hubo quien, en los vestuarios de River, se jugó una cena para varios, asegurando que Lago había nacido en Rosario. La apuesta tenía que resolverla el propio jugador…

En el Millo se desempeñó como volante por la izquierda jugando durante cuatro temporadas: 1931 – 1935. Participó en 121 partidos en los que convirtió 35 goles con la camiseta de River. Fueron 33 en Torneos Locales de AFA y 2 en Copas Nacionales. Además de otros 7 en partidos amistosos.

Llegó de su país proveniente de Bella Vista de Uruguay en  1931 cuando recién daba sus primeros pasos el fútbol profesional en Argentina. Tuvo una buena campaña en River, con el que salió campeón en 1932. De habilidad, astucia e inteligencia, preparaba el juego para que Bernabé Ferreyra definiera la jugada.

Lo apodaban el Mulero porque tenía muchas mañas, de las buenas y de las malas, para sacar ventajas en el juego. Rápido para ejecutar algún tiro libre y sorprender, puede ser una de las primeras. En cuanto a las segundas, tuvo varias, como por ejemplo bajarle los pantalones o la gorra al arquero en un córner, o tocarle la extremidad a un rival para desconcentrarlo y sacarle el balón.

Tras jugar en River regresó a Montevideo en 1936 donde continuó su carrera defendiendo los colores de Peñarol donde  iba a jugar nueve temporadas para, finalmente, terminar su carrera profesional allí en el año 1945.

Por: Luciana Contreras

Cabezón de vuelta

Si se le preguntara a Andrés Nicolás D’Alessandro por su pasión por el fútbol y de dónde vino el interés en ser un jugador profesional, él respondería «Creo que nací con el fútbol en mente». D’Alessandro se debatió, pasó por malos momentos, pero nada en absoluto, haría que renuncie a su brillante futuro como futbolísta.

La trayectoria de D’ Ale no es exactamente un tango, llena de drama y lágrimas, como es común entre los jugadores de fútbol. Sus padres, Gladys y Eduardo, intentaron  hacer realidad el sueño de su hijo que siempre estaba jugando en la calle, en casa, en cualquier lugar…

El Cabezón, D’Ale, o el diez como solemos llamarlo, nació un 15 de abril de 1984 en la Ciudad de Buenos Aires. Sus primeros pasos con la pelota en los pies los dio en las canchitas de baby de su barrio pero en River fue donde comenzó a dar sus primeros pasos para convertirse en profesional, será por eso que hoy en día volvió a defender La Banda, para devolver algo de lo que River le dio.

Debuto hace casi 16 años, cuando apenas estaba cumpliendo la mayoría de edad. Fue el 28 de mayo del 200 cuando el Millo se enfrentaba a Unión de Santa Fe por la fecha 13 del torneo local.

Ese encuentro River terminó perdiendo por 2 a 1 pero para D’Alessandro será un día que jamás olvidará, de apoco agarraría continuidad  y comenzaría a demostrar que pese a su corta edad podía vestir el Manto Sagrado y gambetear como lo hacía en sus comienzos en la canchita de Papi.

En la temporada 2001/2002, logró tener más continuidad por lo que se empezó a destacar en el equipo y se consagró campeón Torneo Clausura 2002, ya habiendo obtenido el campeonato del 2001 pero con menos continuidad. En la siguiente temporada, la 2002/2003, el futbolista volvió a consagrarse campeón pero esta vez del Torneo Clausura 2003 siendo una de las figuras del club por lo que atrajo el interés de varios clubes europeos, entre ellos el Barcelona, el Manchester United y la Juventus de Turín.

Finalmente, su destino sería otro, se sumaría a las filas del Wolfsburgo alemán.  En la primera temporada en Wolfsburgo, Andrés logró hacer una aceptable campaña en la que disputó cuarenta y ocho encuentros y marcó solo siete goles y donde terminó décimo en 2004 con dicho club en la tabla de posiciones del campeonato alemán.12 13 En las dos siguientes temporadas, no pudo demostrar un nivel óptimo de juego, sin embargo, el 21 de septiembre de 2005 anotó el gol número 4000 en la historia de la Bundesliga desde su creación (1963), en el encuentro entre el Wolfsburgo y el Hannover 96, partido que terminó 4:2 a favor del equipo del «Cabezón».14 Más tarde, se produjo un conflicto entre el jugador y el director técnico del club alemán «Klaus Augenthaler»

En enero de 2006, fichó cedido en préstamo por un año para el Portsmouth F. C. de la Premier League de Inglaterra,16 donde jugó la segunda parte de la temporada 2005/06 en la que marcó un verdadero golazo ante el Charlton Athletic,17 el único en su corto paso por dicho club. En total Andrés jugó trece encuentros donde siguió mostrando su hasta entonces irregular nivel futbolístico, pero a pesar de esto contribuyó junto a sus compañeros de equipo en la permanencia del club inglés en primera división.

En agosto de 2006, tras regresar al Wolfsburgo después de haber cumplido su cesión en Portsmouth, fue nuevamente cedido en préstamo por un año pero al Real Zaragoza de España. En junio de 2007, tras finalizar su cesión en el equipo de Aragón y debido a las buenas impresiones que les dejó a los dirigentes con sus actuaciones, el Real Zaragoza decidió comprar su pase al Wolfsburgo por lo que pagó 3,5 millones de euros.

En la temporada 2007/08 todo fue diferente, el «Cabezón» volvió a tener conflictos que se tradujeron en entrecruces con su compañero de equipo y seleccionado «Pablo Aimar», con el director técnico de ese año «Víctor Fernández» y hasta con el remplazante del mismo «Ander Garitano». Por esto y por su bajo rendimiento en esta última temporada, los dirigentes zaragocistas decidieron darle vía libre al jugador por medio de un futuro traspaso.

En febrero de 2008, fichó por San Lorenzo de Almagro después de que un grupo inversor le comprara la mitad de su pase al Real Zaragoza en 3,5 millones de euros, y lo acercara al «Ciclón».

En julio de 2008, después de tener buenas actuaciones en San Lorenzo, el Internacional de Porto Alegre compró su pase al grupo inversor dueño del cincuenta por ciento y al Real Zaragoza dueño del otro cincuenta por ciento por lo que pagó 6 millones de euros en total y le ofreció un contrato por cuatro años al jugador con un sueldo de 1,5 millones de dólares anuales. En diciembre de ese mismo año, el futbolista se coronó con Inter campeón de la Copa Sudamericana tras derrotar por un global de 2:1 a Estudiantes de La Plata.

El 18 de agosto de 2010, el «Cabezón» obtuvo su primera Copa Libertadores tras vencer el Inter de Porto Alegre por un global de 5 a 3 a Chivas de Guadalajara en la final. Ese año además, fue nombrado con sesenta y un votos a favor «Futbolista del año en Sudamérica». En fines de 2010, también jugó el Mundial de Clubes, el cual no pudo ganar ya que cayó derrotado ante el Mazembe del Congo, África por 2:0 en las semifinales, por lo que debió jugar por el tercer y cuarto puesto ante Seongnam Ilhwa de Seongnam, al que venció por 4:2. En ese encuentro, marcó el tercer gol de su equipo, y uno de los mejores del torneo contribuyendo así en la obtención del tercer lugar del podio.

En Internacional  ha tenido una de sus mejores etapas, fue donde más títulos ganó y además se convirtió en ídolo de toda la hinchada. Entre 2008 y 2014 obtuvo nueve coronas:  Copa Sudamericana (2008),  Campeonato Gaúcho (2009), Copa Suruga Bank (2009), Copa Libertadores (2010), Campeonato Gaúcho (2011), Recopa Sudmericana (2011) y los campeonatos locales 2012, 13 y 14.

El 3 de febrero de 2016 luego de una operación relámpago «el cabezón» regresa a River. Llega a préstamo por un año sin posibilidad de compra. Luego de 13 años retorna al club donde creció futbolísticamente.

Por: Luciana Contreras

Millonario y trotamundos

El Conejito había debutado en el Apertura de 1998, en Jujuy ante Gimnasia. Aquella tarde marcó el gol del empate del equipo de Ramón Díaz (2-2) y preanunció su futuro. En Núñez fue bicampeón con Ramón y Gallego (Apertura 99-Clausura 2000), y se consagró en el Mundial Sub 20 disputado en la Argentina. Enseguida era presentado en el Camp Nou.

Aquel pibito salido de la cantera Millonaria asombraba a propios y extraños con su velocidad, desfachatez y gambeta. Ese pibito era Javier Pedro Saviola.

Nació un 11 de diciembre de 1981 en Capital Federal  y desde muy chiquito llevó La Banda en la piel. Durante sus inicios en el club combinaba los estudios con ser alcanzapelotas.  Pisó Núñez por primera vez con tal solo ocho años de edad, desde ese entonces supo que River sería su segunda casa.

Tras cuatro años en River donde se consagró en dos oportunidades obteniendo los torneos Apertura 99 y Clausura 2000 el Conejito cruzaba el océano para desembarcar en el gigante Barcelona del Viejo Continente.

Los dirigentes del Barcelona, ávidos por contrarrestar los efectos de la Era Galáctica que en ese entonces inauguraba el Real Madrid, atendieron el consejo. El precio por el crack de River se disparó a 36 millones de dólares.  Con la casaca Blaugrana jugó 146 partidos y anotó  70 goles.

Al año siguiente, durante la temporada 2004/05 como en Barcelona no iba a tener la oportunidad para demostrar su calidad, aceptó pasar a préstamo por una temporada al Mónaco de Francia. A lo largo de ese año disputó 42 partidos y convirtió 17 goles.  Con ese cambio de aire buscaba su chance en la Selección, en ese entonces dirigida por Pekerman tras la salida de Bielsa. El dt le había dicho que si conseguía continuidad sería tenido en cuenta para jugar con la albiceleste.

A su regreso del Mónaco, el entrenador le comunicó al argentino que no lo tendría en cuenta. El Espanyol surgió como alternativa en el horizonte de Saviola, pero los dirigentes blaugranas se negaron a cederlo al rival de la ciudad por temor a que triunfase con esa camiseta. El Sevilla, entonces, fue su tercera parada en el fútbol español. Hasta allí llevó sus goles, que fueron claves para que el equipo se consagrara en 2006 bicampeón de la antigua Copa UEFA.

Cuando volvió de Sevilla, luego de haber completado un gran Mundial con la Argentina, tampoco pudo echar raíces de manera definitiva en un Barcelona que otra vez volvería a desprenderse del jugador doce meses más tarde. A pocas semanas para la finalización de la Liga 2006-2007, los diarios españoles dieron cuenta de un presunto arreglo entre el ex River y el Real Madrid. Así fue que durante su segunda etapa en Barcelona, en la  temporada 2006/2007 disputó sólo  26 encuentros y marcó la mitad de goles, 13.

En el Real Madrid la suerte le volvió a ser esquiva. Jugó tan solo 26 partidos en dos temporadas. Schuster, el técnico que lo pidió pero que no le dio continuidad, fue despedido en diciembre de 2008 por malos resultados. El Madrid ya padecía el avance arrasador de Lionel Messi y compañía. Dos temporadas más tarde de su arribo, emigraría a Portugal para jugar en el Benfica. Su estadía en el equipo luso se compara solo con su primera etapa en el Barcelona. Junto al paraguayo Oscar Tacuara Cardozo formó la dupla que llevó al equipo a ganar la Liga 2009-2010. Llegó y en su primera temporada dio una vuelta olímpica. A esa estrella se le agregarían tres Copas de la Liga.

De Portugal se iría nuevamente a España, más precisamente a Málaga después de no renovar su vínculo con el Benfica. Llegó para jugar la Champions League. El chileno José Manuel Pellegrino lo apuntó como imprescindible. Fue  compañero de los argentinos Martín Demichelis y Diego Buonanotte.  Debuta con la camiseta del Málaga C.F. el 1 de septiembre de 2012 jugando los segundos 45 minutos de un encuentro frente al Real Zaragoza.  Con su participación con el Málaga en la Champions League, se convierte en uno de los jugadores que ha participado en esta competición con mayor cantidad de equipos

Casi un año después, el 25 de julio de 2013, Saviola firmó un contrato de dos años con los actuales campeones griegos Olympiacos Fútbol Club.

En septiembre de 2014, se incorpora al Hellas Verona donde como le pasó en otras etapas, no tuvo mucho protagonismo en el equipo  que  luchaba por la permanencia. Por eso, tras catorce años tomaba la decisión de volver a su casa, a River al Monumental.

Saviola se puso rápidamente de acuerdo con la dirigencia y volvió a su club de origen generando una gran expectativa en todo el Mundo Millonario que estaba ansioso por ver a un hijo prodigo.

Sin embargo, sus rendimientos no fueron los mejores tuvo altibajos y las lesiones no colaboraron en su regreso a River.

Finalmente después de un año de bajo rendimiento decide dar un paso al costado e irse del millonario, donde no era titular al quedar marginado de la lista de jugadores que viajaban a Japón para disputar el Mundial de Clubes. En su segunda etapa jugó 13 partidos y no convirtió goles.

Con la selección disputó el Sudamericano Sub 20 y los Juegos Olímpicos de Atenas de 2004 consagrándose campeón en ambas oportunidades y siendo una de las figuras destacadas.  En ese equipo de figuras precoces que pese a la edad jugaba a la pelota como recién salido de un baldío, fue goleador, figura y se consagró como el mejor jugador del certamen.

Por: Luciana Contreras