El mortero de Rufino

Bernabé Ferreyra nació el 12 de Febrero de 1909 en la ciudad de Rufino, Santa Fe. Hijo de Bernabé Ferreyra padre y Dominica Bravo tenía cinco hermanos: Sotero, Beningo, Joaquín, Gerónima y Paulino.

El fútbol siempre fue su pasión, el mismo Bernabé una vez en una entrevista declaró que en plena penitencia, al primer descuido se escapó para jugar al fútbol con sus amigos, hecho que le provocó la expulsión de la Escuela Nacional. Recaló en la Escuela Fiscal donde más de una vez aparecieron vidrios rotos por pelotazos. Su abuelo había fallecido y su padre estaba agobiado por lo que decidieron mudarse a la casa de su tío, Bernabé, hermano de Dominica, su madre..

Allá por 1921,a los 12 años, el fútbol se tornaba más serio. La casa del tío Bernabé estaba cerca del club Jorge Newbery donde “El Ñato”, uno de los tantos apodos que tenía, dio sus primeros pasos. Cuando tenía no más de 15 años, el club lo sube a primera división y en las temporadas 1925-1926 Newbery gana el campeonato y Bernabé mete 24 tantos.

En 1926 tuvo un breve paso por Newells disputando 3 partidos.

En 1927 se muda a Junín por llamado de su hermano Paulino, que desde 1926 era parte del club B.A.P. (Buenos Aires al Pacífico). Con 18 años “El goleador de Rufino” decide jugar todos los domingos por el B.A.P. y trabajar en la semana en el ferrocarril. El club no salía campeón hace 11 años.. Con la llegada de Bernabé se corona campeón quien fue figura anotando 29 tantos convirtiéndose en ídolo de Junin. De la mano de Alberto Monge, llega a Tigre en 1929.

En esos tiempos, la gente le tenía desconfianza a los jugadores del interior y se decide que juegue un amistoso que Tigre tenía que disputar ante El Porvenir. El matador de Victoria ganaba esa tarde 4-0 con cuatro goles de Bernabé y al día siguiente, firmó contrato.

En 1930 Huracán lo pide a préstamo para una serie de ocho amistosos pre-campeonato y “La Fiera” marcó 11 tantos. A fines del mismo año, Vélez también lo pide a préstamo para una larga gira de cinco meses también por América Latina. En esa gira Bernabé marcó 38 de los 84 goles de Vélez.

En esa gira, está la anécdota de que en un partido, Bernabé, que era conocido por su fuerte remate, desmayó a un arquero de un pelotazo en Perú. “El romperedes” lo fue a visitar al hospital y el arquero le hizo un insólito pedido: “Si nos volvemos a enfrentar, avíseme antes de patear”. Cuando la gira volvió a pasar por Perú, Bernabé le hizo caso y le avisó, pero terminó siendo gol igual.

En 1932 River compra a Bernabé Ferreyra por la suma de $35.000 por el pase más $10.000 de prima para el jugador siendo el pase más caro hasta ese entonces del fútbol, por ello nace el apodo Los Millonarios y así también, se reconocía más a Bernabé.

Debutaba con dos goles ante Chacarita en la victoria por 3-1 y ahí nació el apodo La Fiera y desde ese día, convirtió 19 goles en 12 fechas consecutivas, siendo el arquero de Huracán De Nicola el que corte la racha.

Fernando Bello, arquero de Independiente le atajó un penal en 1934 pero el remate fue tan fuerte que le quebró dos muñecas y se desmayó. Desde ese entonces también fue llamado “Romperedes”, “Balazo”, “Cañonero” porque la mayoría de sus goles fueron de 30 metros o más.

La entrada para ver a River salía 1 peso.. Al tercer partido River recuperó los $10.000 pesos que le dio le prima porque Bernabé hacía llenar la cancha. En un superclásico de 1932 desmayó de un pelotazo a Arico Suárez por un pelotazo en el estomago.

-“Así que usted es La Fiera”
-“No. La fiera es usted cuando canta” le respondía Bernabé a un tal Carlos Gardel la primera vez que se encontraron.

Con tan solo 29 años en 1939, en un partido de River vs Newells Bernabé tuvo que verse obligado a retirarse por los multiples desgarros generados por las patadas que recibía en los partidos. Su partido de retiro fue ante Peñarol en un estadio lleno.

Bernabé disputó 185 encuentros en el millonario marcando 187 goles siendo el delantero con mejor promedio de gol en la historia de River y de fútbol argentino con 1,01 En River y 1,04 en general. En River, “El matador de Rufino” ganó nueve títulos, siete nacionales y dos internacionales”

Luego del retiro, de 1943 a 1956 fue empleado del club y en 1972 fallece a la edad de 63 años. Sus restos fueron velados en el hall de River para que posteriormente fueran trasladados al cementerio de su ciudad, Rufino.

Sin dudas Bernabé Ferreyra, “El Ñato” fue el primer gran ídolo del millonario.

Por: Luciana Contreras

«Darle alegrías a la gente»

Abel Casquete llegó a River a los 11 años, hoy con 18 está muy feliz de formar parte de la Primera División y ya nos adelantó que, sueña con marcarle un gol al rival de toda la vida.

El enganche ecuatoriano comenzó a formarse en River desde la Octava División, por ese entonces, ya demostraba todas sus condiciones técnicas y era uno de los mejores jugadores de su categoría. En este mano a mano con River Desde La Tribuna, recordó los comienzos en el club y ya sueña con darle títulos al pueblo millonario.

«En River estoy desde los 11 años, ya tengo siete años en el club, gracias a Dios formo parte del cupo de la Primera y estoy jugando en Reserva que me hace muy bien. Con el nombre River Plate, es uno de los equipos más grande del mundo y cuando estaba en mi país me dijeron de venir para acá no lo pensé dos veces, es un club muy grande y a quien no le gustaría jugar acá. Ahora estoy jugando y hay que seguir para adelante. El objetivo es jugar en el equipo de Primera y jugar con todos esos monstruos al lado», comenzó Casquete.

Nacido en Guayaquil, Ecuador , la adaptación fue un tanto más especial en comparación a chicos que vienen de otras provincias de Argentina, otro país, otras culturas y costumbres, Abel pudo acomodarse rápidamente y acoplarse al resto de sus compañeros.

«Me tuve que acostumbrar a todo, a la comida, pero aparte de eso tuve un grupo que me dio mucha confianza para estar acá y la verdad que me respaldaron muy bien y gracias a ellos estoy acá». Sus jugadores favoritos son: Ronaldinho y Neymar. «Siempre tuve a dos brasileros como referentes, primero Ronaldinho y ahora Neymar, es un jugador al cual miro mucho y anhelo. Destaco mucho sus jugadas, sus mano a mano, el uno contra uno y como resuelve tan fácil, hay que seguir esos pasos», indicó.

Casquete ya sabe lo que es jugar con la camiseta del Más Grande, debutó el 18 de julio del año pasado, frente Atlético Rafaela por el torneo local, que fue debut y asistencia al goleador Fernando Cavenaghi, un comienzo soñado para esta joven promesa. Este 2016 tiene metas tanto a corto como a largo plazo para el mediocampista ofensivo.

«En el corto plazo seguir en el grupo de Primera y a lago plazo darle una alegría a toda la gente y como no, hacerle un gol a Boca», cerró.

Por: Nahuel Cuellar | En Twitter: @Nawe7

Mediocampista de profesión

El estadio mundialista de Mar del Plata le hace honores y lleva su nombre, como consecuencia, es lógico, que muchas veces  sea pronunciado o escrito en algún medio de comunicación, sin embargo poco se sabe sobre su historia. José María Minella, un cinco ganador, técnico y dt.

José María Minella fue para River, lo que Ferguson fue para Manchester United, o Arsene Wegner para Arsenal. Más allá de los tiempos en que vivieron unos y otros, Minella edificó en River una campaña irrepetible, estando 13 años al frente del equipo de manera ininterrumpida.

Nació el 6 de agosto de 1909 en Mar del Plata, cerca de La Perla, lugar donde comenzó a pegarle a la pelota. Su primer club fue Independiente de su ciudad natal. Rápidamente, comenzó a brillar con luces propias, por lo que al poco tiempo, en 1929 con 21 años, llegó a Gimnasia y Esgrima de La Plata, destacándose como un mediocampista habilidoso con la pelota.

Jugando en el equipo platense, un día debió cubrir el puesto de Pedro Chalú, quien sufrió una lesión. Y fue entonces, cuando se puso la camiseta número 5 por primera vez, y pasó a formar parte de una exquisita elite de aquellos que pueden ser considerados los mejores de todos los tiempos, de tan bueno que era.

Tras jugar en Gimnasia, Minella pasó a River por 55 millones de pesos que para aquel entonces era una cifra más que considerable, ya era 1935 y así comenzaba un romance que se prolongaría a través de los tiempos.  En Núñez, no sólo conformó grandes equipos sino que también ganó títulos: seis en total, los de 1936, 1937 y 1941. Ése último año fue el primer título de La Máquina, Minella formó parte de él aunque jugando pocos partidos. Finalmente, un año después, en 1942, se iría de River para pasar a  Peñarol, a préstamo,  de ahí fue a Chile, donde decidió terminar su carrera como futbolista.

Su carrera profesional había llegado a su fin pero la relación con el fútbol, y  con River, iba a seguir siendo muy exitosa. Así, es que en 1947  se convirtió en entrenador del Más Grande, dando comienzo a un periodo de gloria ganando seis campeonatos, 1947, 1952, 1953, 1955, 1956 y 1957,  y adueñándose de un récord que recién sería alcanzado por Ángel Labruna en los ’70 y superado por Ramón Díaz en 2002. Volvió a River en 1963 contratado para cortar la sequía de campeonatos, el Millonario llevaba una racha de 5 años sin títulos, sin embargo él tampoco pudo obtenerlos. El equipo comandado en la cancha por Ermindo, Artime y Delém terminó segundo de Independiente tras puntear todo el año. Se fue al término del campeonato, y no volvió más.

También dirigió en Colombia (América de Cali), Uruguay, Newell’s y a la Selección Argentina.

Con la albiceleste, en 1964, obtuvo la Copa de las Naciones, organizada en Brasil, un cuadrangular en donde Argentina se impuso a Brasil, Portugal e Inglaterra, casi en forma impensada y en donde se conformó un plantel de jugadores experimentados (Amadeo Carrizo, Antonio Ubaldo Rattin, José Varacka, Vidal, Ermindo Onega, Alfredo Rojas), con jugadores de escaso roce internacional (Telch, Messiano, Propitti, el marplatense Victorio Casa, Bielli, Rendo) y fue la actuación más destacada de la Selección Argentina hasta el Mundial de 1978. Además, clasificó a la Argentina para el Mundial del 66 y  ganó dos títulos sudamericanos, los de 1937 y 1941.

Falleció a los 72 años el 13 de agosto de 1981. 17 años después de su muerte, en 1998 su ciudad natal, Mar del Plata, decidió homenajearlo bautizando con su nombre al estadio mundialista. Fu un jugador fino, un técnico de bajo perfil, un tipo confiable, amable y querido por todos.

Por: Luciana Contreras

«Siempre quise jugar en River»

El volante central de 18 años, Eric Barrios, integra la delegación de la reserva de River que disputará la Copa Chivas, en México. En esta oportunidad, dialogó con River Desde La Tribuna y nos contó sobre sus inicios en el Más Grande y su presente en la Reserva.

«Llegué hace tres años, en Octava División. Jugaba en la Fundación Messi y de ahí vine una semana a prueba, llegó el viernes y me dijeron que me tenía que quedar, desde ese momento empecé a vivir en la pensión». Como tantos otros chicos del interior del país, Eric vive en la pensión del club junto a sus compañeros, con la ilusión de poder llegar a la Primera División del Más Grande.

«Mis compañeros me tratan muy bien, estamos lejos de nuestras familias pero tenes gente muy buena que te acompaña siempre, eso es muy lindo porque no te sentís muy solo en la pensión. Nunca me imagine poder estar acá, siempre quise jugar en River y gracias a Dios se me dio y estoy aprovechando la oportunidad día a día». expresó.

Los primeros momentos en la pensión fueron difíciles para Barrios, estar lejos de la familia puede ser un factor negativo para los jóvenes que optan, por seguir su sueño, alejarse de los suyos y emprender el viaje hacia la Primera: «Los primeros días extrañaba a mi familia, después fui adaptándome a lo que era River», reveló.

Pasando por lo futbolístico, el mediocampista describe su juego dentro del campo. «Tengo quite, juego de 5, aunque es la Reserva estoy jugando de 8, soy muy rápido y tengo buena técnica. Mi referente es Kranevitter». En el futuro inmediato, la meta del jugador es ponerse La Banda y defender los colores del Millo: «Me gustaría debutar en River, es mi sueño jugar en la Primera pero lo tomo con calma, paso a paso», comentó.

La Reserva Millonaria disputará en México, la Copa Chivas, Eric nos cuenta como es su adaptación en cuanto al juego en el equipo de Luigi Villalba: «Me estoy adaptando a lo que es Reserva, es otro juego, por ahora me esta yendo muy bien», explicó.

Por ultimo, su sensación de poder compartir momentos junto al equipo de Primera División, los entrenamientos y el día a día junto a los Campeones de América. «Son momentos muy lindo, son experiencias que se te van dando y de ahí, tenes que sacar un granito de arena para aportar y para hacer lo mejor así te va viendo el técnico de Primera y eso es lo que te lleva a jugar en la Primera», finalizó.

Por: Nahuel Cuellar

Claudio Moressi, el pitón

Procedente de Huracán con un buen antecedente de ser jugador de muy buen pie . Formó con el Enzo Francescoli una de las duplas más temidas por los arqueros rivales ya que en el campeonato 85-86 que ganó la Banda ayudó al Príncipe a convertir la gran mayoría de sus goles …

Era un excelente asistidor y acompañaba siempre la jugada para abrir espacios. Fue titular del equipo hasta que se fue el Enzo a Francia antes del Mundial 86, ya que el Bambino optó por el Beto en lugar de Enzo y por Centurión ( luego Funes ) como centrodelantero para la Copa. Nunca pudo volver a recuperar la titularidad con el Bambino en lo se jugó en el resto del 86 y ni con Griguol en el 87-88.

Antes de empezar el campeonato Metropolitano del 85 se transfirió al centrodelantero Ricardo Gareca al América de Cali de Colombia, recibiendo en parte de pago a un volante de Huracán, Claudio Morresi.

Debutó en la tercera fecha durante un  1 a 1 frente a Unión de Santa Fe, la llegada de Morresi al grupo hizo la gran diferencia: demostró ser una excelente adquisición. Pero ya Francescoli era una garantía absoluta de gol.

Ruggero, Francescoli y Gallego formaban un grupo de performance perfecta. La llegada de Morresi fue lo que completó la línea, y con Francescoli armaron un dúo imbatible. Pumpido y Goycochea eran dos arqueros impecables. Y el juego agresivo de Alonso no dejaba pasar una oportunidad de hacer un gol. Así se fue armando un gran equipo.

El Pitón fue el segundo goleador de ese River campeón, haciendo sencillo algo muy difícil, marcar goles importantes y en la mayoría de los casos de una gran técnica. Finalmente se fue a Colombia en el 88, a jugar en el Independiente Santa Fe de Bogotá.

En nuestro país además de en River jugó en Vélez y de allí pasó a Santos Laguna de México.

Jugador de buen pie y un gran asistidor, Morresi obtuvo cuatro títulos con La Banda: un campeonato, loa Intercontinental, la Copa Libertadores y la Interamericana.

Por: Luciana Contreras

Un arquero distinto

Ángel David Comizzo nació  el 26 de abril de 1962,  un arquero que se destacó tanto por su enorme personalidad como por sus virtudes, que lo llevaron a atajar en River durante seis temporadas y en tres equipos mexicanos.

Empezó en Talleres de Córdoba en los años 80 y rápidamente llamó la atención por un estilo de atajar que hacía recordar al excéntrico Hugo Gatti. Se le parecía en el físico estilizado y en las maneras arriesgadas. Comizzo salía jugando, tenía coraje para pararse a varios metros de su arco. No era simplemente un arquero, era un portero-jugador.

Tras diez años en la T recaló en el club de Núñez, donde rápidamente se convirtió en ídolo. En esa institución estuvo en tres ciclos distintos (1988-90, 1991-93 y 2001-03), ganando cuatro campeonatos (torneo 1989-1990, Apertura 1991, Clausura 2002 y 2003).

El técnico campeón mundial en Argentina 78 llegó a la dirección técnica de River Plate en 1987 y de inmediato lo pidió. ”Yo no juego con 10 jugadores y un 1 arquero, sino con 11 tipos que sepan qué hacer con la pelota y Comizzo sabe un montón”. Ángel llegó, le costó afirmarse al inicio, pero se volvió referente del club en pocas temporadas.

Su primera aparición en La Banda fue en el año 1989, donde se adueñó del arco Riverplatense y ganó el campeonato de Primera División. Después de ese primer año, fue cedido a Tigres UANL de México.  Tras su primera etapa en el Millonario, Ángel se fue a jugar a Tigres de Monterrey (1990-91), liga donde también se desempeñó en León (1996-99) y Morelia (1999-2001), equipo con el que obtuvo el título mexicano en el año 2000.

Su retorno se dio rápidamente y en 1991, ya se encontraba en el Millonario una vez más. En su regreso, River ganó el torneo Apertura del mismo año y se consagró en el arco del Antonio Vespusio Liberti. Autoridad, medio salvaje por momentos, pero con una impronta que intimidó a todos los delanteros que enfrentó.

Su etapa en River tuvo un antes y un después de su pelea pública con Daniel Passarella a inicios de los 90. Se argumentaron desde temas personales hasta rumores de indisciplina de Comizzo. Nada se confirmó, pero Ángel David tuvo que dejar el club por varios años. Volvió una década después, en 2001, de la mano de su amigo Ramón Díaz. En total, en River, ganó cuatro torneos (un Nacional en 1989/90, 1 Apertura en el 91, y dos Clausuras, uno en el 2002 y otro en el 2003).

Dejó la actividad de jugador en Atléti co Rafaela donde estuvo la temporada 2003-04 y pasó a ser entrenador de corriente “menottista”.  Anteriormente también tuvo un paso por Banfield dentro del fútbol argentino.

Al igual que como jugador dio sus primeros pasos como director técnico en la T. Luego se fue a dirigir a México, donde estuvo al frente del Querétaro (2010-12) y del Morelia (2014), con el que ganó la Supercopa de México. En el medio, en 2013, dirigió a Universitario de Perú y salió campeón de Primera División gracias a la recomendación de su  amigo Chemo del Solar quién sugirió a la administración temporal de la ‘U’ para que lo contrate. En Universitario, fue donde tuvo  su gran chance, ya que allí logró el campeonato en el 2014.

Todos los hinchas de La Banda lo recuerdan como él era caracterizado. Autentico, duro, áspero y con un carácter más que especial.

Por: Luciana Contreras