Minella, un cinco ganador

El estadio mundialista de Mar del Plata le hace honores y lleva su nombre, como consecuencia, es lógico, que muchas veces sea pronunciado o escrito en algún medio de comunicación, sin embargo poco se sabe sobre su historia. José María Minella, un cinco ganador, técnico y DT.

José María Minella fue para River, lo que Ferguson fue para Manchester United, o Arsene Wegner para Arsenal. Más allá de los tiempos en que vivieron unos y otros, Minella edificó en River una campaña irrepetible, estando 13 años al frente del equipo de manera ininterrumpida.

Nació el 6 de agosto de 1909 en Mar del Plata, cerca de La Perla, lugar donde comenzó a pegarle a la pelota. Su primer club fue Independiente de su ciudad natal. Rápidamente, comenzó a brillar con luces propias, por lo que al poco tiempo, en 1929 con 21 años, llegó a Gimnasia y Esgrima de La Plata, destacándose como un mediocampista habilidoso con la pelota.

Jugando en el equipo platense, un día debió cubrir el puesto de Pedro Chalú, quien sufrió una lesión. Y fue entonces, cuando se puso la camiseta número 5 por primera vez, y pasó a formar parte de una exquisita élite de aquellos que pueden ser considerados los mejores de todos los tiempos, de tan bueno que era.

Tras jugar en Gimnasia, Minella pasó a River por 55 millones de pesos que para aquel entonces era una cifra más que considerable, ya era 1935 y así comenzaba un romance que se prolongaría a través de los tiempos. En Núñez, no sólo conformó grandes equipos sino que también ganó títulos: seis en total, los de 1936, 1937 y 1941. Ése último año fue el primer título de La Máquina, Minella formó parte de él aunque jugando pocos partidos. Finalmente, un año después, en 1942, se iría de River para pasar a Peñarol, a préstamo, de ahí fue a Chile, donde decidió terminar su carrera como futbolista.

Su carrera profesional había llegado a su fin pero la relación con el fútbol, y con River, iba a seguir siendo muy exitosa. Así, es que en 1947 se convirtió en entrenador del Más Grande, dando comienzo a un periodo de gloria ganando seis campeonatos, 1947, 1952, 1953, 1955, 1956 y 1957, y adueñándose de un récord que recién sería alcanzado por Ángel Labruna en los ’70 y superado por Ramón Díaz en 2002. Volvió a River en 1963 contratado para cortar la sequía de campeonatos. El Millonario llevaba una racha de 5 años sin títulos, sin embargo él tampoco pudo obtenerlos. El equipo comandado en la cancha por Ermindo, Artime y Delém terminó segundo de Independiente tras puntear todo el año. Se fue al término del campeonato, y no volvió más.
También dirigió en Colombia (América de Cali), Uruguay, Newell’s y a la Selección Argentina.

Con la albiceleste, en 1964, obtuvo la Copa de las Naciones, organizada en Brasil, un cuadrangular en donde Argentina se impuso a Brasil, Portugal e Inglaterra, casi en forma impensada y en donde se conformó un plantel de jugadores experimentados (Amadeo Carrizo, Antonio Ubaldo Rattin, José Varacka, Vidal, Ermindo Onega, Alfredo Rojas), con jugadores de escaso roce internacional (Telch, Messiano, Propitti, el marplatense Victorio Casa, Bielli, Rendo) y fue la actuación más destacada de la Selección Argentina hasta el Mundial de 1978. Además, clasificó a la Argentina para el Mundial del 66 y ganó dos títulos sudamericanos, los de 1937 y 1941.

Falleció a los 72 años el 13 de agosto de 1981. 17 años después de su muerte, en 1998 su ciudad natal, Mar del Plata, decidió homenajearlo bautizando con su nombre al estadio mundialista. Fu un jugador fino, un técnico de bajo perfil, un tipo confiable, amable y querido por todos.

Por: Luciana Contreras

RIVER VS BARCELONA

C

Al Maestro con cariño

Hubo dos personas importantísimas en la construcción de la Maquina, uno fue Carlos Peucelle, el otro fue el encargado de dar las órdenes fuera del campo de juego: Renato Cesarini. Él, además de dirigir y ser campeón con la Máquina, dejó grabado a fuego su estilo en la formación de jugadores y el buen juego, claves que siguen distinguiendo a la escuela Millonaria.

Renato Cesarini, nació en Ancona, Italia, en 1906. Durante esa época, Argentina se había convertido en un país muy atractivo para aquellos imnigrantes que buscaban un futuro mejor para ellos y su familia.  Es por eso que toda la familia Cesarini había decidió trasladarse al país, más precisamente a la Ciudad de Buenos Aires, donde luego nacería el romance con la pelota. El «Tano» cruzó el océano con tan solo 3 meses de vida.

Sus primeros pasos como futbolista los dio jugando en un equipo de barrio, en el Borgata de Palermo, sin embargo su debut como profesional se dio en Chacharita en 1925. Permaneció en el equipo de San Martin dos años, para luego pasar al Club Alvear,  a Ferro Carril Oeste y a  Midland, quedándose en los tres equipos 1 año. En 1929, decidió volver al equipo en el que había dado su primer paso como profesional, Chacarita. Esto, no fue un retroceso en su carrera sino que por el contrario le permitió dar el salto al fútbol grande del Viejo Continente. El buen campeonato que tuvo ese año hizo que los ojos de uno de los gigantes de Italia se posaran en él, así es que fue transferido a la Juventus.

En la “Vecchia Signora” jugó 129 partidos y convirtió 46 goles, ganando el Quinteto de Oro de la Serie A. En diciembre de 1935 vuelve a Argentina para jugar de nuevo en Chacarita. Jugó 8 partidos y metió 3 goles. En junio de 1936, River compra sorpresivamente a Renato Cesarini. En River disputó 23 partidos y concretó 7 goles en un año. Bicampeón por primera vez en la historia de la Banda (36 y 37), su gran virtud en la delantera fue, más que su capacidad goleadora, el acompañamiento durante los primeros pasos del Charro Moreno y Adolfo Pedernera, que serían el futuro de la Máquina, los cracks de la Máquina.

Fue un futbolista de gran influencia sobre el grupo de jugadores y sus ideas innovadoras, producto de su experiencia europea, lo convirtieron en un referente ineludible, tanto que tras su retiro, en 1937, pasó a ser el guía táctico de ese grupo de jugadores que un tiempo atrás había tenido como compañeros. Dos años después, Cesarini, junto a su compadre Carlos Peucelle, se ponen al frente del equipo. Como técnicos, moldearon La Máquina, tal vez el más maravilloso equipo de fútbol de todos los tiempos. No solo ganaron campeonatos: 3 estando Cesarini al frente, en 1941, 1942 y 1945; año en que José María Minela se ponía al frente del planten Millonario luego de que Cesarini diera un paso al costado, sino que mostraron en nuestras canchas una nueva manera, más veloz, más lujosa, más efectiva y más divertida de jugar al fútbol.

Era un gran táctico y estratega, era un estudioso del fútbol, se interesaba por los problemas tácticos y técnicos del fútbol. Su trabajo se basaba en la docencia y en el continuo consejo a los pibes, no bastaba hacer buenos jugadores que conocieran los secretos del juego sino que había que convertirlos en grandes futbolistas que dejaran el alma por River Plate. Creó un mística, les inculcó ser parte de una historia, ser parte del Más Grande, perdurar en el tiempo a través de sus logros deportivos con “La Banda”. No por casualidad los jugadores le decían Maestro y no por nada, el recuerdo que tiene el fútbol de él están más relacionadas con la dirección técnica que con el glorioso futbolista.

El Tano fue un ganador pero, además de títulos, dejó algo más profundo en River: su identidad. Nueve años después de su muerte, Ermindo Onega (otro apadrinado por el Maestro) cofundó el Club Renato Cesarini en Rosario, escuela amateur dedicada a la formación de futbolistas de primer nivel. Entre sus alumnos, destacan Santiago Solari, Javier Mascherano y Martín Demichelis, tres que a River , también, le dieron mucho.

Por: Luciana Contreras

Caudillo paraguayo

Celso Rafael Ayala, nació en Asunción, Paraguay, el 20 de agosto de 1970. Con 20 años debutó en el Olimpia de su ciudad natal, donde estuvo cuatro años.

Allí ganó el título de campeón con Guaraní  y anteriormente se había consagrado campeón en el Sudamericano Sub 20. Se notaba que desde joven era ganador.  Su talento y técnica hicieron que desde el fútbol argentino pusieran los ojos en el  Canalla y el Millonario lo quisieron contratar pero fue el primero quien logró quedarse con él. River volvería a buscarlo tiempo más tarde para llevarlo a la gloria.

Cuando arribó al Monumental, muchos dudaban de sus condiciones pero después de un tiempo todos se dieron cuenta de su eficacia en la defensa, sin lugar a dudas en base a buenos rendimientos con La Banda comenzó a demostrar porqué había llegado. Celso Ayala provino de Central en 1995 y fue titular en la Libertadores ganada en 1996, pero fue recién con la llegada de Berizzo cuando se afirmó como indiscutido. Hasta allí era un paraguayo más. Sólido en la marca, serio y callado, y con un admirable timming para el juego aéreo.

Fue uno los pilares en los momentos más gloriosos de River durante la década del 90. Titular indiscutido, querido por los hinchas y recordado por todos aquellos que festejaron el cabezazo del 3-3 en el Superclásico de 1997. Ese gol a Boca en la remontada del Clausura 97, es inmortal.

En ese encuentro River perdía 0-3 en el Monumental. Berti descontó sobre el final del primer tiempo. Ya en la segunda parte, otro conocido para la gente del Millo, «Luigi» Villalva puso el partido 3-2. A dos minutos del final, viene un córner de la Bruja Berti. El arquero no llega, y el «Chito» salta y lo hace  tan alto que el cabezazo es imposible de sacar del fondo del arco.

Tras dejar Núñez se tomó un avión para desembarcar en el Viejo Continente. En 1998 lo fichó el Betis y al año siguiente firmó por el Atlético de Madrid. En 2000 se fue media temporada al Sao Paulo y luego regresó a River, donde estuvo otros cuatro años, para luego irse al Colo Colo chileno, donde se retiró en 2006.

Durante su segunda etapa en casa, ganó otro título en River, el segundo que obtendría con el Millonario: el clausura 2002.

Con su selección disputó dos  Mundiales: Francia 1998 y Corea-Japón 2002. En ambas ocasiones, con el 5 a la espalda. Defendiendo la camiseta de su país disputó 85 partidos y convirtió seis goles.

Ídolo en su país y en Argentina muy identificado con los colores de River, vino a retirarse a Chile a uno de los mejores equipos de los últimos tiempos, el Colo Colo 2006 del Bichi Borghi.  A los 36 años  desembarcó en Chile sin embargo, su experiencia no fue nada positiva. Llegó lesionado y no jugó casi nada. Su  contrato con la institución trasandina  duró 6 meses ya que terminó rescindiendo para dejar libre el cupo de extranjeros a su reemplazante.

Tras esa experiencia colgó los botines. Fue uno de los grandes defensores de la década pasada ese que será recordado por todos por sus goles y su garra. Era él defensor, Celso Rafael Ayala.

Por: Luciana Contreras

Uno que volvió

Hoy desde esta sección le hacemos un pequeño homenaje a un jugador que volvió a River para obtener más gloria  y ahora va por el sueño máximo en Japón. Lucho González, un elegante volante.

Sus inicios como  fueron en el club de Parque Patricios, nada menos que en Huracán. Fue la institución quemera la que lo vio debutar como profesional. Fue un 29 de abril de 1999 sin embargo, rápidamente su equipo iba a descender de categoría por lo que su estadía en primera no fue muy extensa desde su debut. Para suerte de Lucho, un año después volvería a la máxima categoría, siendo él uno de los máximos pilares en esa consagración.

Tan importante fue su figura en aquel equipo que hizo que el Más Grande pusiera sus ojos en él. Llegó a Núñez en 2002 por pedido de Manuel Pellegrini y permaneció tres temporadas. Un año después de su llegada al Millo lograba su primer título y levantaba el trofeo de campeón del Clausura de 2003. Esa fue su primera etapa.

En 2005 el Porto de Portugal poso sus ojos en él y decidió ficharlo. De esa manera Lucho hacia su primera excursión en el continente europeo. Llegó a Portugal dejándole a River 10.3 millones de euros una suma bastante importante para ese entonces.

Con la camiseta de Porto disputó el torneo local,  la Copa de la Liga y la Europa League. Allí se convirtió en capitán y referente siendo uno de los más queridos por la hinchada portuguesa. Permaneció en Portugal durante cuatro temporadas, 2005-2009, para después pasar a Francia y ponerles los colores del Olympique de Marsella.

En el conjunto francés permaneció tres años después de que compraran su pase por 19 millones de euros. Allí ganó un título y fue junto a Heinze el primer argentino en ganar un torneo de la liga de aquel país con la camiseta del conjunto Marsellés. Más tarde volvería a Porto donde tuvo una de sus mejores etapas para jugar dos años más y emigrar al exótico futbol de Quatar, para el Al Rayyan.

En su segunda etapa en Portugal, Lucho volvió a gritar campeón de Liga tras el triunfo 2-0 sobre Marítimo, que les dio el título 26 de la historia. Fue la quinta liga lusa que obtuvo el argentino con los colores del FC Porto. Más tarde,  alza otro trofeo en el fútbol luso, en esta ocasión, y tras el 1-0 sobre Académica de Coimbra, el Porto obtiene la Supercopa de Portugal edición 2012. Ese año también ganaría la Superliga.

Al fútbol árabe llegó en enero de 2014, con un contrato de 4.3 millones de euros por una temporada. Cumplido su contrato, decide volver a uno de los equipos donde tuvo su mejor rendimiento, River.

A los 34 años, después de casi diez años en el Viejo Continente, vuelve a River, donde dio la vuelta en los Clausura 2003 y 2004.

En esta última temporada con La Banda logró la Copa Libertadores y la Suruga Banck y forma parte de la mejor etapa del club en el último tiempo. Todos los tenemos presentes pero repacemos los logros de Lucho con el Millo desde su retorno.

Además, tuvo importantes participaciones vistiendo la camiseta de la Selección. Con la albiceleste, disputó 47 partidos.  En el plano internacional, la carrera de Lucho dentro de la Selección Argentina comenzó en 2003 en un partido amistoso frente  Honduras.

Su logro más importante a nivel selección fue la Medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004. Más tarde, jugaría la Copa del Mundo 2006 en Alemania que no correría la misma suerte y participó en dos Copa América.

Por: Luciana Contreras