El Matador

José Marcelo Salas Melinao nació en Temuco, Chile el 24 de diciembre de 1974. Comenzó su vida futbolística en su ciudad natal, Temuco, su padre lo inscribió en la escuela de fútbol «Green Cross» que hoy es Deportes Temuco pero no duró mucho allí, pues su edad era demasiado menor a la del resto de sus compañeros de equipo, por lo que casi nunca jugaba. Por esa razón su padre lo lleva a su club de barrio, el FC Santos.

En 1983 entra a la serie «Penecas» del Santos, como mediocampista y con la camiseta número 10, juega el torneo de la Asociación Regional de Fútbol de Temuco. En 1991 viaja a la capital, Santiago de Chile, a probarse en las divisiones inferiores del Universidad de Chile donde después de 10 minutos de juego con el equipo suplente, quedó seleccionado y comenzaron los llamados a Temuco para pedir su pase.

Fue traspasado a la Universidad de Chile por la módica suma de $66.800 pesos chilenos y sólo una semana después pasó a formar parte de la Selección chilena sub-17, dirigida por el técnico Leonardo Veliz. Su estreno por la selección sub-17 fue en el Sudamericano de Paraguay, donde por primera vez una selección infantil chilena pasa a segunda ronda, terminando en el cuarto lugar, y es nombrado por los entrenadores como uno de los mejores jugadores del torneo. La misma sub-17 luego es invitada a un torneo amistoso en Venezuela, en el cual Chile pierde la final con Ecuador, pero el joven Marcelo Salas es el goleador del torneo. En 1994 viaja a España con la selección chilena sub-20, a un prestigioso torneo juvenil, que se realiza en la Alcudia, en donde Chile se enfrenta a selecciones europeas, y para sorpresa de todos terminado en segundo lugar. Nuevamente Salas es figura y goleador de este campeonato.  Debutó profesionalmente el 10 de abril de 1993, en un partido por la Copa Chile ante Colchagua.

En Universidad de Chile logró dos títulos del campeonato chileno (1994 y 1995), siendo pieza fundamental en el ataque del equipo universitario. En tres temporadas dejó en claro su calidad goleadora, convirtiendo 74 goles.  Además, en 1996 alcanza a jugar la semifinal de la Copa Libertadores de América, donde la Universidad de Chile fue eliminada por River.

Ya era un ídolo en Chile y los clubes extranjeros empezaron a fijar la mirada en el «Matador», mexicanos, españoles, y más tarde los argentinos no dejaron de gritar las ofertas para tener a Marcelo entre sus filas.

La llegada de Marcelo Salas a la Argentina estuvo llena de dudas. Primero, Carlos Bilardo lo bajó de Boca porque “ningún jugador chileno había triunfado en nuestro país”. Entonces, el Matador se vino para Núñez y construyó una historia única, que desde el principio estuvo adornada por el cariño mutuo entre el jugador y los hinchas.

Tan distinto fue el paso de Salas por River que en su primer partido como titular, justamente ante Boca y en la Bombonera, marcó un golazo con una frialdad única para definir, que luego se haría costumbre a lo largo de los años. El hecho de que su debut en las redes fuera en la casa del clásico rival hizo que la hinchada riverplatense lo adoptara como uno de los más queridos de aquel plantel inolvidable. River tenía jugadores de sobra y por eso muchas veces Salas comenzaba en el banco de suplentes. Julio Cruz compartía la delantera con Enzo Francescoli y el chileno esperaba sus momentos. Y los aprovechaba.

Salas anota 7 goles en 14 partidos jugados en el apertura 1996, una muy buena marca para un jugador reserva y en su primera temporada. Los goles más importantes fueron en el partido definitorio contra Vélez y Salas convirtió los 2 goles, que le dieron el título a River y al chileno la estampa de ídolo en Argentina.
El año 1997 fue uno de los mejores de su carrera. Además de conseguir la histórica clasificación para el Mundial con la Roja, ganó tres títulos con el conjunto millonario: el Clausura (marcó 4 goles), el Apertura (10 goles) y la Supercopa, que lo tuvo como gran estrella. Además, fue elegido como mejor futbolista sudamericano del año. Además, con la Selección Chilena logra clasificar al Mundial de Francia 1998. Este mismo año fue elegido el Mejor Jugador Extranjero en Argentina y recibió el premio Balón de Oro del Mejor Jugador de América.

Tras un lustro agridulce en el Calcio, regresó a uno de sus grandes amores en 2003, cuando todos creían que tenía mucho para dar. Brilló en la Copa Sudamericana de ese año y marcó dos goles en la primera final ante Cienciano, aunque el equipo peruano se quedaría con el título. Se coronó campeón del Clausura 2004 y también se destacó en la Copa Libertadores 2005, en la que River llegó hasta las semifinales. Luego, sus repetidas lesiones no le permitieron mantener el mejor nivel y regresó a la U de Chile.

A pesar de ese final triste del romance, Marcelo Salas siempre será recordado como uno de los mejores jugadores del mejor River de las últimas décadas. Tiene el cartel de ídolo y nadie se lo quitará jamás.

Por: Luciana Contreras

«Espero la oportunidad en Primera»

Pablo Sebastián Carreras es un futbolista argentino, nacido en la ciudad de Rosario. Actualmente ascendido a la Reserva del Club Atlético River Plate  como lateral derecho, el jugador llegó al Monumental con apenas 11 años.

En una entrevista con River desde la Tribuna, el joven jugador recuerda cómo fueron sus primeros momentos en Núñez. Luego de estar una semana entrenando a prueba para formar parte del equipo Millonario, le avisaron que tenía que quedarse a vivir en la pensión. Aunque su madre no estaba de acuerdo debido a que todavía era un niño, el apoyo de su hermano fue fundamental.

A los 11 años llegó a las infantiles de River y no le fue muy difícil adaptarse a la vida en la pensión. Carreras estuvo dos años sin jugar debido a que Rosario Central, club del que formó parte, no le daba su pase así que durante ese tiempo solo jugo en liga. En la actualidad, con apenas 20 años llegó su ascenso a la Reserva.

“Estoy muy contento, hice mucho sacrificio desde muy chico. Ahora estoy esperando una oportunidad para jugar en Primera” aseguró el jugador. Además, contó que sus sueños son debutar como profesional, ayudar a su familia y jugar con la Selección.

Y los sueños podrían comenzar a cumplírsele de a poco ya que el DT, Marcelo Gallardo lo convocó para el encuentro que el Millonario disputará ante Atlético Rafaela por el Campeonato de Primera División.

“Mi ídolo es Dani Alves, pero también miro mucho a Mercado, trato de ver lo que hace bien y ver lo que podría corregir y no hacer” cerró el jugador.

Por: Maqui Azcárate.

Soldado Millonario

Reinaldo Carlos Merlo, más conocido como Mostaza nació el 20 de mayo de  1950 en La Paternal donde comenzó a dar sus primeros pasos como futbolista jugando para  «El Fulgor» de Paternal cubriendo cualquier puesto de la cancha cuando sólo tenía 10 años.

Con tan solo  11 se presentó en Núñez para jugar en la prenovena donde se destacó  por su espíritu luchador de tal manera que enseguida pasó a la novena, con el número 9. Durante ocho años dio todo para River, hasta que Labruna lo llevó con 19 años en 1969 a debutar en la primera ante Estudiantes en el Monumental. Aquel día fue 1 a 0 para River y el gol lo convirtió  Mas. Fue Peucelle quien decidió que usara la camiseta número 5. «Mi fuerte es la contención y asistencia de los creadores, cubriendo mi zona», dijo «Mostaza».

Merlo aseguró que rindió lo máximo en el ’71, tratando de que no le robaran el puesto conseguido con tanto sacrificio, y en el ’76, porque jugo como nunca. Tuvo ofrecimientos de otros clubes, pero siempre trató de arreglar las cosas como para quedarse en River. Su manera tan arremetedora de marcar le valió unas cuantas expulsiones.

Una pieza vital en la cancha, que formó parte de los denominados “Tres Mosqueteros”. con Juan José López y el “Beto” Alonso. Atravesó los años sin conquista de River hasta 1975 con su pierna fuerte. Todos los años tenía un posible reemplazo, pero por su lucha siempre terminaba siendo el titular.

El mediocampista era puro nervio y empuje, pero su fuerte temperamento era para cubrir su zona, no para andar analizando jugadas preciosistas. Después de consagrar al club con su ímpetu a toda prueba, tuvo un pase libre que lo alejó de River en 1985, después de casi un cuarto de siglo con la franja roja sobre el pecho.

Jugó 15 años consecutivos (de 1969 a 1984) y disputó 562 partidos superando a los dos máximos ídolos del club, Ángel Labruna y Amadeo Carrizo. Metió 10 goles y ganó 7 títulos con la camiseta número 5 de River en la espalda. Además, tiene el récord de partidos jugados contra Boca, 35 de carácter oficial. Los torneos que ganó fueron el  Nacional de 1975, ’79 y ’81, y Metropolitano de 1975, ’77, ’79 y ’80. Metió 10 goles hasta su retiro, en 1984, siendo todo un símbolo y referente ineludible de la historia millonaria.

Luego de retirarse en 1984 siguió su carrera  como director técnico. Dirigió a River  en dos etapas: 1989/90 y 2005,  a Chacarita en  1997,  Deportes Temuco de Chile un año más tarde en el 1998. También, pasó por Atlético Nacional de Medellín (1999), Belgrano de Córdoba (2000), Racing (en dos etapas: 2001 y 2006), Estudiantes de La Plata (2005), Barcelona de Guayaquil (2008), Rosario Central (2009 y 2010) y a los seleccionados argentinos juveniles (1990/94). Además, fue ayudante de campo de Alfio Basile en el seleccionado mayor de Argentina.

Quizás una de las características más resaltadas de su carrera como futbolista es que nunca jugó de forma profesional en otro equipo, algo difícil de encontrar en este tiempo.  Lució una sola camiseta y siempre fue la del Millonario. Con su cabellera y su voz característica dejó una huella en el mediocampo del Más Grande.

Por: Luciana Contreras

Millonario y de Selección

Nery Pumpido como jugador fue un ganador voraz, campeón mundial con River y la Selección.  Nacido el 30 de julio de 1957 en Monje (Santa Fe) fue un arquero multicampeón, que en 1986 ganó ‘todo»: Libertadores e Intercontinental con River y Campeón en México 86´ con la Argentina.

Como profesional su carrera comenzó en Rosario Central donde debuto el 12 de septiembre de 1976 en el triunfo ante Unión por 2 a 1.

Después pasó al Millonario donde se consagraría como futbolista, aunque su puesto era el de arquero. Cuidando los tres palos del arco más grande del mundo consiguió cuatro  títulos jugando entre 1984 y 1988. Ganó  el Nacional del 86 además de la Liguilla de ese mismo año. Sin embargo,  los trofeos más importantes los obtendría en 1986 cuando el Millo se quedó con la  Libertadores de América y la Copa Intercontinental. Sumada a la Interamericana un año más tarde.

Después de tantos triunfos con la Banda emigraría al Viejo Continente para jugar en España, más precisamente en el Betis de aquel país donde se quedaría tres temporadas y regresaría a nuestro país.

En su vuelta de Europa jugó en Unión donde se retiraría en 1992 para comenzar su carrera como dt.

A nivel Selección,  comenzó su carrera en 1976 en Unión, Menotti lo convocó al Mundial de España de 1982 como tercer arquero y en 1986 Bilardo lo eligió en lugar de Fillol para ser titular atajando los siete partidos del campeonato. En 1990 se quebró la pierna derecha (tibia y peroné), al chocar con Olarticoechea, en el segundo partido y fue reemplazado por Goycochea durante el resto del torneo.

En Argentina también jugó en Vélez y tuvo un paso por el Betis español. En 1992 regresó a Unión para retirarse. Como técnico, fue el primero de los argentinos en obtener la Libertadores con un equipo extranjero, Olimpia de Paraguay en el 2002.

Por: Luciana Contreras