La Maravilla Elástica

Volar de palo a palo era un virtud ya muy valorada en los arqueros, por eso a él lo apodaron La maravilla elástica. Era Ángel Bossio, el uno Millonario de los años 20.

Ángel Bosssio fue un arquero ágil y de seguridad poco vista fue una atrayente figura que congregó multitudes y creó todo un período y un estilo. Nacido el 5 de Mayo de  1905, llegó a Talleres en 1927, plena época amateur, desde Argentino del Sud. Había comenzado su carrera como futbolista en 1923 en aquel club.

En ese entonces River se animó a pagarle a Talleres 32.000 pesos por un arquero, claro está que no es el mismo valor que en la actualidad. El hombre en cuestión tenía su trayectoria en el amateurismo y por algo ya nos empezaban a llamar los Millonarios. El equipo de La Banda, como quedaría demostrado con los años, gastaba pero disfrutaba.

Su excelente estado físico y sus reflejos veloces para reaccionar ante remates esquinados le abrieron la puerta de la Selección, con la albiceleste  debutó el jueves 14 de julio de 1927, por la Copa Newton que se disputó en Montevideo, entre el dueño de casa y el conjunto albiceleste. Argentina se impuso por 1 a 0.

Jugó los Sudamericanos de 1927 y 1929. Formó parte del plantel Argentino en los Juegos Olímpicos de 1928, disputando 4 encuentros. También  atajó 3  partidos  en el Mundial de 1930. Luego, sus actuaciones en el Seleccionado se hicieron más esporádicas, jugando un encuentro en diciembre de 1933 para finalizar su campaña en el conjunto Nacional, en julio de 1935. Totalizó 20 partidos en la Selección.

Entre 1933 y 1936 defendió el arco de River antes de volver a Talleres, donde terminó su carrera. Fue DT y luego comentarista del recordado programa radial Ases del Deporte. Murió en agosto de 1978.

Por: Luciana Contreras

Mundialista y de River

El Negro llegó a Núñez en 1983 desde Lanús, cuando la sombra de Jota Jota todavía no se había terminado de difuminar y, después de un comienzo complicado, logró hacerse un nombre en la historia más gloriosa del Millonario.

El futbolista nacido en Burzaco tenía entonces 18 años. En 1983 fichó para River, donde jugaría los siguientes siete años. En el equipo de Núñez  ganaría un campeonato argentino, una Copa Libertadores y una Intercontinental. Pero entonces, en el momento de la firma, aún faltaban tres años para lograr esas victorias. Los mismos que restaban para que Enrique diera el pase más importante de su vida en el atestado Estadio Azteca de Ciudad de México.

En sus primeros meses lo ponían como centrodelantero, hasta que el Bambino Veira le dio la 8 y las piezas se acomodaron solas: desde la derecha, Enrique fue fundamental en el equipo que ganó el campeonato de 1985/86 y la Copa Libertadores y la Intercontinental de 1986. Ese mismo año su técnica y su sacrificio le dieron el pasaporte a la Selección Nacional,  como si fuera poco, fue campeón del mundo con la Selección, en México.

Participó como suplente en el campeonato ganado por River en la temporada 89/90 pero no llegó a jugar el Mundial de Italia´90. Al terminar ese torneo pasó a Deportivo Español y un año después volvió a Lanús donde se retiró en 1993, a los 31 años.

Una serie de lesiones en la rodilla lo dejaron casi sin actividad durante tres años y finalmente se fue del club en 1990, luego de conseguir su segundo torneo local de la mano de Daniel Passarella. En 1993, después de haber jugado una temporada con  Lanús, el «Negro» decidió decirle adiós a su gloriosa trayectoria como futbolista. Mezcla de habilidad y genialidad con sacrificio, Enrique fue un jugador excepcional, pocas veces visto.

Por: Luciana Contreras

Bandera ¨Pacheco¨

(Incluye Video) En esta oportunidad River Desde La Tribuna, tuvo la posibilidad de hablar con Edgardo, un hincha Millonario que cuelga su bandera en la platea Sívori Baja.

Esta costumbre comenzó en el año 1991. Con cambios en su formato por diferentes cuestiones, el «trapo» de Pacheco está presente durante cada partido como local que juega el Más Grande.

“Era más grande y se fue achicando por la cantidad de banderas, después no me la dejaban entrar pero sigue firme”, contó.

Por otro lado agregó: “Nuestra bandera, sigue firme en la platea. Mis hijos heredaron la pasión de traerla cada domingo», cerró el hincha del Millo.

Í­dolo de River y la Selección

Leopoldo Jacinto Luque nació en Santa Fe un 3 de mayo de 1949 fue un existo goleador que supo vestir La Banda durante cinco años teniendo notables actuaciones y obteniendo la misma cantidad de títulos.

Su buen físico, su exquisita técnica y su elogiado remate eran sus mayores virtudes, además, era guapo y fuerte mentalmente.

Su historia en River comenzó a escribirse en 1975 cuando con 26 años llegó procedente de Unión de Santa Fe con el objetivo de ayudar al Millonario a cortar una racha de 18 años sin poder alzar un trofeo.

Su primer encuentro con La Banda sobre el pecho fue nada más ni nada menos que ante el clásico rival en la Bombonera, partido en el que además convertiría un gol. Aquel día fue victoria por 2-1 para El Más Grande, por el Torneo Nacional, fu un arranque soñado par el goleador. De ahí en adelante disputó 176 partidos y marcó 75 goles.

El Pulpo como lo llamaban jugó en River entre 1975 y 1980 y obtuvo cinco torneos: el Nacional de 1975 y 1979 y los Metropolitano de 1977, 1979 y 1980). Además, en los años en los que jugó en River, el ex delantero logró llegar a lo más alto del fútbol mundial siendo campeón del mundo en 1978 con la Selección Argentina.

Vistiendo la albiceleste, tuvo un inicio tan prometedor como cuando debutó en el Millonario en su primer partido como jugador de Selección se enfrentó a Venezuela por la Copa América 75 y anotó tres goles. Sin embargo, su consagración se produciría tres años más tarde al ganar el campeonato del mundo del 78. En el seleccionado argentino disputó 43 partidos entre 1975 y 1981, anotando 21 tantos.

El 16 de noviembre de 1980 jugó su último partido con la camiseta de River. Fue en el Chateau Carreras ante Instituto, en el segundo tiempo fue reemplazado por un joven que más tarde también se terminaría convirtiendo en ídolo de River, un tal Ramón Ángel Díaz. Trajeron a Kempes para reemplazarlo pero ocupar su espacio vacío costó mucho.

Luque jugó varias veces en Unión y Atenas de Santo Tomé. También lo hizo en Jujuy y Rosario Central. Volvió a su Unión de Santa Fe, pasó por Racing de Avellaneda y hasta por Firmat FC.

River desde la Tribuna

Por: Luciana Contreras

Pedro Alexis González

Oscar el Negro Ortiz llegó a River en 1977 cuando ya era un consagrado exponente de la legendaria raza de los wines, extinta del fútbol, allá por los años 80. Debutó el 20 de Febrero en la cancha de Huracán ante Temperley. River ganó 6-2 y Ortíz convirtió un gol.

Nacido en Chacabuco el 8 de abril de 1953. Creció rodeado de la humildad en los potreros de la ciudad de Junín, lugar desde donde San Lorenzo se lo llevó para hacerlo debuta en Primera en el año 1971. Luego de River pasó por Huracán y finalizó su carrera en Independiente. También jugó unos pocos meses en Gremio de Porto Alegre en el 76.

Tenía una habilidad exquisita para la gambeta, desbordaba a las defensas con una facilidad increíble, por los costados. Siempre con pelota al piso y pegada al pie, encarando a sus marcadores, a quienes dejaba en el camino para llegar a la raya de fondo y servir el centro o el pase atrás. Pases que eran perfectos, preciosos al centímetro.

Llegó a River en 1977 cuando ya era un consagrado exponente de la legendaria raza de los wines, extinta del fútbol, allá por los años 80. Debutó el 20 de Febrero en la cancha de Huracán ante Temperley. River ganó 6-2 y Ortíz convirtió un gol. En realidad, el Negro -a su manera- también era goleador… pero de los goles de los demás. Los preparaba, los amasaba, y los servía en bandeja en cada arranque por izquierda dejándole la pelota servida en cada centro a sus compañeros.

Fue titular en sus dos primeras temporadas. Agente de brillo de un equipo exuberante. Fundamental para ganar el Metro del 77 y pelear la final del Nacional del 78. Después fue perdiendo el puesto en River, por la predilección de Labruna de colocar al Nene Commisso de cuarto volante. Su futuro fue Huracán. Llegó con una buena banda al equipo que dirigía Angel Celoria para el Nacional 81.

Su etapa final, siempre jugando, siempre desbordando, ya cercano a los treinta, con más pausa, menos vértigo, fue en Independiente. También, le llegó la gran chance de su carrera de la mano de César Menotti: el Mundial 78, además con la albiceleste jugó 22 partidos entre 1975 y 1979 convirtiendo dos goles. Después de levantar la copa del Mundo se consagró tricampeón con River (Metropolitano 79, Nacional 79 y Metropolitano 80) y, tras la gira europea de 1980, dejó a la Selección.

Por: Luciana Contreras