Experto en penales

José Alberto ‘Perico’ Pérez no es uno de los jugadores más reconocidos por el hincha Millonario pero bien merece aparecer en la lista de ídolos riverplatenses, tiene un record nada envidiable para ser arquero: nada más ni nada menos que 14 penales consecutivos atajados.

Surgido de las divisiones inferiores de River, fue el último arquero que debió soportar la racha de varios años que atravesó el equipo de Núñez sin poder dar la vuelta olímpica, ya que ocupó el arco Millonario entre 1969 y 1974, disputando 162 partidos. Lejos estaba de ser un arquero mediocre y siempre fue reconocido por sus buenas condiciones.

El arquero Millonario surgido de las inferiores debutó en Primera división en 1969 pero alcanzó a tener cierta continuidad a partir de 1971. Un año antes, durante 1970, Didí el entrenador por aquel entonces había decidido que su lugar estaba en el banco de suplentes, sin embargo, algunos errores del uno que estaba ocupando los tres palos del Más Grande, Carballo, llevaron a que el dt le devolviera el lugar que parecía pertenecerle.

Así cuidando el arco de River, obtuvo un importante record, la increíble racha de atajar 14 penales de manera consecutiva. Esta racha comenzaría un 14 de abril durante 1971, River perdía 0-2 con Atlanta de local, y el tercer gol de los visitantes era cuestión de minutos. Penal para Atlanta, y lo pateaba Miguel Pecoraro. El tiro fue a la izquierda, y el gran arquero logró sacarla con los pies.

Esto fue una inyección de confianza que le permitió al equipo dar vuelta el partido y obtener la victoria cerrando el marcador por 5-3. Dos fechas después, tapará el remate de Pereyra, wing izquierdo de Newell’s, sin embargo, esto no sería suficiente para evitar la caída del Millonario que perdió ese partido 2 a 1 en Rosario.

El tercer penal fue uno de los más importantes: se lo atajó a Scotta de San Lorenzo. El tiro salió fuerte al medio, pero Perico lo atajó y el remate fue tan violento que el propio Pérez terminaría reconociendo que le dolió el pecho durante días después de eso. El cuarto fue a Nieva de Vélez, durante una tarde lluviosa donde el estado del campo le jugaría una mala pasada haciendo resbalar aunque no le impediría retener la pelota y evitar que entre al arco con las piernas.

El quinto jugador que sufrió las manos de Pérez fue Roberto Heredia de San Lorenzo, fue un penal de los que se podría decir “sencillos”, abajo y fácil para el arquero. El sexto penal fue a Valencia, de Ferro, con bastante suerte en ese ya que casi se le mete, pero la sacó justo con los pies.

Uno de los penales que es más recordado es el que le ataja a Suñe, en el Superclásico del Nacional 72. River perdía 3-2 y terminó ganando 5-4. Octavo y noveno: Fabiani de San Martín de Tucumán y Loyola de San Lorenzo. El décimo fue el 25 de marzo de 1973, a Juan Antonio Gómez, de Atlanta. Los dos más famosos fueron a Miguel Ángel Brindisi, en Huracán. Los dos fueron en el mismo partido. El segundo fue en tiempo de descuento, Brindisi estaba nervioso por el primer penal errado, y lo patea mal. Perico apenas tiene que tirarse. La gente ovaciona a Perico por las grandes actuaciones que venía teniendo.

El décimo tercero fue el volante de All Boys, Sánchez en el estadio de Vélez. El último fue a Saccardi en Ferro. Ante las protestas de Perico, Saccardi reacciona diciendo: «con esta racha de culo que tenés, seguro me lo atajás». La profecía del volante se hizo realidad: 14 penales consecutivos atajados tenía Perico Pérez.

En sus años en River, Perico Pérez pudo dejar marcas y récords por sus contenciones, aunque después lo sucedería un inolvidable del arco como Ubaldo Matildo Fillol.

Se fue de River en 1975. Pasó a Independiente, donde ganó la Copa Libertadores de 1975. Se retiró en Chacarita, en 1980. Atajó en total 21 penales, a sólo 5 del record de Fillol y Gatti.

Los hinchas lo recuerdan por los penales atajados pero debió jugar en una época en donde River no conseguía títulos. Recién en 1975, cuando hacía un año que Perico se había ido a Independiente, el Millo pudo volver a festejar tras 18 años de sequía, desde 1957. “Perico” no era solo un atajador de penales. Pero esta historia merecía ser contada…

Por: Luciana Contreras

Ramos Delgado: ‘El negro’

José Manuel Ramos Delgado había nacido el 26 de agosto de 1935, en Quilmes. Su carrera como futbolista se inició en el club del barrio que lo vio nacer, sin embargo, no llegó a debutar en primera. Después de haber hecho todas las divisiones inferiores en el Cervecero emigró hacia Lanús.

Después de jugar 51 partidos en el club del sur, entre los años 1956-58 daría el gran salto para pasar a Núñez. Fue transferido a River en $800.000, de aquella época. Una suma más que considerable, sin embargo al producirse su transferencia am mitad de temporada, estuvo seis meses sin jugar. En la entidad de Núñez debutó amistosamente frente al Norkoping. En forma oficial lo hizo como mediocampista central contra Independiente (0-1)
Vistiendo la casaca Millonaria disputó 172 partidos entre 1959 y 1964. Si bien no obtuvo ningún título en el club, supo dejar su huella.

Fue un marcador central firme pero que sobresalía por su técnica y tranquilidad, sin dudas que su figura de gran defensor creció precisamente en la entidad Millonaria. Además, como muchos otros ídolos riverplatenses Jugó en la Selección Argentina y participó en dos Mundiales: suplente en 1958 y titular en 1962.

Con lo hecho en los equipos argentinos, Ramos Delgado fue por más y pasó al Santos en la época de aquel mítico equipo de Pelé. En Brasil completó 6 temporadas, para luego incorporarse al Portuguesa Santista donde puso fin a su carrera como profesional.

Luego del retiro, fue director técnico (Platense, All Boys, Estudiantes, River) y retornó a Brasil para ser manager del Santos.

Falleció el 3 de diciembre del 2010.

Por: Luciana Contreras

Rodolfi el cinco de La Máquina

Bruno Rodolfi nació el 26 de Abril de 1915 en la provincia de Mendoza. La magia del boca a boca y la cadena de contactos informales, acercaron los rumores de su calidad futbolística a un par de dirigentes que aceptaron apostar por un desconocido que iría a jugar en un club tan grande como River.

Su carrera como mediocampista, más precisamente volante central, comenzó en Gimnasia y Esgrima durante 1934 para después pasar nada más ni nada menos que a River. En aquel entonces compartió equipo con grandes jugadores que supieron brillar con la Banda como Bernabé Ferreira, Pedernera y tantos otros. Esto haría que llegar a ser titular en el equipo no fuera cosa sencilla. El mendocino tuvo que pelear el puesto con otro gran ídolo del mundo Millonario como era José María Minella.

Durante época, Rodolfi vivió una situación bastante particular ya que sin ser titular en el equipo Millonario, tenía el lugar asegurado en la Selección Argentina. Si de la albiceleste hablamos, puede decirse que su debut se produjo el 10 de octubre con un triunfo ante Uruguay en el Centenario por 3 a 0. Su historia con la camiseta nacional no será muy extensa, disputó tan solo nuevo encuentros entre 1937 y 1942 marcando un tanto.

En cuanto a su carrera en el club de Núñez, puede considerarse que ha sido marcada por la gloria. Con la camiseta de River fue campeón en cuatro oportunidades: 1936, 37, 41 y 42 y, además, durante esa época conformó el equipo que más tarde sería conocido como La Máquina con la famosa delantera de Muñoz, Moreno, Pedernera, Labruna y Lousteau, en donde Rodolfi vestía la número 5.

Con la Banda sobre el pecho, el mediocampista jugó 170 partido, convirtió cinco goles y ganó cuatro campeonatos. Estos números no solo le dieron un nombre y respeto dentro del mundo River sino que también, le abrieron las puertas hacia nuevos rumbos.

Así es que su primer paso fuera del fútbol local lo dio hacia la liga mexicana que por aquel entonces estaba empezando a crecer pero que pagaba muy bien. Su destino fue el Puebla donde disputó dos temporadas y logró ser protagonista con su equipo. Hacia mediados de 1947 tomó la decisión de volver a casa, volvería a River para vestir la camiseta que lo había llevado a la gloria. Ese sería su último año y medio como profesional donde su figura estaría siempre a la sombra cada vez más inmensa de Pipo Rossi.

Por: Luciana Contreras

Nicolás Franco: «Vamos a pelearla»

El delantero juvenil de la cuarta del Más Grande, Nicolás Franco, habló con River desde la Tribuna después del empate que se consumó frente a Quilmes y esto nos dijo: “El partido fue bastante complicado, muy trabado. La cancha no ayudaba mucho. Fuimos muy superiores pero no supimos aprovechar las situaciones que tuvimos”.

“Merecíamos ganar, ellos se metieron muy atrás y por eso no pudimos meter un gol. Fuimos mejores que ellos”, nos recalcó Nico.

Respecto a cómo ve el equipo para afrontar lo que viene señaló: “El equipo va mejorando, arrancamos con varias dificultades pero ahora pudimos salir adelante y yo creo que vamos a pelearla”

Al respecto de cómo se siente y cómo se ve en lo personal el delantero del Millo dijo: “Bastante bien, baje de reserva pero ahora trato de mejorar el rendimiento para tratar de volver”, sostuvo. Se auto describió como un 9 referente de área, que sale a buscar y siempre está al acecho del gol.

Nico llegó a River a los 12 años de la mano de Matías Almeyda, por una semana de prueba y pudo quedar en la 9na.

¿Su referente?: David Trezeguet, por su estilo de salir a buscar la pelota y estar en el área para el gol.

Por: Gi Gómez

Bandera ¨Parapam¨

Mariano es un hincha de River que quiso retratar en una bandera aquel momento del 27 de noviembre del año pasado, cuando Barovero atajó el penal a Gigliotti y el Millonario clasificó. El famoso PARAPAM.

La bandera ubicada en la Sivori Baja muestra a Barovero luego de la atajada del penal a Emmanuel Gigliotti en el recordado Superclásico por la Sudamericana.

“Entre un grupo de amigos que vamos a la cancha surgió la idea. Después del relato famoso del ‘Parapam’ aquella noche de la Sudamericana surge la idea y mediante un chico nos hizo la bandera y empezamos a colgarla en la Sivori Baja”, afirmó el hincha promotor de la idea de esta bandera.

También Mariano deseó: “La idea es mantenerla y poder ponerla siempre, es el momento en que eliminamos a ellos. Ahora hicimos una de Cavenaghi, desde que surgió el rumor de que se irá a mitad de año, espero que podemos poner las dos”

Por último aseguró: “Debutó contra Godoy Cruz, el partido que ganamos 1-0, viene invicta. Les gustó a todo el mundo a la bandera, además ganó todos los partidos que estuvo”.

El hombre que rompe redes

Ramón Ismael Medina Bello, un histórico y destacado delantero de la década del 90 que supo ganar ocho títulos defendiendo los colores del Millonario.

Ramón Ismael Medina Bello, nació el 29 de abril de 1966 en Gualeguay, Provincia de Entre Ríos, fue un goleador importante con la banda roja sobre su pecho. En total, jugó 212 partidos oficiales, de los cuales 40 fueron por competencias internacionales en River, donde marcó 70 goles, 13 de ellos en copas. Conformó una gran dupla con Ramón Díaz y, posteriormente, fue dirigido por él.

El ‘Mencho’ como se lo conoce debutó como profesional en Racing en 1986, tres años después pasaría a River donde se consagraría para convertirse en ídolo del Más Grande. Su primer partido oficial vistiendo la banda roja sobre el pecho fue en el triunfo por la mínima ante el equipo de La Paternal. En aquella ocasión se disputaba la tercera fecha del campeonato 89/90. Al principio no fue titular, le costó ganarse un lugar pero las cosas cambiarían con la llegada al banco de Daniel Passarella como director técnico del club “Millonario”. El delantero se ganó un lugar entre los once y formó una dupla de ataque letal con Rubén Da Silva.

No era un jugador de gran habilidad, como podía serlo el “Polillita” o Ramón Díaz, por citar algunos de sus compañeros de ataque, el “Mencho” era una amenaza latente. Cuando tenía la pelota ensayaba sus característicos “menchazos”, unos zapatazos que rompían todo lo que se cruzaba en su camino, a tal punto que, si iban al arco, podían clavarse en el ángulo, doblarle las manos al arquero e incluso dejarlo desmayado en el césped, y si no, terminaban rodando por las calles aledañas del estadio en el que se jugara el partido.

Jugando en Núñez consiguió varios títulos como el campeonato de 1990, en el cual fue clave, los torneos Apertura 91, 93, 96 y 97, y el Clausura de ese mismo año. Aunque sus máximos logros fueron la Copa Libertadores 1996 y la Supercopa 1997. Marcó 86 goles en 155 partidos defendiendo el manto sagrado.

Los logros alcanzados con La Banda los obtuvo en dos etapas, la primera que fue desde su debut hasta 1993, cuando se fue a jugar a la liga Japonesa. Tres años más tarde, en 1996, retornaría para vivir una nueva etapa llena de gloria en el club de Núñez. En ese período, formó parte del equipo que ganó la Copa Libertadores, el tricampeonato y la Supercopa de 1997.

Despues de lo que fue su segunda etapa jugó en Talleres de Córdoba, equipo con el que logró el ascenso y decidió retirarse para volver dos años después a jugar en Sportivo Dock Sud de la primera C. Finalmente colgó los botines en el año 2005.

Por: Luciana Contreras