El «Maestro» Pedernera

Un día como hoy hace 96 años nacía uno de los ídolos más recordados en la historia de River, Adolfo Pedernera. Delantero y cerebro de La Máquina que supo ganar todo lo que se propuso, para llegar a convertirse, hoy, en uno de los máximos referentes de la historia Millonaria.

Adolfo, así a secas, o el “Maestro”, como también solían llamarlo algunos, fue uno de los mejores jugadores de la Argentina de todos los tiempos. Había nacido un 15 de noviembre de 1918 en el partido de Avellaneda, lugar dónde intentaría sin éxito, dar sus primeros pasos como futbolista. Su notable pegada, tanto en potencia como en puntería, le permitió obtener el título de Maestro. Era un jugador diferente, era un fenómeno. Un enamorado de la pelota, del tango y de la vida…

En 1935, su calidad futbolística lo llevó a Primera y debutó como profesional con apenas 16 años, señal de que estaba destinado a ser un crack. Tenía pique, velocidad, panorama, pegada con ambos pies y sobre todo personalidad. El 26 de mayo de 1937, a los 18, firmó su primer contrato y fue citado para la Selección.

Tras alcanzar lo máximo con River en los torneos 1936 (Copa Competencia y Copa de Oro), 1937, año en el que firmó su primer contrato como profesional a los 18 años, 1941, 1942 y 1945 (Nacional), dejó el equipo de Núñez en 1946 y luego pasó por distintos clubes: Atlanta, Millonarios de Colombia y Huracán, dónde decidió ponerle fin a su carrera como futbolista profesional.

Siendo un jugador de gran calidad tuvo la oportunidad de vestir la camiseta albiceleste en varias ocasiones, aunque sus inicios en la selección no fueron nada fáciles. Con la albiceleste, viajó a la Copa Roca, en Brasil, donde fue suplente del Chueco García. Recién debutó en 1940, ante Uruguay, por el trofeo Chevallier Boutell, en cancha de Independiente: ganó Argentina 3-1 y Adolfo hizo el segundo. La Selección, con él entre los titulares, ganó el Sudamericano del 41 en Chile, aunque sin goles del Maestro.

En el de Uruguay 42 hizo uno: el quinto en la goleada 12-0 contra Ecuador. En el de Argentina 46 volvió a gritar campeón vestido de Selección y con este ataque: Salvini o De la Mata, Méndez, Pedernera, Labruna y Loustau. Le metió un gol a Chile (el tercero de un 3-1) y otro a Uruguay (el primero de otro 3-1).

Al tiempo que era indiscutido en la Selección, deslumbraba en River siendo uno de los integrantes de La Máquina. Luego, fue un gran entrenador y descubridor de talentos.

El “Maestro” también estuvo a cargo del Fútbol Amateur Riverplatense, por lo que la concentración hoy lleva su nombre.

Además, su pegada y sus actuaciones destacadas lo llevaron a integrar la lista de los mejores jugadores sudamericanos en el siglo XX, donde ocupa el duodécimo lugar.

Falleció tras un paro cardíaco el 12 de mayo de 1995.

“River es eso: el fútbol, el deporte. Significó todo para mí. Creo que el nacimiento de un hombre en una institución equivale a mamá y a papá. En River me parieron, en River crecí, en River me hice hombre…”

Por: Luciana Contreras

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