Sí­vori, un jugador distinto

Enrique Omar Sívori, jugador nacido en las inferiores de River, que supo brillar a nivel mundial, nació en San Nicolás, provincia de Buenos Aires, el 2 de octubre de 1935. Se destacó en los potreros siendo muy pibe bajo el apodo de «Chiquín», desde donde llegó a primera con tan sólo 17 años.

Debutó en el primer equipo de River en 1954 durante un partido frente a Lanús donde le tocó ingresar al campo de juego, nada más ni nada menos, que por Labruna, el histórico ídolo de la institución y del fútbol argentino, quien se había lesionado. Ese día no defraudó, River ganó 5-2 con 4 tantos de Walter Gómez y uno de su autoría.

Dueño de una zurda imparable para sus rivales que no lograban quitarle la pelota, Sívori jugó 3 años vistiendo la banda roja en el pecho y obtuvo 2 títulos consecutivos: 1955 y 1956, los que le permitieron meterse en la historia grande del club. También, formó parte del plantel que se consagró en 1957, aunque en ese torneo jugó tan sólo un encuentro. Durante esos años compartió equipo con grandes glorias de Núñez como Prado, Walter Gómez, Labruna y Loustau. Sus actuaciones en el conjunto Millonario, donde mostró un gran nivel, lo llevaron a la Selección Argentina.

Representó a nuestro país en 19 ocasiones y convirtió 9 goles. Su actuación en el Sudamericano de 1957, en Perú, es una de las más recordadas, ya que Argentina no sólo fue campeón sino que también, él fue la figura más destacada. Esto lo llevó a ser observado por los equipos más importantes de Europa, la Juventus de Italia pagó 10 millones de pesos y lo fichó. Con ese dinero River, luego, cerraría el anillo del Monumental que hasta ese momento tenía forma de herradura.

En el Viejo Continente siguió brillando. Se consagró campeón, obteniendo tres scudettos con el club de Turín. Sus destacadas actuaciones le permitieron, en 1961, llevarse el Balón de Oro como mejor jugador de Europa del año y convertirse en el nuevo jugador del Napoli. Allí, saldría subcampeón siendo, como había sido en River, una de las figuras más destacadas.

Su doble nacionalidad le permitió disputar la Copa Mundial de Fútbol del 62, en Chile, con la camiseta ‘azzurra’. Finalmente, en 1968 llegaría su ocaso futbolístico debido a una lesión en su rodilla, Sívori abandonaba el fútbol. Se retiró en el Napoli, sin embargo su carrera continuaría ligada a la pelota. Como técnico dirigió a River, Rosario Central, Estudiantes de La Plata, Racing y Vélez. También, fue el técnico del seleccionado argentino en las eliminatorias para el Mundial de Alemania 1974, consiguiendo la clasificación en el grupo que compartía con Bolivia y Paraguay.

Sívori, falleció a los 69 años, un 17 de febrero de 2005 en su ciudad natal, San Nicolás. Grande entre los grandes, en el Monumental, la cabecera local que da hacia el Rio de la Plata lleva su nombre a modo de homenaje. Es la misma tribuna de la ex herradura de Núñez, que se cerró con el dinero que produjo su venta, la ex Almirante Brown. Un reconocimiento más que justo para un jugador de tamaña importancia. Asimismo en 2004 fue distinguido como uno de los mejores 100 jugadores de la historia del fútbol por la FIFA.

A casi diez años de su muerte, así recordamos en RDLT a un jugador distinto que supo brillar con la banda roja en su pecho convirtiéndose en un ídolo de todos los tiempos.

Por: Luciana Contreras

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