Tucuman

En esta sección conoceremos a fondo a esas banderas que, desde hace años, forman parte de la escenografía de la tribuna en cualquier cancha. Cada vez que uno pisa el Monumental o cualquier estadio en el cual River se presente, siempre están esos trapos infaltables, esos que le dan vida y color al tablón. En este espacio te invitamos a interiorizarte de cómo, cuándo, por quién fue hecha y su historia en todo el recorrido acompañando al Millo. Banderas que tienen más de 15 años, 80 viajes por todo el exterior y anécdotas que no podés dejar de escuchar.

Cuando uno quiere encontrarse en una foto de la tribuna, cuando quiere decirle a un amigo donde está ubicado para que lo reconozca, siempre se dice “arriba/al costado de la bandera que dice…”. Una simple y clara muestra de lo que significan los trapos para la cancha. Cada uno de ellos tiene una historia detrás, un sentido de pertenencia de uno o varios hinchas, un significado y miles de anécdotas. El fin de esta sección es conocer todo eso.

Quién la hizo, como nació, en que ubicación se coloca, cuantos viajes tiene al exterior del país, si fue reemplazada por otra más nueva. Y muchas cosas más dignas de escuchar.

Carlos Romano (Tucumán)

¿Cómo y cuando se creó la bandera?

Esa bandera se hizo en el año 2002, en un viaje que hicimos de Tucumán. En principio pertenecía a un grupo, pero como después los chicos no viajaban, la termine llevando yo la bandera.

Cuando la llevas de local, a la cancha de River ¿En qué sector la ubicás generalmente?

Generalmente la ponemos en la esquina del corralito de la popular.

¿La has llevado al exterior, algún partido por copa?

Si, la llevé a Bolivia.

¿En alguna oportunidad la tuviste que defender, porque te la quisieron robar o sacar del lugar donde estaba?

No, en Argentina nunca pasó nada.

¿Cómo se dio la idea de hacerla y empezar a llevarla a todos lados?

Fue en el primer viaje al Monumental como grupo, todavía no éramos una filial. Le pusimos simplemente “TUCUMÁN”, por la localidad. Y después quedo, cada vez que viajábamos a ver a River la llevábamos. Cuando jugamos en el interior, la lleve a todas partes; Córdoba, Salta, Jujuy, Mendoza, San Juan.

Galería de Estudiantes vs. River

«El Charro» Moreno

José Manuel Moreno, más conocido como “El Charro” nació en Buenos Aires el 3 de agosto de 1916. Se dice que revolucionó el fútbol y quienes lo vieron jugar consideran que estuvo a la altura de otros grandes de éste deporte como Pelé, Maradona y el mismísimo Alfredo Di Stéfano.

Empezó a patear la pelota por las calles empedradas del barrio de la Boca, cerca de su casa. Había decidido ir a probarse al club de la rivera, sin embargo allí le cerraron las puertas por lo que decidió buscar revancha en la casa de su clásico rival, River. En Núñez supo brillar en dos períodos en los que ganó 5 campeonatos.

El Millonario fue su cuna futbolística ahí, dio sus primeros pasos en una gira amistosa durante 1934 por Brasil. Tenía tan sólo 18 años, ese día jugó al lado de Bernabé. El gran goleador de River presionó al técnico, Américo Hirschl, para que lo ponga «al pibe Morenito», como solía llamarlo. Pero éste se negaba, hasta que Bernabé se plantó: «Si no juega Moreno, yo no juego». El día de su debut, convirtió el 1 a 0 parcial de un 2 a 1 sobre Platense. Pero antes, en una gira por Brasil, en el segundo partido, ante Vasco Da Gama, jugó al lado de Bernabé. Sin embargo, esto no le haría ganar el puesto con tanta facilidad, ya que tuvo que esperar hasta 1935 cuando haría su debut en primera división. Jugó en River hasta 1948.

Desde ese entonces “El Charro” dio sus primeros pasos para convertirse rápidamente en ídolo Millonaria, se volvió también un referente tanto en el vestuario como en las tribunas, donde los hinchas llenaban los estadios para verlo jugar.

Moreno destacaba, no tanto como por su capacidad de trabajo como por su disciplina táctica y su capacidad goleadora. Tenía un gran disparo con ambas piernas e iba muy bien de cabeza. Además tenía una gran capacidad de trabajo aunque también, según se contaba en esa época, tenía varios vicios comunes en la época entre los grandes jugadores. Pese a esto, su talento por ambas bandas era innegable, y de a poco fue gestando uno de los grandes equipos de todos los tiempos con el que conquistó los campeonatos nacionales de 1936, 1937, 1941 y 1942: “La Máquina”. Si bien aquel equipo estaba compuesto de otros grandes jugadores como Muñoz, Pedernera, Labruna y Lousteau, el “Poeta de la Zurda” era, sin dudas, el de mayor popularidad, tanto dentro como fuera del campo de juego.

Su calidad como futbolista, le permitió llegar a la selección, en la que permaneció durante 14 años. Aunque nunca pudo disputar una Copa Mundial con la albiceleste ganó tres torneos sudamericanos, antecesores de la Copa América actual, en 1941, 1945 y 1947. Pero no sólo con títulos inscribió su nombre en la historia, además, marcó el gol 500 en 1942 y resultó elegido mejor jugador en 1947.

Por: Luciana Contreras

Galería de Libertad vs. River

Sí­vori, un jugador distinto

Enrique Omar Sívori, jugador nacido en las inferiores de River, que supo brillar a nivel mundial, nació en San Nicolás, provincia de Buenos Aires, el 2 de octubre de 1935. Se destacó en los potreros siendo muy pibe bajo el apodo de «Chiquín», desde donde llegó a primera con tan sólo 17 años.

Debutó en el primer equipo de River en 1954 durante un partido frente a Lanús donde le tocó ingresar al campo de juego, nada más ni nada menos, que por Labruna, el histórico ídolo de la institución y del fútbol argentino, quien se había lesionado. Ese día no defraudó, River ganó 5-2 con 4 tantos de Walter Gómez y uno de su autoría.

Dueño de una zurda imparable para sus rivales que no lograban quitarle la pelota, Sívori jugó 3 años vistiendo la banda roja en el pecho y obtuvo 2 títulos consecutivos: 1955 y 1956, los que le permitieron meterse en la historia grande del club. También, formó parte del plantel que se consagró en 1957, aunque en ese torneo jugó tan sólo un encuentro. Durante esos años compartió equipo con grandes glorias de Núñez como Prado, Walter Gómez, Labruna y Loustau. Sus actuaciones en el conjunto Millonario, donde mostró un gran nivel, lo llevaron a la Selección Argentina.

Representó a nuestro país en 19 ocasiones y convirtió 9 goles. Su actuación en el Sudamericano de 1957, en Perú, es una de las más recordadas, ya que Argentina no sólo fue campeón sino que también, él fue la figura más destacada. Esto lo llevó a ser observado por los equipos más importantes de Europa, la Juventus de Italia pagó 10 millones de pesos y lo fichó. Con ese dinero River, luego, cerraría el anillo del Monumental que hasta ese momento tenía forma de herradura.

En el Viejo Continente siguió brillando. Se consagró campeón, obteniendo tres scudettos con el club de Turín. Sus destacadas actuaciones le permitieron, en 1961, llevarse el Balón de Oro como mejor jugador de Europa del año y convertirse en el nuevo jugador del Napoli. Allí, saldría subcampeón siendo, como había sido en River, una de las figuras más destacadas.

Su doble nacionalidad le permitió disputar la Copa Mundial de Fútbol del 62, en Chile, con la camiseta ‘azzurra’. Finalmente, en 1968 llegaría su ocaso futbolístico debido a una lesión en su rodilla, Sívori abandonaba el fútbol. Se retiró en el Napoli, sin embargo su carrera continuaría ligada a la pelota. Como técnico dirigió a River, Rosario Central, Estudiantes de La Plata, Racing y Vélez. También, fue el técnico del seleccionado argentino en las eliminatorias para el Mundial de Alemania 1974, consiguiendo la clasificación en el grupo que compartía con Bolivia y Paraguay.

Sívori, falleció a los 69 años, un 17 de febrero de 2005 en su ciudad natal, San Nicolás. Grande entre los grandes, en el Monumental, la cabecera local que da hacia el Rio de la Plata lleva su nombre a modo de homenaje. Es la misma tribuna de la ex herradura de Núñez, que se cerró con el dinero que produjo su venta, la ex Almirante Brown. Un reconocimiento más que justo para un jugador de tamaña importancia. Asimismo en 2004 fue distinguido como uno de los mejores 100 jugadores de la historia del fútbol por la FIFA.

A casi diez años de su muerte, así recordamos en RDLT a un jugador distinto que supo brillar con la banda roja en su pecho convirtiéndose en un ídolo de todos los tiempos.

Por: Luciana Contreras

Di Stefano, la Saeta Rubia

Alfredo Di Stefano, uno de los grandes ídolos de River y del fútbol mundial, un grande entre los grandes que supo ganar títulos en cada uno de los clubes donde jugó.

Di Stéfano nació el 4 de junio de 1926 en Barracas, donde antiguamente estaba el puerto de Buenos Aires. Su abuelo Miguel, fue el primer de la familia en llegar al país desde Capri en Italia. Hijo de Alfredo y Eulalia Laulhé Gilmont, de descendencia francesa e irlandesa tuvo dos hermanos Tulio y Norma.
Inició su carrera como futbolista en el club de sus amores, River, allí jugó su primer partido oficial en 1945 a los 19 años de edad.

En esa ocasión el rival era Huracán, club al que pasaría al año siguiente luego de obtener lo que sería su primer campeonato con el “Millonario”. Tan sólo un año estuvo en el club de Parque Patricios. Cuando River disfruta de La Máquina con una delantera formada por excelentes jugadores como Muñoz, Moreno, Pedernera, Labruna y Loustau, Di Stefano retornaría a su casa para ganar el campeonato de 1947. En ese entonces, también compartía equipo con otros grandes ídolos del club como Néstor Rossi o Amadeo Carrizo. Fue a partir de ese momento que la prensa lo bautizó como La Saeta Rubia, por el color de su pelo y la velocidad en el ataque. Sería ese mismo año, 1947, en el que se consagraría como máximo goleador.

En 1948, se suspende el campeonato argentino debido a una huelga de jugadores por lo que “la Saeta Rubia” busca nuevos rumbos. Así, desembarca en Colombia, más precisamente en Bogotá para jugar en Millonarios, y al igual que en River, no sólo ganaría otro título sino que también se consagraría como máximo artillero. Esto le valió la mirada de varios clubes europeos que rápidamente quisieron hacerse con los goles del argentino. En el equipo cafetero marcó 267 tanto en 294 partidos.

Finalmente, en 1953, luego de una disputa con el Barcelona, Alfredo Di Stéfano pasaría a la “Casa Blanca”, el Real Madrid se quedaba con la joya más preciada. Debutó en el club “Merengue” en un partido amistoso ante el Nancy. El partido terminó en derrota (2-4) y a Alfredo se lo veía con evidentes signos de cansancio, había llegado esa misma mañana a Madrid desde Barcelona en tren y con cinco kilos de más. Cuatro días después debutaba en la Liga en la tercera fecha, había una gran expectativa y, por supuesto, aquel jugador de cabellera rubia no defraudó, ese día marcó un gol que fue el puntapié inicial para una gran temporada. En el Real se corona campeón de la Liga Española durante el 1954, 1955, 1957, 1958, 1961, 1962, 1963, 1964. También ganó la Copa de Europa de 1956, 1957, 1958, 1959, 1960, la Copa Generalísimo 1962 y la Copa Intercontinental de Clubes de 1960. Su último encuentro en el club español fue la final de la Copa de Europa frente al Inter de Milán el 27 de mayo de 1964; Di Stéfano fue visto como uno de los responsables de la derrota y al mes siguiente dejaba el club.

En su trayectoria como jugador, además, vistió la camiseta de la selección nacional y la de España. Debutó en el Sudamericano de 1947 con la albiceleste donde se coronó campeón. Vistiendo la camiseta de la selección convirtió seis goles. Representando a la Selección Española, viajó a Chile para disputar el Campeonato Mundial de 1962. Sin embargo, una lesión durante un entrenamiento le impidió jugar el mundial. En su vasta carrera, convirtió 694: 64 goles en River, 10 en Huracán, 157 en Millonarios, 418 en Real Madrid, 16 en Español, 6 en la Selección Argentina y 23 en la Española.

Di Stefano no podía estar lejos de la pelota, así fue que se hizo entrenador. Debutó en 1967 con Elche CF. Cosechó éxitos con Boca J, Valencia, River y Real Madrid, último equipo al que entrenó en 1991. Desde el 2000 fue nombrado Presidente de Honor del Real Madrid.

A poco de cumplirse tres meses de su fallecimiento, el 09 de Julio a los 88 años, esta es la manera que desde nuestro espacio le rendimos homenaje y recordamos a la Saeta Rubia.
Por: Luciana Contreras

Galería de River vs. Godoy Cruz